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Quim Torra presionado para ver a Pedro Sánchez por Elsa Artadi y Jordi Sánchez / CG

Presión independentista a Torra para que se reúna con Sánchez

Artadi y el líder de la Crida, Jordi Sànchez, apoyan el encuentro para rehacer espacios de diálogo pese a las protestas programadas

18.12.2018 00:00 h.
6 min

Rebajar la tensión, recuperar el diálogo, ante el temor de que esa máxima de "cuanto peor mejor" acabe siendo, realmente, mucho peor. El independentismo, dividido, ha comenzado a reaccionar. Y, desde esas mismas filas, se presiona al presidente Quim Torra para que acceda a reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, antes de que todo se precipite y la derecha acabe dominando toda la escena de la política española.

En el seno del Gobierno catalán esas presiones las está ejerciendo Elsa Artadi, la que está más en contacto con los ministros del Gobierno, y que quiere mantener ese espacio de diálogo. Desde fuera, desde la prisión de Lledoners, el líder de la Crida, Jordi Sànchez, ha reclamando públicamente a Torra que no dude más y mantenga esa entrevista con Sánchez, que se podría producir en la noche del 20 de diciembre, en el Hotel Sofía, coincidiendo con los premios Ferrer Salat que otorgará la patronal Foment del Treball.

La carta de Sànchez

Jordi Sànchez, de hecho, ha comenzado a liderar el movimiento, a pesar de permanecer en prisión. Carles Puigdemont le encargó que pusiera en pie la Crida Nacional per la República, con la idea de vertebrar todo el independentismo. Y Sànchez ha comenzado a actuar, con un lenguaje político, consciente de que la política debe primar en estos momentos. “Desde la prisión de Lledoners animo al presidente Torra, al vicepresidente Aragonès y a la consejera Artadi a crear las condiciones para facilitar una reunión con la delegación del Gobierno español el próximo jueves 20 o el viernes 21”, señala en una carta, que hizo pública Catalunya Ràdio.

Eso no quita, según el propio Sànchez, que esa reunión sea “compatible” con una “gran movilización pacífica y no violenta en las calles de Barcelona para protestar contra la presencia del Consejo de Ministros”.

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez / EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Rechazo a una reunión entre gobiernos

Las diferencias, sin embargo, son grandes. Torra se resiste. No quiere abandonar su perfil de activista. El mensaje que traslada el presidente catalán es el mismo que el de Carles Puigdemont: se pretende que esa reunión sea entre varios ministros y consejeros, una especie de bilateral entre los dos gobiernos, que Pedro Sánchez ya ha rechazado.

La presión llega desde otros sectores y desde personalidades cercanas a Puigdemont, como la periodista Pilar Rahola, que ha trasladado la necesidad de ese encuentro, a pesar de que ella misma considera “una provocación” que se realice el consejo de ministros en Barcelona.

El independentismo, a la defensiva

Torra no se atreve, sin embargo, a confirmar, según fuentes conocedoras de los contactos con el Gobierno español. Sólo lo hará en el último minuto, y tras constatar las reacciones que provoca. El independentismo sigue sin tener una única voz. Y la ANC ha convocado una manifestación para la tarde del viernes 21, mientras que Òmnium Cultural ha preparado un acto por la mañana, y el colectivo de CDR ha organizado diferentes acciones para boicotear el consejo de ministros.

El independentismo está ahora a la defensiva, mientras que el Gobierno español ya no puede dar marcha atrás. Es el propio Pedro Sánchez el que ha lanzado el órdago, que crea divisiones en el PSOE. No queda otra, a juicio de Sánchez, que esa visita en Barcelona, ofreciendo diálogo, pese a los desmanes del independentismo, con el objeto de ofrecer una España alternativa a la que dibuja la derecha que representan tres fuerzas políticas, el PP, Ciudadanos y Vox.

Jordi Sànchez, en una imagen de archivo / EFE

Jordi Sànchez, el líder de la Crida, en una imagen de archivo

Huelga de hambre

Los ministros que mantienen relaciones con los consejeros de la Generalitat expresan en privado su cansancio y su hartazgo con las maneras del independentismo, pero no hay otra posibilidad que la de ofrecer diálogo, sin traspasar las líneas rojas, para que sea el Gobierno catalán el que asuma sus contradicciones internas.

Las verbalizó el presidente Sánchez, en la copa de Navidad con los periodistas, al señalar que el independentismo está tan dividido que no ha sabido pactar la huelga de hambre de los políticos presos, en alusión a que, hasta ahora, la han protagonizado dirigentes de la órbita de Puigdemont. Ninguno de Esquerra ha tomado esa decisión.

En manos de Sánchez Llibre

Cualquier gesto, cualquier palabra se considera como una agresión o un menosprecio. Y ese comentario de Sánchez ya se comenzó a criticar, como un síntoma de “la falta de “empatía”, que mantiene el Gobierno español.

En esa situación, entre dos fuegos, se ha encontrado la patronal Foment, que puede ser el actor que facilite el encuentro entre Pedro Sánchez y Quim Torra. Josep Sánchez Llibre, su presidente, puede jugar un papel decisivo, si la entrevista se produce el jueves 20 de diciembre.

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