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El portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, la portavoz socialista Adriana Lastra y el diputado del PSOE Rafael Simancas

El PDeCAT de Madrid se hace fuerte ante las presiones de Puigdemont

El 'expresident' pretende complicar la situación al Gobierno de Pedro Sánchez, pero sus alfiles en el Congreso deberán convencer a veteranos diputados de la refundada Convergència

25.07.2018 00:00 h.
4 min

Carles Puigdemont tiene poder. Le ha dado la vuelta a la situación. Se mueve con soltura por Europa tras la decisión del juez Pablo Llarena de renunciar a la euroorden y buscará ahora que el PDeCAT en Madrid le complique las cosas a Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno. Pero no lo tendrá fácil, pese al encargo que le ha hecho a la diputada Míriam Nogueras, vicepresidenta ahora del PDeCAT. Delante tendrá a un grupo de diputados veteranos en la política española, conocedores de la negociación parlamentaria que desean mantener la estabilidad de Sánchez, porque la ven como la única posibilidad para iniciar un nuevo ciclo y encontrar una salida al bloqueo político en Cataluña. Serán Carles Campuzano, Jordi Xuclà, Sergi Miquel o Ferran Bel los que analizarán cada paso, sin un acoso y derribo contra Sánchez.

Las posiciones no se cambian de la noche a la mañana. El PDeCAT ha salido muy tocado de su asamblea del pasado fin de semana. Pero la lista que se acabó consensuando, tras la presión de Puigdemont y de sus hombres en el partido, logró únicamente el 65% de los apoyos. El descontento en el seno de la formación existe, teniendo en cuenta, además, que los que participaron en la asamblea fueron únicamente 2.230, de los 14.000 adheridos con los que cuenta el partido. Todo en su justa medida, por tanto, como explica un dirigente del PDeCAT.

Decisiones conjuntas

La fuerza de Puigdemont se conocerá en breve, porque el PDeCAT deberá votar sobre el techo de gasto de los presupuestos de 2019. Los diputados en el Congreso se inclinan por el voto afirmativo, y, de hecho, también los pesos pesados del Gobierno catalán, como la consejera de Presidencia, Elsa Artadi, que condiciona mantener el apoyo a Sánchez a que se mantenga el diálogo y la negociación. Sin embargo, en el momento en el que se considere más oportuno, la presión se incrementará, con la excusa de que el Gobierno no quiere hablar sobre el derecho de autodeterminación.

La mayoría de los ocho diputados en el PDeCAT acreditan una larga experiencia. Son, en realidad, ‘viejos rockeros convergentes’, que saben que las cosas se acaban negociando y que el tiempo político es vital para conseguir logros. Por eso, según las fuentes consultas, nadie se quiere precipitar. Ni tampoco puede en estos momentos Míriam Nogueras liderar ese grupo. “Las decisiones se tomarán de forma conjunta, con el Govern”, ha señalado Nogueras. Pero esas decisiones “conjuntas” no suponen imposiciones, recuerdan otras fuentes.

Perplejidad

Artadi busca ahora una posición intermedia, que le dé más poder, entre Puigdemont, que regresará a Waterloo este sábado y que este mismo miércoles se pronunciará todavía desde Alemania, en Berlín, acompañado de sus abogados, y el grupo del PDeCAT en Madrid.

El pulso existe y no se despejará de inmediato. En el PDeCAT, pese a la derrota en la asamblea, que supuso la salida de Marta Pascal como coordinadora general, existe un ambiente de perplejidad. Ilusión a título individual de muchos de sus cuadros medios, por la iniciativa de la Crida Nacional per la República, pero temor a que el instrumento político acabe en un movimiento populista, desprovisto de cualquier ideología.

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