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Los neoconvergentes entierran 10M en un museo que ni se ha estrenado / VALLS

Los neoconvergentes entierran 10 millones de euros en un museo que ni se ha estrenado

El actual portavoz de JxCat, Albert Batet, promovió el Museu Casteller de Catalunya en el municipio que vio nacer esta tradición catalana, pero la licitación pública queda desierta

6 min

El Museu Casteller de Catalunya, ubicado en Valls (Tarragona), no encuentra empresa privada que quiera hacerse cargo de su gestión. El proyecto, que fue una apuesta personal del exalcalde del municipio y portavoz de JxCat en el Parlament, Albert Batet, lleva gastados prácticamente 10 millones de euros en su construcción y su licitación quedó desierta.

La construcción del museo tenía un presupuesto inicial de 1.715.000 euros, y su apertura estaba prevista para el pasado mes de junio. El desembolso suplementario, para crear una especie de museo con contenido audiovisual y tecnología puntera, así como la adaptación del edificio en la zona vieja de Valls, han hecho que el montante final sea de 10 millones. Pero el periplo no termina aquí. 

Externalización del servicio

El pliego concursal que ha quedado vacío era de 330.833,87 euros anuales para la gestión, como dio a conocer la portavoz del grupo municipal del PSC, Rosa Maria Ibarra. “Es el Museo Casteller de Catalunya, pero quien lo ha acabado pagando somos los vallencs. Hubo una pequeña aportación de la Diputación de Tarragona, y los fondos de la Generalitat, que podían haber sido destinados a otros aspectos de la ciudad, al final se tuvieron que destinar en la construcción del Museo”, explica Ibarra a Crónica Global. 

El costoso proyecto obligó al equipo municipal de JxCat a anular o cambiar otras inversiones, como la del Centre Cívic del barrio antiguo.“Además de esta desviación del presupuesto de 10 millones, nos enteramos hacia el final del pasado mandato que el Ejecutivo local decidió externalizar totalmente su gestión. Desde la dirección a la seguridad o la limpieza”, abunda la socialista. Parte de la oposición intentó que la dirección del Museo fuera pública, pero el gobierno y sus socios se cerraron en banda. 

Un riesgo para las empresas

La externalización del servicio tenía una duración de diez años, y era de un total de siete millones de euros. Desde el consistorio explicaron a la agencia ACN que se está trabajando en un nuevo pliego de cláusulas y confían que esos “ajustes” en su “importe” y “condiciones” despierte el interés de posibles gestores para presentarse a la nueva licitación. Esta nueva licitación, sin embargo, estaba prevista para este octubre, pero por el momento no se ha cerrado.

Por su parte, Ibarra se muestra crítica con la futura licitación, ya que repercutirá otra vez en los bolsillos de los vecinos de Valls y deberá ser más elevada para que alguna compañía se anime a liderar el museo. Algo que ahora mismo no se contempla en el horizonte, ya que el concurso quedó desierto por el riesgo que supone para las empresas el mantenimiento de una tecnología que cuesta mucho dinero. Según fuentes municipales, “no les salía a cuenta” por 330.000 euros anuales responsabilizarse de todo el proyecto audiovisual, además del resto de servicios. 

Las ‘collas’ se desentienden

Pese a que Batet ya no está al frente de la alcaldía, el problema sigue estando presente. Su sucesora ha sido Dolors Farré, quien fue investida alcaldesa de la capital del Alt Camp con el apoyo de los ocho concejales de su grupo y con la abstención de la coalición de ERC y Compromís per Valls. 

Como en el anterior mandato de Batet, sigue siendo un gobierno en minoría. La abstención de ERC allanó la investidura, pero se sigue señalando al portavoz de JxCat como el principal responsable del fracaso del Museo. En Valls existen dos peñas castelleras: Colles Joves Xiquets de Valls y Colla Vella dels Xiquets de Valls, y de momento están desvinculadas del proyecto. Cada una mantiene todo su material en sus propios locales, sin ceder su patrimonio al Museo Casteller de Catalunya, que a falta de material ha apostado por ser un escaparate multimedia con pantallas de hasta 18 metros de altura, videojuegos o salas inmersivas.

Una zona deteriorada

Pese a que Valls es el kilómetro cero de esta tradición catalana que se remonta al siglo XIX, y tiene la colla más antigua de la región --Colla Vella dels Xiquets de Valls--, el Museo ha acabado siendo una obra faraónica de la que nadie quiere hacerse cargo. 

Además, se ubica en el caso antiguo del municipio, en la plaza Blat de Valls, que es una zona muy deteriorada debido al fenómeno de la gentrificación. De hecho, uno de los objetivos del museo era impulsar esta zona en la que viven unos 4.000 ciudadanos y modernizarla. Los vecinos se quejan de que no ha habido ningún plan de rehabilitación del centro histórico y el dinero se ha gastado en un macroequipamiento tecnológico para un único edificio que contrasta con el paisaje de su entorno.

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