Los Mossos alertaron al Govern para evitar que la fiscalía "montara" un delito se sedición

La Guardia Civil interceptó mails en los que el mayor de la policía autonómica informaba al Govern de las instrucciones de la autoridad judicial de cara al referéndum ilegal del 1-O

En segunda fila, Jordi Turull, Jordi Sànchez, Joaquim Forn, Raül Romeva y Oriol Junqueras, cinco de los 12 acusados en el juicio el 1-0 / EFE
15.04.2019 13:22 h.
7 min

El juicio del procés no da tregua y, en pleno inicio de Semana Santa, prosigue en el salón de plenos del Tribunal Supremo, donde entre este lunes y el miércoles están citados unos 60 policías nacionales que intervinieron en los distintos centros donde tuvieron lugar las votaciones del 1-O. Sin embargo, el principal testimonio de estos días es el que ha dado inicio a los interrogatorios, el número dos de Daniel Baena, coronel de la Guardia Civil que lideró las investigaciones sobre los preparativos del referéndum y cuya declaración ha arrojado datos relevantes para la causa --e incómodos para las defensas--, como las comunicaciones que mantuvieron los Mossos y la cúpula política sobre los planes de actuación previstos el 1 de octubre cuando estos tenían carácter secreto o las negociaciones estaban abiertas.

La comparecencia del brazo derecho de Baena, quien actuó como secretario en los numerosos informes que el instituto armado remitió al Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, encargado inicialmente de investigar los hechos que rodearon el 1-O, ha sido especialmente adversa para los intereses del exresponsable de la policía autonómica catalana, el major Josep Lluís Trapero, cuya figura, ha subrayado el testigo, “es imprescindible en la estrategia independentista”. De hecho, fue quien, según el efectivo de la Benemérita, elevó las instrucciones emitidas por la Fiscalía a varios miembros del Govern, entre ellos el exconseller de Interior Joaquim Forn, uno de los 12 procesados en esta macrocausa.

Instrucciones de la fiscalía revisadas

El número dos de Baena ha explicado que la Guardia Civil analizó de forma profusa los correos que Trapero remitió no sólo a Forn sino también al exsecretario de Interior César Puig y al exdirector de los Mossos Pere Soler. En uno de los emails, Trapero señalaba a Forn que las instrucciones del ministerio público habían sido revisadas “por la cúpula de los Mossos y por nuestro servicio jurídico”, lo que supone “la primera anomalía que detectamos”. En otro de los correos, Trapero expresaba su disconformidad con el hecho de que su cuerpo “esté ordenado y tutelado por el ministerio”, en referencia al nombramiento del coronel Diego Pérez de los Cobos como coordinador del dispositivo del 1-O.

Es explícita otra de las comunicaciones intervenidas a los Mossos. En ella comentan que “hay que tener cuidado porque la Fiscalía y la Guardia Civil, con diez fotografías de una mala actuación el 1 de octubre, hacen un delito de sedición”.

'Platino', alias de Puigdemont

A preguntas del fiscal Fidel Cadena, el mando del Instituto Armado ha precisado que, en concreto, analizaron los mensajes de ocho regiones policiales de Mossos y que en ellos detectaron, además, seguimientos específicos a las fuerzas de seguridad estatales e, incluso, avisos de la policía autonómica en los propios colegios donde se estaba votando de que estaban llegando las fuerzas estatales. Ha sido en ese instante cuando el nombre del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha sobrevolado de nuevo la sala: entre los avisos que se produjeron se encontraba el que se dio cuando “alguna columna de Guardia Civil se dirigía a Sant Julià de Ramis, hacia el colegio donde iba a votar Platino, el nombre en clave de Puigdemont”.

“En alguna llamada se oye decir que se está llevando a cabo un paripé, mientras que también hay otras llamadas a las salas de coordinación en las que se comenta que las urnas y papeletas se han entregado por los responsables de los colegios una vez finalizada la votación", ha subrayado la mano derecha de Baena.

Los Jordis, en la génesis del procés

Tampoco la declaración ha sido propicia para el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, y para exlíder de la ANC, Jordi Sànchez. No en vano, el comandante les ha situado en el marco de un encuentro celebrado el 7 de enero de 2016, en la sede de esta última entidad, a la que también acuden otros líderes independentistas como el presidente de ERC, Oriol Junqueras, y en la que “se habla del próximo presidente de la Generalitat y del reparto de las consejerías". Se trata de un hecho que colocaría a los Jordis en la génesis de la planificación de la estrategia independentista.

Unas negociaciones en las que, además, “la presión al Estado fue un vector de influencia en todo el desarrollo estratégico", ha recalcado. "Se plantea el conflicto como término de negociación, es decir, si la negociación iba en la dirección que quería la parte nacionalista, la movilización disminuía".

El testigo ha aludido, asimismo, a otras reuniones que resultaron clave en el desarrollo del procés, como la llevada a cabo en junio de 2016: en ella estuvieron presentes Junqueras y el exconsejero Jordi Turull, además de la secretaria general de ERC, Marta Rovira --huida a Ginebra-- y el expresidente de la Generalitat, Artur Mas. Durante el encuentro, abordaron la vía de la “unilateralidad” como la única opción que les quedaba.

La expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, ha señalado el mando de la Guardia Civil, tampoco se mantuvo al margen de las negociaciones y, de hecho, estuvo presente en las principales reuniones mantenidas. El testigo la ha definido como “el canal para tramitar” las leyes de desconexión con España.

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