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José María Aznar recibe a Jordi Pujol en la Moncloa tras el pacto del Majestic / ARCHIVO

Las lecciones del 'pacto del Majestic' 23 años después

Cinco expolíticos que en 1996 estaban en la primera línea --Duran, Vidal-Quadras, López de Lerma, Milián y Balletbò-- comparan el acuerdo entre Aznar y Pujol con el momento actual

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El 28 de abril de 1996, José María Aznar (PP) y Jordi Pujol (CiU) sellaron en el Hotel Majestic de Barcelona un acuerdo por el que los nacionalistas apoyarían la investidura del primero y darían estabilidad al Gobierno a cambio de una serie de contrapartidas.

Entre ellas, se incluía el respaldo de los populares al Govern en Cataluña, un nuevo sistema de financiación autonómica (con la cesión a las CCAA del 33% de la recaudación del IRPF, el 35% del IVA y el 40% de los impuestos especiales), la eliminación del servicio militar, la supresión de la figura del gobernador civil, el compromiso de importantes inversiones en Cataluña y la transferencia de una batería de competencias a la Generalitat (en tráfico, educación, sanidad, justicia, agricultura, cultura, empleo, medio ambiente y vivienda). Esta alianza --conocida como el pacto del Majestic-- tenía entre sus objetivos fortalecer “la vertebración social, territorial e institucional de España”.

23 años después

Las elecciones generales del pasado 28A --que coincidieron con el 23º aniversario de ese pacto-- han dejado un panorama político abierto en el que los nacionalistas (vascos, catalanes y canarios) vuelven a tener la llave de la gobernabilidad en España.

¿Favoreció la vertebración social, territorial e institucional de España el acuerdo de Aznar y Pujol de 1996? ¿Qué lecciones aplicables al momento actual se pueden extraer del pacto del Majestic? Cinco políticos que en aquel momento tenían un papel relevante responden a esas preguntas. Se trata de Josep Antoni Duran i Lleida (CiU), Aleix Vidal-Quadras (PP), Josep López de Lerma (CiU), Manuel Milián Mestre (PP) y Anna Balletbò (PSC-PSOE).

Duran: “Fue un buen pacto”

Josep Antoni Duran i Lleida no tiene ninguna duda: “Fue un buen pacto”. Y recuerda que incluso el expresidente de ERC Heribert Barrera “dijo que fue el mejor pacto que se había hecho para Cataluña desde la democracia”.

Duran i Lleida fue uno de los negociadores directos del acuerdo y estuvo en aquella cena del Hotel Majestic. Entonces era presidente de UDC --socios de CDC en la coalición de CiU-- y diputado en el Parlament, y había sido diputado en el Congreso durante más de una década.

“Nada que ver” con el momento actual

Duran admite que “es evidente que hubiésemos podido ir más allá pero fue un pacto muy importante desde todos los puntos de vista, en política económica, en autogobierno, para los Mossos d’Esquadra”. Además, destaca que “garantizamos la estabilidad” en España.

Sin embargo, no ve similitudes entre aquel momento y el actual. “No tiene nada que ver una cosa con la otra. La situación es muy diferente. No tiene nada que ver”, insiste.

Vidal-Quadras: un “error”

El entonces presidente del PP de Cataluña y líder del grupo parlamentario popular en el Parlament, Aleix Vidal-Quadras, no lo ve igual. Y considera que el pacto del Majestic deja “dos lecciones”. Por una parte, “un error estratégico fundamental de la democracia española desde la Transición hasta hoy ha sido que tanto el PP como el PSOE nunca han querido ser conscientes de la gravedad de la amenaza separatista”. Y, en consecuencia, siempre, “sistemáticamente y sin excepción”, cuando el PP y el PSOE han necesitado socios para gobernar, han elegido a los partidos nacionalistas.

“Si hubieran sido conscientes de la gravedad de la amenaza, como algunos les advertíamos desde hacía muchos años y no nos escucharon, en lugar de hacer hecho, hubieran hecho lo que se hace en otros países europeos, que son gobiernos de gran coalición para cumplir con grandes objetivos nacionales y defender la nación frente a amenazas de gran calado, como es el caso del separatismo”, añade. Y lamenta que “nunca lo quisieron hacer” y que “siempre prefirieron a los nacionalistas como socios”. “Las consecuencias las hemos visto hoy, que es que el separatismo ha mostrado su auténtica cara, ha dado un golpe de Estado y sigue empeñado en destruir a España como nación”, subraya. Para el exdirigente popular, cesiones como el traspaso de la competencia de tráfico de la Guardia Civil a los Mossos d’Esquadra supuso “un debilitamiento del Estado en Cataluña”.

Un acuerdo PSOE-Cs

Por otra parte, Vidal-Quadras también es muy crítico con la decisión de Aznar de “desmantelar el PP de Cataluña para satisfacer a Pujol”. “Cuando Aznar, a petición de Pujol, me exige que no me presente otra vez a la elección de presidente del PP de Cataluña y me manda a Bruselas, lo que hace es poner los cimientos de todo lo que ha pasado después. Esa fue la semilla de la que creció ese árbol venenoso que ha sido el golpe de Estado”, explica. De hecho, considera que Pablo Casado ha sido castigado electoralmente este 28A por acercamiento a Aznar pues “el votante del PP de toda la vida ya no confía en Aznar porque lo asocia al pacto del Majestic y no le perdona que nunca haya hecho autocrítica”.

En este sentido, Vidal-Quadras cree que “es evidente que el gobierno que daría confianza a los mercados, que generaría inversión, que daría tranquilidad y seguridad a los ciudadanos, que sería bien visto por Bruselas y por todos nuestros socios internacionales y que crearía condiciones para generar más empleo, para afrontar la futura recesión --que es inminente-- sería un pacto de gobierno PSOE-Cs”. Si eso no ocurre, insiste, “la conclusión es que nadie ha aprendido las lecciones del pasado”.

López de Lerma: un acuerdo “positivo”

En 1996, Josep López de Lerma era diputado de CiU en el Congreso. Guarda un recuerdo “positivo” del pacto. “Aznar cumplió su palabra incluso en la legislatura en la que ya tenía mayoría absoluta, o sea, la siguiente, en la que se renovó el sistema de financiación de las CCAA de acuerdo con lo pactado y con el calendario previsto”, explica.

El exdirigente nacionalista subraya que también CiU, el PNV y Coalición Canaria cumplieron su parte del acuerdo y “aseguramos para España una estabilidad gubernamental que las urnas la hacían tremendamente difícil”. Además, “se alcanzaron logros en materia económica y de financiación autonómica que nunca se habían conseguido ni se consiguieron después”.

Con ERC y JxCat no es posible

López de Lerma cree que “en estos momentos se debería mirar” a aquel acuerdo, “no para repetirlo --porque los protagonistas son distintos-- pero sí como una forma de satisfacer a la demanda social mayoritaria, que es tener un gobierno que gobierne y que funcione aceptablemente bien”.

Sin embargo, admite que hoy la situación es más compleja que entonces. “Un pacto como el del Majestic hoy no es aplicable por lo que se refiere a ERC y JxCat por la sencilla razón de que se pone encima de la mesa como premisa previa a cualquier acuerdo el que durante esta legislatura haya un referéndum de autodeterminación de Cataluña. Esto no es posible, es absolutamente imposible con el texto constitucional vigente y tampoco es posible en el marco del derecho internacional”, explica. “No lo veo”, concluye.

Milián Mestre: “Tuvo una gran importancia”

Manuel Milián Mestre --entonces diputado del PP en el Congreso y miembro de la ejecutiva del partido-- fue uno de los promotores del pacto del Majestic. “En aquel momento fue un pacto que, aunque algunos no lo quisieron valorar, tuvo una gran importancia. Permitió construir un gobierno de estabilidad y crecimiento económico importante. Mejoró las condiciones de financiación”, analiza para Crónica Global.

Además, valora que “se dio un paso decisivo” en el sentido de que “se consigue que Cataluña adquiera una cierta personalidad, no digo totalmente autónoma o blindada pero sí un paso muy serio en esa línea”.

Demasiado tarde para pactos similares

Interpelado sobre si un acuerdo de este tipo sería aplicable hoy, Milián Mestre no lo ve claro. Considera que el Gobierno de Rajoy es responsable “al 90% de todo lo que ha pasado en Cataluña”, por la “falta de decisión, de inteligencia política y de sensibilidad” del expresidente, a pesar de que instituciones como la CEOE le aconsejaron tomar medidas para reconducir la situación.

¿Cómo se podía haber reconducido la crisis independentista? Según el exdirigente popular se debería haber ofrecido a la Generalitat “un trato fiscal diferente” con un “pacto fiscal” que garantizara más inversiones y con “soberanía” en relación a la lengua, entre otras cuestiones. “Rajoy no lo quiso ver y ahora esa fórmula no estoy tan seguro de que sea aceptable”, concluye.

Balletbò: momentos “diferentes”

Anna Balletbò fue otra de las protagonistas de aquel momento histórico. Entonces era diputada socialista en el Congreso y, tras el acuerdo entre Aznar y Pujol, pasó a la oposición.

“Cada momento tiene estrategias y soluciones diferentes. Yo siempre seré partidaria del diálogo. Hablar no significa siempre acordar o pactar. Hoy en España es imposible gobernar sin tener en cuenta las fuerzas nacionalistas vascas y catalanas, que están y estarán. Reconducir la deriva independentista es también una obligación política del Gobierno de España”, señala.

“Hablar es obligatorio; pactar, no”

La exdiputada del PSC considera que la intención de Sánchez de “gobernar solo, con pactos puntuales, es acertada”. “Estoy convencida de que eso es compatible con interactuar con la representación política también de los grupos que representan ERC y el PDeCAT”, añade.

La lección que Balletbò extrae del pacto del Majestic es clara: “Si Aznar habló y pactó con CiU, con Pujol, no parece razonable criticar que el presidente Sánchez hable con ERC. No hay que rasgarse las vestiduras si el presidente Sánchez habla con ERC. Hablar es obligatorio; pactar, no”.