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La presidenta cesada del Parlament, Carme Forcadell, a su llegada a su puesto de trabajo / CG

Un juez duro para Forcadell

El magistrado del Supremo, Pablo Llarena, adscrito al sector más conservador, interrogará a la expresidenta del Parlament

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El magistrado del Supremo, Pablo Llarena, expresidente de la Audiencia Provincial de Barcelona, uno de los exponentes visible del ala conservadora del Tribunal Supremo, será el encargado de tomar declaración a la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell.

Llarena, miembro activo de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura, es considerado por los jueces y fiscales que han trabajado junto a él como un reputado técnico en materia jurídica que llegó a la plaza del Supremo gracias a su acreditado talento y mérito profesional, pero con el empujón indispensable de un determinado sector de la magistratura en manos de la derecha judicial.

Duro y afable

Quienes han trabajado con Llarena le consideran un tipo afable, buen comunicador, técnicamente erudito y fiel a los preceptos de la más extrema conservaduría jurídica.

Algunos alumnos suyos en la Escuela Judicial recuerdan que los casos o temas que sometía a debate de los estudiantes siempre tenían un color ideológico cercano a sus postulados políticos. Sin embargo, se le atribuye un marcado respeto a las reglas procesales y al imperio de la ley. “Veremos qué pesa más, si ese respeto o los compromisos que ha adquirido con sus avaladores en el Tribunal Supremo y en el Consejo General del Poder Judicial”, ha dicho a este medio un colega suyo del Tribunal Supremo.

¿Técnico o ideológico?

Dicen que cuando Llarena pidió la plaza del Supremo pretendía huir de un clima enrarecido en Cataluña que más pronto que tarde iba a salpicar a la magistratura. El caso Forcadell ha caído en sus manos por reparto. Por lo tanto, este magistrado se ha encontrado con una patata caliente de la que huía.

Jueces próximos a Llarena afirman que lo que primará en él será el razonamiento técnico. Otros, menos benévolos, piensan que el guión de la declaración de Forcadell y compañía ya está escrito.