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Gabriel Colomé, profesor de Ciencia Política en la UAB. De fondo, un joven con una estelada ante un agente durante la concentración que miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) / CG

"Los 'indepes' irritados por el 'procés' se refugiarán en la violencia"

El politólogo Gabriel Colomé, autor de 'La Cataluña insurgente', responsabiliza a Artur Mas por asumir la estrategia de la CUP, que abre un periodo “peligroso”

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Gabriel Colomé (1955) ha analizado todo lo sucedido en los últimos años en Cataluña. El politólogo, profesor de Ciencia Política en la UAB, exdirector del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (CEO), ha publicado La Cataluña insurgente, en el que desgrana cómo las entidades soberanistas se arrogaron la representación de la totalidad de Cataluña, y cómo se dejaron arrastrar los partidos nacionalistas. Colomé, que presentó este martes su libro en Madrid, en la librería Blanquerna, no está sorprendido por la actividad de los comités de defensa de la república, los CDR. Lo ha teorizado, y cree que se cumple el guion en situaciones de este tipo. “Los independentistas irritados por el procés se refugiarán en la violencia”, señala, en una entrevista con Crónica Global.

--Pregunta. ¿Lo que sucede estos días con los llamados CDR era previsible o ha cogido desprevenidos a los partidos independentistas?

--Respuesta. Era del todo previsible. Cuando el 27 de octubre no se consigue la república, aunque se declara la independencia en el Parlament, y se aprueba el 155 muchos independentistas no entienden nada. No entienden que no se proclame lo que les habían prometido y eso crea una gran frustración. Se anunciaba, se explicaba que esa frustración llegaría, y que el siguiente paso es la irritación, y de esos irritados siempre hay un porcentaje que se refugia en la violencia. Y estamos justo en ese momento. Los independentistas irritados con el procés se refugiarán en la violencia. Justo estamos en ese estadio.

--¿Quién es el máximo responsable de esta situación?

--En gran medida es Artur Mas, por una razón evidente, y es que el independentismo acaba jugando la carta que le marca la CUP. Y quien permite esa deriva es Artur Mas, cuando, antes de convocar unas nuevas elecciones, decide dar un paso al lado, porque se lo exige la CUP, y el procés toma una deriva hacia esa insurgencia de la que hablo en el libro.

Lo que pretenden los CDR es colapsar Cataluña, y que, con la reacción, se promuevan más acciones

--Los comités de defensa de la república los apoya la CUP, pero son transversales, hay defensores de otros partidos en esos comités, y también hay independentistas sin partido.

--Sí, pero la organización, los llamados talleres de resistencia, todo eso obedece a una lógica de la CUP.

--¿En qué sentido?

--En los objetivos. Lo que se pretende es que la situación se colapse, que llegue un momento de colapso que obligue a una reacción policial, y, por tanto, permita una retroalimentación, que justifique, en su lógica, nuevas acciones.

--¿Está justificado que la Fiscalía inicie investigaciones sobre esas acciones de los CDR?

--Algunas acciones se deberán tomar, porque puede ser que asistamos a esas imágenes, en las que los Mossos no hacen nada cuando se cortan autopistas.

El efecto colateral del procés es que se le ha dado cancha a la CUP, que ha marcado la estrategia

--¿Qué vislumbra, entonces?

--Esas acciones irán a más, se incrementará la tensión, porque la estrategia de esos comités es clara: buscar el colapso.

--¿Y políticamente qué se debería hacer?

--Es evidente que se debe hacer política, que la formación de un gobierno ayudaría a reconducir la situación. Pero es muy difícil. Sólo un gobierno, no tanto de concentración, como un gobierno de unidad catalanista, que dejara fuera los extremos, podría arreglar las cosas y bajar la tensión. Un gobierno independentista, aunque quiera asumir la realidad, lo tendrá complicado, porque todos esos irritados lo verán como una traición. Ese es el gran problema.

--Mal negocio, entonces, todo el proceso soberanista.

--Un gran error, con un efecto colateral todavía más grave: darle la cancha a la CUP, que ha marcado toda la estrategia final.