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Pedro Sánchez, Josep Sánchez Llibre y Pere Aragonès / CG

Foment ofrece un puente para salvar el diálogo institucional en Cataluña

La patronal rechaza ejercer un papel político de cara a la investidura de Sánchez, pero recrimina las acciones del presidente Torra mientras valora la aproximación y el interés de ERC

19.11.2019 23:28 h.
7 min

El papel del empresariado catalán vuelve a cotizar al alza. Después de unos años en los que Foment, la patronal de las patronales, había quedado identificada con posiciones políticas cercanas a los partidos de ámbito estatal, especialmente al lado del PP, fuera o no la intención de su dirección, el empuje que le ha dado Josep Sánchez Llibre la sitúa como un punto de encuentro “institucional”. Así se ve la propia patronal, que quiere ejercer de puente entre las instituciones del Estado y la Generalitat, pero rechaza tomar partido o mediar en las negociaciones para asegurar la investidura de Pedro Sánchez.

Pere Aragonès a favor del diálogo con el PSOE / CG

Lo que sí hace Foment, como se reflejó en la entrega de los premios Ferrer Salat el lunes, es establecer una clara frontera, un muro que hasta ahora el empresariado catalán no formulaba con tanta contundencia. Por un lado, su rechazo total a la política del presidente Quim Torra, y a su comprensión o apoyo directo a las movilizaciones del llamado Tsunami Democràtic y de los CDR que cortan carreteras y mantienen tensionada a la sociedad catalana. Y por otro, protección y apego a los intentos que lleva a cabo Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) para marcar una línea propia, basada en la voluntad de gobernar y llegar a acuerdos a medio y largo plazo, sin renunciar a su proyecto político de fondo.

La conexión con Esquerra

¿Puede hacer algo más Foment del Treball, que preside un hombre como Josep Sánchez Llibre, curtido en muchas batallas y negociaciones políticas? No debe. Es la respuesta que los mismos empresarios ofrecen a sus interlocutores. Foment es una patronal, se debe al mundo de la economía y, por ello, la posición es firme: cualquier mensaje que no sea garantizar la estabilidad y la seguridad jurídica es negativo. Lo que toca es animar a la formación de un Gobierno en España, y también en Cataluña, porque se percibe que habrá elecciones en pocos meses. Sin embargo, Foment sí se ha conjurado para “facilitar los contactos institucionales, para solventar los problemas que se puedan generar, porque el diálogo institucional nunca se puede perder”.

¿Pero qué es lo que pasa? ¿Qué encierra esa aseveración? El diálogo institucional lo está capitalizando el consejero de Economía y vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, con la socialista Carmen Calvo, a quien Pedro Sánchez mantendrá como vicepresidenta política. También mantiene ese puente Aragonès con el ministerio de Economía y su titular Nadia Calviño.

La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (c), y el vicepresidente catalán, Pere Aragonès (d) / FdT
La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (c), y el vicepresidente catalán, Pere Aragonès (d) / FdT

Guardar distancias

Otros miembros del Govern, de Junts per Catalunya, tienen sus propios hilos de comunicación con el Gobierno, como es el caso de Damià Calvet, el titular de Territori, que tiene una buena relación con el ministro de Fomento en funciones, y secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, uno de los pocos dirigentes socialistas que es capaz de decirle a Sánchez las verdades del barquero cuando procede. Pero cuando Foment advierte de que es necesario ese puente, está señalando directamente la conexión entre el Gobierno del PSOE y los departamentos que dirige Esquerra, a quien se ve, con todos los recelos y precauciones posibles, como el partido que gobernará la Generalitat en los próximos años.

Una de las cuestiones que Foment valora es que los republicanos respetan la institución. El trato y las relaciones que se han conseguido son fluidas, pero basadas en la estricta asunción de las responsabilidades de cada uno. Esquerra no aprovecha, según las fuentes consultadas, para arremeter contra sus socios de Gobierno, a través de Foment. Se guardan las distancias, y se mantienen las diferencias, pero el diálogo institucional funciona.

El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (c), junto a Damià Calvet, Javier Pacheco, Pere Aragonès, Àngels Chacón, Chakir El Homrani, Camil Ros y Núria Marín / EUROPA PRESS
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (c), junto a Damià Calvet, Javier Pacheco, Pere Aragonès, Àngels Chacón, Chakir El Homrani, Camil Ros y Núria Marín / EUROPA PRESS

La piedra en el zapato de Pedralbes

Por ello, Sánchez Llibre puso cuidado en su intervención y quiso diferenciar entre el presidente Torra y el vicepresidente Aragonès. El presidente de Foment pidió seriedad y buen gobierno, convencido de que “con el diálogo y la transacción el problema se podrá resolver”, un problema que para Esquerra es un “conflicto político”, y que se podría desatascar con un compromiso del PSOE por el llamado acuerdo de Pedralbes, el que se suscribió en diciembre de 2018.

Aquel acuerdo, sin embargo, hablaba de que hubiera “seguridad jurídica”, pero sin referirse, con todas las palabras, a la Constitución española. Y ese es el problema para los socialistas en estos momentos. Referirse estrictamente al acuerdo de Pedralbes supondría hacer frente a una carga frontal por parte del PP, Vox y lo que queda de Ciudadanos. En todo caso, ese es el reto de los dos partidos para buscar la abstención de los republicanos, mientras Foment insiste en que sólo propiciará “el diálogo institucional”, el que permita que las cosas del día a día sigan funcionando: desde las partidas de Economía al departamento de Aragonès, hasta las inversiones que puedan llegar para paliar la España vaciada, un fenómeno que también se produce en la Cataluña despoblada.