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El fiscal Jaime Moreno durante el juicio del 'procés'

La Fiscalía amarra el relato de violencia antes de que declaren los testigos de las defensas

Los agentes policiales que comparecen en el Tribunal Supremo afirman que vivieron un clima de máxima hostilidad el 1-O

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La Fiscalía no quiere dejar pasar la oportunidad de amarrar el discurso de violencia que desde este lunes están ofreciendo numerosos miembros de la Unidad de Intervención de la Policía Nacional (UIP) y el narrado en las últimas semanas por otros agentes del cuerpo que se vieron abocados a hacer frente, según su versión, a un clima de máxima hostilidad durante las votaciones del 1-O.

El ministerio público está prestando especial atención a los efectivos policiales que resultaron heridos con motivo de los incidentes registrados a lo largo de la jornada antes de que decenas de ciudadanos comiencen a desfilar, a partir de la próxima semana, por el salón de plenos del Tribunal Supremo para explicar, por su parte, las agresiones a las que se habrían visto sometidos por parte de los agentes. Las defensas tendrán ante sí la posibilidad de rebatir a través de los testigos propuestos por ellas, por primera vez en varias semanas, el relato expuesto en las últimas jornadas para intentar demostrar que, por el contrario, no se produjo ningún tipo de alzamiento tumultuario contra la actuación de las fuerzas de seguridad del Estado.

La Fiscalía quiere afianzar su tesis

Sin embargo, se trata de una cuestión que, pese al peso que pueda tener para la estrategia de los acusados --a la hora de defender que los heridos fueron los ciudadanos, no los agentes--, poco puede aportar en una causa en la que los acusados por rebelión son los procesados independentistas y es este hecho el que debe dirimirse. En el caso de los supuestos excesos en los que habrían incurrido Policía Nacional y Guardia Civil, son varios los Juzgados de Instrucción catalanes encargados de instruir estas pesquisas.

En cualquier caso, la Fiscalía, que este martes se ha pronunciado en contra de permitir que los candidatos de JxCat a las elecciones del 28 de abril que se encuentran en prisión preventiva --Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez-- hagan campaña electoral fuera de la cárcel, quiere culminar los interrogatorios a los agentes dejando afianzada su tesis en torno a la insurrección ciudadana producida tanto durante los días previos al 1-O como a lo largo de esta jornada, una atmósfera de rebeldía que, según el escrito de calificación del ministerio público, habría sido alentada por los líderes sociales y políticos que se sientan en el banquillo.

Más de 200 testigos de las defensas

Hasta el momento, decenas de testigos, principalmente efectivos de la Policía Nacional y del Instituto Armado, han inclinado la balanza en favor de las acusaciones, cuyos alegatos han encontrado su fiel reflejo en las descripciones de los agentes, que han relatado de forma pormenorizada cómo se desarrollaron las grandes movilizaciones ciudadanas desplegadas durante el 1-O, los duros enfrentamientos que se habrían producido entre votantes y cuerpos de seguridad ante la mirada impasible de los Mossos y el incumplimiento de las órdenes judiciales encaminadas a imposibilitar la celebración de la consulta.

No ha sido distinta la jornada de este martes. Durante la trigésimo segunda sesión de la vista oral hasta un total de 23 agentes han relatado los incidentes a los que se enfrentaron el 1-O así como los insultos y agresividad a los que se vieron expuestos. Uno de los inspectores ha hecho hincapié, además, en cómo se vieron impelidos a negociar con varios de los concentrados atrincherados en un colegio de Sant Pere i Sant Pau de Tarragona a fin de evitar lesiones entre los ciudadanos y que les fuesen entregadas las urnas empleadas en el centro de votación.

Unos chicos muy 'simpáticos'

Otros agentes han narrado que, en otra de las intervenciones, interceptaron un Hyundai rojo por las inmediaciones del centro. Cuando detuvieron el vehículo, la conductora "subió las ventanillas e hizo amago de irse”. Junto a su acompañante en el automóvil, ha explicado uno de los testigos, les dijeron que no eran "su policía" y que no tenía por qué obedecer: "Le pedimos que se identificara. El único que tenía la ventanilla abierta era el ocupante de atrás. Me mostró su DNI y, cuando fui a cogerlo con la mano, comenzó a reírse, cerró la ventanilla y me atrapó la mano". "Parece ser que el vehículo se dedicaba a pasar por la zona de seguridad grabando o haciendo fotos. No lo sabemos".

A partir de la próxima semana, más de 200 testigos de las defensas efectuarán el contrarrelato de lo sucedido en unas jornadas que se prevén densas y tediosas y que, a su término, darán paso a las fases pericial y documental: en la primera de ellas, diversos especialistas expondrán su análisis --contenido en los distintos informes incorporados a la causa durante la fase de instrucción-- en torno a la estrategia desplegada por los acusados dirigida a crear un estado independiente y la presunta utilización de fondos públicos para llevarla a cabo, mientras que en la segunda se exhibirán, entre otros documentos, los vídeos y fotografías en los que se apoyarán los magistrados para determinar si hubo o no episodios de violencia durante la celebración del referéndum.