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Entrevista

Fernández (PP): "Estamos en la hoja de ruta que aún marca el separatismo”

El presidente del PP catalán avisa de que la desmovilización independentista no es fruto del diálogo, sino de un cambio de estrategia que da prioridad "al desgaste de la democracia española"

13 min

El presidente del PP catalán se niega a dejarse arrastrar por una hoja de ruta secesionista que, según advierte, ha cambiado de estrategia y ahora da prioridad al "desgaste de la democracia española". En una entrevista con Crónica Global, Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) le reprocha al PSOE que se siente a hablar en la mesa de diálogo "con gente que dice que España es un Estado fascista".

--Pregunta: Pedro Sánchez y Pere Aragonès piden tiempo para avanzar en la mesa de diálogo, ¿qué opina?

--Respuesta: En realidad piden tiempo para sí mismos.

--¿Es sostenible un Govern con Junts vetando esa mesa de diálogo?

--Llevamos ocho años con la misma pregunta y, al final, parece que se matan, pero vuelven a pactar.

 

--¿Qué se puede esperar de esa mesa?

--Poca cosa. Una mesa entre Gobierno y una comunidad autónoma no es una mesa de paz entre Israel y Palestina. Estamos hablando de una comunidad cuyo presidente es el máximo representante del Estado en Cataluña. Eso significa que los mecanismos para hablar ya están establecidos, hay reuniones de presidentes y puntualmente puede haber algún otro mecanismo. Si a mí me dicen que esa reunión es para coordinar la urgencia sanitaria o del aeropuerto, pues no diría que no. El mero hecho que la autodeterminación y la amnistía se pongan sobre la mesa es extremadamente peligroso, porque estamos en un momento distinto del proceso. Ya no son masas que intentan al estilo de la Primavera Árabe ocupar espacios públicos. La "Primavera Catalana", como la define la propia ANC.

--¿Cuál es el objetivo entonces?

--El objetivo es desprestigiar a la democracia española, caricaturizarla como una dictadura. Cuando se habla de amnistía hay que recordar que se concede en la Transición de una dictadura a la democracia. Las personas que fueron condenadas en el franquismo por el delito de asociación política ilegal fueron amnistiadas porque esa figura dejó de ser delito en democracia. Pero la malversación no es ninguna ideología, es un delito muy grave en todas las democracias. Y estas personas han sido condenadas por malversación. Ellos quieren dar a entender que hemos vivido en una dictadura y que es necesaria la amnistía. Y la autodeterminación no está incluida en el ordenamiento jurídico de ninguna democracia europea y se contempla según la ONU para las colonias. Y es evidente que Cataluña no lo es.

--Hemos visto una desmovilización en la calle en la Diada. ¿Cree que la apuesta de Aragonès y Sánchez por el diálogo no ha influido para nada?

--Ese es un gravísimo error de diagnóstico que se está cometiendo. Efectivamente, hay menor movilización en las calles, aunque más violencia, pues hemos visto lo que pasó frente a la comisaría de Via Laietana en la Diada. Pero lo que ha ocurrido es que han cambiado de estrategia. No es que la negociación haya distensionado, es que ellos han decidido que el sistema unilateral de Primavera Catalana que intentaron ensayar en octubre de 2017 falló, y ahora están dirigidos a intentar desactivar aquella solidez del Estado que permitió parar el golpe. Y eso tiene varios objetivos: las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (deslegitimarlos, expulsarlos) y la Corona, pues el discurso del Rey tuvo un efecto clarísimo en la derrota del proceso separatista. Y a eso vamos. El problema es que el Partido Socialista, por su propia subsistencia, está participando en ese lenguaje ambiguo de amnistía y autodeterminación, dando a entender que esto se ha relajado gracias al diálogo. Estamos en la hoja de ruta que sigue marcando el separatismo.

--Pero los independentistas se siguen manifestando, están ahí. ¿Qué alternativa se les puede ofrecer que no sea la autodeterminación?

--Entiendo la pregunta, pero con todo el respeto, tiene un punto de escandaloso. ¿Por qué se tiene que ofrecer a una parte de la ciudadanía algo diferente al resto? Como gobernante, tienes que ofrecer a la ciudadanía buenos servicios públicos para todos, buenas infraestructuras para todos, buena educación, buena sanidad. ¿Por qué hay que hacer una oferta concreta y ex profeso a los independentistas? ¿Y a los constitucionalistas, qué oferta se les hace? ¿Y a los de izquierda moderada, y a los liberales? Gobernar según cajones estancos sería algo ingobernable. La desmovilización separatista no es fruto de la acción de los demás, es un cambio de estrategia de ellos. Ellos no priorizan la movilización, priorizan el desgaste de la democracia española. Están absolutamente dedicados al desprestigio de España. Y ese es el gran problema del Partido Socialista. Cuando tú aceptas sentarte a hablar sobre no se sabe qué con gente que dice que España es un Estado fascista estás legitimando esa idea. Y ese es el objetivo que ellos tienen. Ellos saben que a corto plazo no pueden volver a ensayar lo que hicieron. Pero para cumplir el ho tornarem a fer, necesitan una España más débil, unas instituciones más débiles, un poder judicial más débil, una Corona más débil, unos cuerpos y fuerzas de seguridad más débiles que no les impidan realizar su objetivo. Y repito, en connivencia con el Gobierno, la de Podemos toda, y parte del PSOE también.

--De lo que dice se deduce que en las peleas de ERC y Junts hay bastante teatro, ¿volverán a unirse si es necesario?

--Coinciden en lo esencial de la estrategia, pero no en su escenificación. Junts, desde que ha perdido el liderazgo dentro de ese movimiento y lo ha asumido ERC, sabe que su leitmotiv electoral es acusar a Esquerra de botifler, de blandos. Pero que nadie dude, porque ya en el anterior mandato se estaban matando cada día, incluso cuando se unieron en Junts pel Sí, de que volverán a actuar juntos cuando llegue el momento. Cuando dicen que lo volverán a hacer, yo me lo tomo muy en serio. No lo lograrán a corto plazo, pero intentarán no tener delante aquellos elementos que les impidieron ganar en 2017.

--¿Falta Estado en Cataluña?

--Ha habido un progresivo desmantelamiento del Estado en Cataluña, esto es así. Eso ha tenido como principal protagonista al Gobierno del PSOE, aunque también hay que decir que en otros tiempos, con gobiernos del PP, no se veía una amenaza en el nacionalismo. Cada uno puede opinar sobre el nivel de responsabilidad de cada uno, pero es cierto que ese desmantelamiento se ha ido acelerando en los últimos tiempos. Y hay que revertirlo. Los catalanes no nacionalistas tienen que sentirse protegidos, no abandonados por un Estado que en ocasiones hace dejación de funciones y permite a la Generalitat, que es parte de la Administración del Estado, hacer lo que le dé la gana, incluso incumpliendo la ley, por ejemplo en materia lingüística, educativa y en tantas y tantas otras. No puede ser que una Administración autonómica incumpla la ley reiteradamente. Quien crea que eso apacigua, al final tendrá un conflicto.

--¿Educación y TV3 son los grandes temas no resueltos?

--Yo conozco a personas que han estado en la Alta Inspección, pero no tienen ni medios ni personal ni nada, por lo que no tienen capacidad para controlar en un gobierno elefantiásico los temas de educación. Pues como pasa con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que hacen un trabajo encomiable en unas condiciones muy difíciles. El problema es que el Estado ha perdido espacio, hasta llegar un punto en que no tiene capacidad para dar respuesta a una Generalitat que continúa en rebeldía. Insisto, ha bajado la situación, pero como parte de una estrategia, no por el diálogo.

--¿Veremos la refundación de TV3, tanto en cuanto a formas de hacer, como de cargos?

--Dependerá en gran medida del PSC. Cuando tuvo la oportunidad, en dos tripartitos, no solo no lo hizo, sino que profundizó y entregó a ERC todos los medios de comunicación públicos. Es una de las dejaciones de responsabilidad más graves que yo recuerdo, porque ya en aquella época pasaban cosas en los medios de comunicación públicos que eran vergonzosas. Insultos constantes a España, por ejemplo. Ya habían colaboradores como Toni Soler, que decía barbaridades contra España y quienes nos sentimos españoles. Y ya se denunciaba. Y la respuesta del PSC siempre fue 'corramos un tupido velo, no vaya a ser que Carod-Rovira se nos enfade'. Salvador Illa está lanzando algún mensaje, pero no confío demasiado.

--¿El 'efecto Ayuso', con sus medidas fiscales y contra el Covid, arrastra en Cataluña?

--Nosotros fuimos a las elecciones con esas medidas en el programa. Y mucha gente las apoyaba. El problema, como decía, es que cuando no hay normalidad, la gente no vota este tipo de propuestas. Intentamos en la campaña hablar de bajada de impuestos, de sanidad, de ayudas a la restauración… en la línea de lo que ha hecho el Gobierno de Madrid y el PP en otras comunidades. No tuvo eco. Solo lo tuvo meterte en el fregado procesista. Eso es una anomalía que no lleva a ningún lado y que está destruyendo la sociedad catalana. En Galicia o en Andalucía se habla de las cosas importantes, aquí no se puede, el debate es otro. Yo lo he vivido en primera persona. Convocar una rueda de prensa para hablar de turismo, de restauración… y que me pregunten por lo que ha dicho Puigdemont en Waterloo. Y si no hablas de eso, no sales.

--¿Cómo se hace oposición en esas circunstancias?

--Pues con muchísima perseverancia y tranquilidad. Que no hubiera una alternativa constitucionalista en plena pandemia desmovilizó a una parte importante del electorado. La mayoría de personas que se quedaron en casa eran votantes de Ciudadanos y del PP. Pero también es cierto que hasta que comenzó la campaña, el PP había ganado mucho espacio político en el Parlament, con muy poca representación, como la que tenemos ahora, pero con una oposición seria, constante. Eso nos fue bien. Nosotros no somos un movimiento de agitación callejero y vamos a seguir con esa actitud. Vamos a utilizar nuestro programa para llevarlo al Parlament y esperamos que la situación en la política catalana cambie.