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Maria Sirvent, durante la rueda de prensa en el Parlament / EUROPA PRESS

La CUP aborda el 'caso Boya' con más voluntad "reparadora" que "punitiva"

La formación se pronuncia después de que cuatro asambleas locales reclamaran transparencia tras la denuncia pública que hizo la exdiputada

02.04.2019 20:23 h.
4 min

La CUP aborda el caso de acoso psicológico denunciado por su exdiputada Mireia Boya a través de su protocolo de agresiones machistas "reparador", más que "punitivo".

Así lo ha asegurado este martes la diputada de la formación independentista Maria Sirvent, que ha respondido de este modo las preguntas sobre la decisión de Boya de dejar el Secretariado Nacional del partido por haber sufrido un "episodio de agresión psicológica continuada" por parte un compañero.

Protocolo

El protocolo de la CUP, que aún se está ultimando, "parte de una finalidad reparadora", y tiene como objetivo de "generar espacios seguros para la militancia, en concreto las mujeres, a la vez que debe ser una herramienta de transformación de la organización".

La diputada ha explicado que la formación tomará todas las medidas necesarias, y no se descarta que pueda echar al agresor, un militante que ahora no forma parte de la estructura del partido.

"Erradicar agresiones machistas"

La formación, ha explicado Sirvent, aplica los mecanismos que empezó a activar desde hace dos años, consciente de que en la organización, como en el resto de la sociedad, "se mantienen relaciones que están atravesadas por el patriarcado". Su propósito es "erradicar las agresiones machistas".

Boya aclaró el viernes por la tarde que la persona que le infligió una "agresión psicológica continuada" no forma parte del Secretariat Nacional de la CUP, ni tampoco del grupo parlamentario, sino que es un militante con quien ha tenido que compartir espacios por las tareas derivadas de su cargo en el partido, pero que ya no trabaja en el mismo.

El protocolo de la CUP recoge la confidencialidad de los hechos denunciados a la Comissió Nacional Feminista como parte de la protección de la víctima, para no "revictimizarla", y asegura que hacer público el nombre es una decisión que corresponde a la persona agredida.

Mireia Boya, exdiputada de la CUP, a su llegada al Tribunal Supremo, donde ha declarado ante el juez Llarena / EFE

Mireia Boya, exdiputada de la CUP / EFE

Medidas y eparación

Las medidas que contempla el protocolo "van enfocadas a reparar el daño". Primero se hace una acogida a la mujer agredida, después otra al hombre agresor, y la Comissió Nacional Feminista determina las medidas adecuadas.

Estas medidas pueden variar en función del caso, e ir desde una formación personal, un trabajo terapéutico personal con colectivos de referencia, tener que dejar cargos internos del partido o la suspensión temporal o permanente de la militancia.

Malestar

"Este caso se determinará una vez consensuado con la mujer y se pondrá en conocimiento solo a las personas implicadas para garantizar una buena gestión y evitar la rumorología", ha apuntado Sirvent.

Cuatro grupos locales del partido se rebelaron ayer contra la dirección, a la que exigieron "transparencia" en este episodio de acoso que sufrió la exdiputada, cargando contra el tibio comunicado de la cúpula del partido, en el que anunciaba que trasladaba el caso a la comisión de feminismos para su estudio.

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