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La consejera de Cultura de la Generalitat, Mariàngela Vilallonga, presentando el presupuesto de su departamento para 2020 / EUROPA PRESS

La consejera Vilallonga también habló de la "raza catalana" en un libro

La titular de Cultura adujo que su apelación a la etnia el pasado septiembre fue un "lapsus linguae", pero sus escritos del pasado muestran que no es así

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La consejera de Cultura de la Generalitat de Cataluña, Mariàngela Vilallonga, considera que el baile de la sardana representa la esencia de la "raza catalana" (sic). Su apelación a la misma no fue un error, ni un despiste, cuando habló de ella en un concurso sardanista el pasado 22 de septiembre en la plaza de la Catedral de Barcelona. Por más que la mandataria de JxCat asegurara esta semana, en su respuesta a una pregunta parlamentaria de Cs, que se trató de un "lapsus linguae", lo cierto es que sus propios escritos revelan que no es así. Y de ello da cuenta el pasaje de un libro suyo en el pasado.

Su excusa de esta semana resulta poco creíble si se tiene en cuenta que Vilallonga, catedrática de Filología latina en la Universidad de Girona, publicó lo siguiente en Els arbres, un libro editado por la Diputación de Girona y escrito por ella en 1986. En su página 116, según informa ABC, redactó lo siguiente: "Recordar el domingo de la Fiesta Mayor de Llagostera es sobre todo recordar las sardanas bailadas en la plaza al lado de las moreras empolvadas, observadoras mudas de aquella danza que es el verdadero ritual de nuestra raza".

"Ser catalán"

No sólo eso. Según el mismo diario, Vilallonga recordó ese mismo pasaje del libro en una conferencia de enero de 2010 organizada por el Archivo Municipal de Llagostera (Girona).

En su reciente respuesta parlamentaria, la consejera de Cultura del Gobierno catalán explicó qué es, según ella, "ser catalán", con argumentos como que "es sentirse identificado con la comunidad, el pueblo catalán, por la libre voluntad de sus miembros", o que existen "muchas formas de ser catalán, y ninguna de estas formas es restrictiva. Ser catalán no es una cuestión racial, sino una cuestión de integración y de libre modelo de identificación con la comunidad".

Argumentos que, cuando menos, resultan chocantes habida cuenta que Vilallonga fue una de las firmantes del excluyente manifiesto Koiné, que reclama que el catalán sea la única lengua oficial de Cataluña.