Caza de brujas en el PDeCAT para que nadie se aproxime al Gobierno

Puigdemont traza una cadena de mando, con Bonvehí y Nogueras, para anular las iniciativas de Campuzano y Xuclà en el Congreso

La vicepresidenta del PDeCAT, Míriam Nogueras
14.09.2018 00:00 h.
5 min

El grupo del PDeCAT en el Congreso está partido en dos. El acto de rebeldía y de recuperación de la autonomía política que supuso el voto a favor de la moción de censura de Mariano Rajoy, que dio el poder a Pedro Sánchez antes del verano, no se perdona. El PDeCAT se desmarcó de Puigdemont, pero el expresidente, tras el congreso de julio, ha impuesto sus tesis, y ahora se ha iniciado una caza de brujas para que no se repitan iniciativas como la moción acordada con el Gobierno que apostaba por una vía de diálogo dentro del “marco del ordenamiento jurídico vigente”.

La orden se produjo a media tarde de este miércoles, cuando la diputada Míriam Nogueras recibió la llamada de David Bonvehí, el presidente del PDeCAT. Ella, sin embargo, ya tenía la indicación de Puigdemont, con quien despacha directamente. La consigna era clara y directa: retirar la moción que ya se había pactado con el Gobierno, mientras en paralelo, Esquerra se desmarcaba cuando había dado a entender a los diputados exconvergentes que apoyarían la iniciativa.

El poder, en manos de Nogueras

El poder ha pasado a Nogueras, que se ha fogueado en los platós de televisión, y que en apenas dos años ha pasado de concejal en Cardedeu, (Vallès Oriental, provincia de Barcelona) a liderar el grupo parlamentario del PDeCAT en Madrid. Elegida vicepresidenta del partido en julio, debe fidelidad a Puigdemont.

La cadena de mando es clara, y quien queda en una posición difícil son los dos diputados que siguen empeñados en “hacer política”, en buscar alguna solución al bloqueo de la situación catalana, Carles Campuzano y Jordi Xuclà. Los dos han trabajado en los últimos años al lado de Marta Pascal, descabalgada por Puigdemont, y ahora en el Senado, donde mantiene un elocuente silencio.

Hablar sólo del referendúm

Las órdenes de Puigdemont son claras y Nogueras las aplicará de inmediato. El partido revisará todas las iniciativas que quedan pendientes en el Congreso y en el Senado. Y el partido ahora en Madrid es Nogueras.

Se buscará qué se ha acordado con el Gobierno, qué calendarios se han establecido y qué compromisos se han podido adquirir. La indicación es que el diálogo sólo se puede establecer en una dirección: para aproximar posiciones o romper puentes de forma definitiva sobre un posible referéndum de autodeterminación. Nogueras repite ese latiguillo: “diálogo para una cuestión, la única cuestión, la autodeterminación”.

Esquerra espera

Esquerra conoce esas disfunciones en el seno del grupo del PDeCAT en Madrid. Y por ello, antes de que Nogueras reclamara que se retirara la moción, Esquerra ya había anunciado que se abstendría, tras la intervención del grupo del PSOE, en la persona del diputado José Zaragoza, en la que éste dejaba claro que no se iba a dialogar sobre la autodeterminación. Las palabras de Zaragoza fueron la “excusa”. Zaragoza, diputado del PSOE, dentro de las filas del PSC, “llegó con el hacha, cuando debió actuar con un bisturí”, según el diputado republicano Joan Tardà. Los republicanos miran de reojo al PDeCAT y no quieren caer en lo que consideran una trampa.

El problema se centra en el PDeCAT. Carles Campuzano, el portavoz del grupo, muy molesto con la retirada de la moción, asegura que su cargo siempre está a disposición del partido. El coordinador de los diputados y senadores, Jordi Xuclà, ya está siendo apartado, en beneficio de Nogueras, quien, por ahora, necesita la experiencia y los contactos de Campuzano.

Un grupo roto

La división también afecta al resto de diputados: Ferran Bel, Feliu Guillaumes, que apoyan más las tesis posibilistas de Campuzano y Xuclà, frente a Sergi Miquel, Lourdes Ciuró, y Toni Postius, en la línea de Puigdemont y Nogueras.

La situación puede ser insostenible en las próximas semanas. Se trata de un grupo de ocho diputados que podría ser decisivo en la actual coyuntura política en Madrid y Barcelona.

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