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Ferran Bel, portavoz de PDECat en el Congreso / PABLO MIRANZO

Bel: "No tendría dudas en lograr más autogobierno y financiación antes de la independencia"

El portavoz del PDECat en el Congreso cree que ha habido un intercambio de papeles entre JxCat y ERC "difícil de entender" y que los indultos son "el hecho político más relevante" de los últimos años

24 min

Ferran Bel, portavoz del PDECat en el Congreso, considera que su partido no renuncia a sus ambiciones políticas, pero mientras tanto, es partidario de negociar mejoras para Cataluña. En una entrevista con Crónica Global, Bel (Tortosa, 1965) augura que Gobierno y Generalitat tendrán que realizar cesiones para encontrar puntos de confluencia en la solución al conflicto en Cataluña.

--Pregunta: ¿Qué efectos tiene la concesión de los indultos? ¿Se abre la vía de la política para solucionar el conflicto en Cataluña?

--Respuesta: Ojalá fuera así. Creo que era una condición necesaria, pero no suficiente por sí misma. Es un avance a título personal, políticamente es de los hechos más relevantes que se han producido en Cataluña en los últimos años. Es una decisión que puede estar condicionada por la coyuntura política, por la situación en Europa, pero hay que reconocer al PSOE que ha tomado esta medida con cierto riesgo, no sé si con suficiente margen de maniobra, y soy de los que piensan que en las mismas circunstancias, un Gobierno del PP no habría tomado esta decisión. Por tanto, es un punto con el que desencallar la situación que hay. A partir de aquí, las relaciones que puedan tener ambos gobiernos, con la mesa de diálogo, son condiciones necesarias, pero no suficientes. Es necesario que haya un acuerdo y que sea validado.

--¿Qué tipo de acuerdo puede salir de esa mesa? No parece que el PSOE vaya a permitir un referéndum binario, independencia sí o no.

--Los referendos, si son binarios, mejor. Porque con los multirrespuesta ocurre que no sabes si la opción ganadora tiene un apoyo mayoritario, con lo cual, no queda muy legitimada la propuesta. Veremos. Ahora lo relativizo todo. Entiendo que hay una parte diga que debe haber amnistía y referéndum, y otra que ni una cosa ni otra. Son los momentos iniciales de la negociación, el referéndum y la amnistía son importantísimos, pero también hay otros temas que hay que desencallar esa mesa. Me hubiera gustado que se reactivara en julio, porque llevamos mucho retraso. Será en septiembre, no vendrá de dos meses. Pero es importante que los dos gobiernos se pongan a negociar, a acordar. Y si hay acuerdo, ampliarlo para que tenga el máximo apoyo en Cataluña y en el conjunto del Estado español.

--¿Pero qué tipo de referéndum cree que se podría plantear?

--Se tiene que negociar. Cuando el procés empezó, dijimos que estábamos dispuestos a hablar, no solo de la fecha, sino también de la pregunta, de las condiciones. Las posiciones iniciales de ambas partes son las que tienen que ser, es normal que sean así. Veremos a dónde se llega. También pronostico que si hay acuerdo, seguro que no va a ser ni lo que plantea una parte ni la otra. Se tendrán que hacer cesiones. Y habrá descontentos. Los acuerdos suponen valorar más lo conseguido que lo que se ha dejado de conseguir, pero nunca se va a conseguir lo que se quiere al cien por ciento.

--El PSC propone una reforma estatutaria o una reforma federal incluida en la Constitución, ¿es una vía?

--Que el PSC hable de esto, y no solo el PSC, también el PSOE y el Gobierno, me parece razonable porque es el planteamiento que siempre han tenido. Que la Generalitat hable de referéndum y amnistía también es razonable. Los puntos de partida están claros, ahora hay que ver cómo confluyen y qué acuerdos puede haber.

--¿A usted que le gustaría?

--Me gustaría que hubiera una ley de amnistía. Lo que ocurre con el Tribunal de Cuentas no tiene ningún sentido y desprestigia absolutamente al Estado español a nivel internacional. La campaña contra el profesor Andreu Mas-Colell es lo más evidente. Yo soy economista. Que te firmen 33 premios Nobel de Economía no es nada fácil, no firman cualquier manifiesto. Me gustaría que hubiera un punto final, que sería una ley de amnistía que afectaría a Mas-Colell, al presidente Artur Mas, pero también a alcaldes. Yo era alcalde el 1 de octubre y tengo compañeros que están en procesos judiciales injustos e incomprensibles. Además asimétricos, algunos son condenados, y otros investigados, no hemos sido condenados. Me gustaría que, igual que ocurrió en Escocia o en Quebec en su momento, que se pudiese llegar a un acuerdo para votar el futuro de Cataluña. Y que lo votásemos los catalanes, Y con lealtad al proceso. Que si no se gana, no se plantee dentro de cinco años otra vez. Eso debería ser compatible con ir mejorando tu capacidad de autogobierno, que la Generalitat tenga más competencias y mayor financiación. Si no alcanzas la posibilidad de un referéndum no puede ser que renuncies a cualquier otra cosa. Y también por parte del Gobierno central, tendrá que haber cesiones en ambas partes.

--¿Ve a ERC por esa labor? ¿Gestionando el día a día, negociando más autogobierno? Antes no se iba a los Consejos de Política Fiscal y Financiera, por ejemplo.

--Pero eso es gesticulación. Ha habido un exceso de ella por una parte y por otra. Eso se va a ir normalizando. Lo vemos estos días, poco a poco. Esto es la política también. Para mí lo relevante no es si se va a un Consejo de Política Fiscal, lo relevante es si hay una reforma del sistema de financiación autonómica en el conjunto del Estado español y si Cataluña quiere decir la suya o quiere participar. Porque si no participas, alguien lo hará por ti. Yo creo que el Govern lo hará. Y quizá alguien entrará en contradicción entre lo que dice, los discursos, y después los hechos. Yo tampoco se lo voy a afear, pero va a pasar. Y puede que alguien del Govern mantenga esos dos o tres discursos, pero la Generalitat tendrá que estar allí.

--Cuando habla de otros miembros del Govern, ¿se refiere a JxCat?

--Solo hay dos formaciones en el Govern. Pero es verdad que ERC ha ido desde el inicio con un planteamiento más pragmático en este último momento. La ERC de octubre de 2017, que provocó que Carles Puigdemont no convocara elecciones cuando ya estaba tomada la decisión, es la antítesis de la actual. Y quizá también es la antítesis lo que entonces era el PDECat, que una parte se ha convertido en Junts. Allí tenía una visión más pragmática. Ha habido un intercambio de papeles difícil de entender. Por tanto, en PDECat estamos donde estábamos, mantenemos nuestro criterio, no renunciamos a nuestras ambiciones políticas, pero entendemos que el mientras tanto se tiene que gestionar. Si tú eres capaz de conseguir más capacidad de autogobierno y una mejor financiación antes de lograr la independencia, yo no tendría ninguna duda.

--Usted se define como convergente. ¿Qué piensa de quienes dicen que Aragonès es el republicano más convergente, que recupera la política del peix al cove?

--No sé si Pere Aragonès es el más convergente de ERC. Pero cuando se le asimila como pragmático, creo que no es el único en ERC, si no, no estaría en la posición que está. Es evidente que ha habido un giro importante. En octubre de 2017, Aragonès no estaba en primera línea, a diferencia de Oriol Junqueras, que no tiene la misma postura que hoy, cuando dice que ve al Gobierno como el más negociador de los últimos diez años. Y esto sí lo hace la misma persona que paró las elecciones de 2017. Y quizá las cosas hubieran ido por otros derroteros. Como convergente, no le afeo a la gente de ERC que quiera ser convergente. Lo que me disgusta es que los convergentes hayamos abandonado determinadas posiciones, no en ambición sino en actitud, y eso ha permitido que ese espacio lo ocupe otro partido político. Es lo que tiene la política, que evoluciona.

--¿Los acuerdos de ERC con la CUP distorsionan ese giro?

--Distorsionan. Lo han estado haciendo en los últimos años, pero no les puedes reprochar nada. La gente que vota a la CUP sabe lo que vota y cree que esto aporta algo. No se lo reprocho, se lo reprocho al resto de partidos políticos que hemos permitido que unos pocos representantes parlamentarios, con pocos votos, muy respetables, condicionen la política catalana. Este es el peor error político que cometió CDC, hasta el extremo de aceptar que Artur Mas diera un paso al lado, que ha sido definitivo, porque unos señores que no tienen un proyecto político claro, ni pragmático, ni realista, te condiciona. Y esto le ha vuelto a pasar a ERC, que no ha sido lo suficientemente valiente para configurar otro gobierno, ha quedado atrapado en un pacto entre JxCat y la CUP, que no encaja por ningún lado. Y eso irá aflorando. Ahora no pasa nada, estamos en los 100 días, pero pasará con el aeropuerto de Barcelona y con las renovables. Alguien puede creer que Aragonès ha sido hábil, pactar cosas diferentes con unos y con otros, pero veremos que recorrido tiene.

Ferran Bel, portavoz de PDECat en el Congreso / PABLO MIRANZO
Ferran Bel, portavoz del PDECat en el Congreso / PABLO MIRANZO

--¿Qué opinión tiene en esos dos temas, aeropuerto y renovables?

--Con las renovables solo hay que comparar el volumen de energía renovable que se está realizando en Cataluña con el resto del Estado español y con Europa. Todo el mundo va a entender que tenemos que hacer algo. No hacer nada no nos lo podemos permitir. En Cataluña, la producción de energía procede de forma importante de las nucleares, que hemos dicho que dejaremos de utilizar en pocos años. Vamos a tener unas descompensaciones y a ser mucho más dependientes de otros territorios que independientes energéticamente. Moratorias de cinco años no llevan a ningún sitio. Hay que respetar el parecer de los municipios. Y algo similar pasa con el aeropuerto, que hemos pasado en 15 años, de la Cataluña autonómica, de pedir la gestión, a la Cataluña preindependiente, que se conforma solo con una ampliación. Yo, siendo independentista, estaba más de acuerdo con la posición de la Cataluña autonómica. ¿Es necesaria una ampliación para que el aeropuerto sea un hub internacional? Pero en estos momentos, ¿cuántos vuelos internacionales tiene? Pues es uno de los que menos porcentaje tiene, junto con Gatwick (Londres). Igual se puede hacer un hub internacional reubicando una parte de vuelos nacionales en otros aeropuertos. Quizá no es solo una cuestión de capacidad. Estoy convencido de que, si la gestión dependiera de Barcelona, tendríamos muchísima más capacidad de vuelos y enlaces internacionales de los que tenemos ahora. Y si hay que abordar la ampliación, se debe trabajar en ello. Pero no podemos estar con este debate otros diez años.

--¿Cómo son las relaciones entre el PDECat y JxCat en el Congreso?

--A nivel personal bien. A nivel político, las mismas que pueda haber en Cataluña o en cualquier otro ayuntamiento.

--¿Presionan? ¿Les intentan convencer?

--No, no. Ni nosotros a ellos. Si me piden opinión, se la doy, y si se la pedimos, nos la dan.

--No esconden que el PDECat fue echado del Govern.

--Es que fue eso.

--¿Está superado?

--En política, cuando uno lleva varios años, y yo llevo unos cuantos, aprendes que las cosas, para avanzar, tienes que relativizarlas. En aquel tiempo se echó al único representante del PDEcat en el Govern (se refiere a Àngels Chacón, exconsejera de Empresa). Eso fue así, sin previo aviso ni negociación. Y eso tendrá muchos padres o madres, pero un único responsable, el presidente Torra, que no sabemos en base a qué intereses, tomó una decisión que seguramente precipitó y agrandó la brecha que había entre el proyecto de Junts y PDECat. No fue lo que lo provocó, pero sí estableció que aquello no tenia marcha atrás. Pero eso ya forma parte de la historia, te sabe mal. Lo lamentas, pero ahora hay otro Govern. Cada uno estamos donde estamos. No tiene que condicionar la actividad del PDECat.

--La fortaleza del Partit Demòcrata son sus alcaldes. ¿Han activado ya la maquinaria electoral de cara a las elecciones municipales de 2023?

--Yo he sido alcalde muchos años (de Tortosa), y siempre digo que las elecciones se preparan el primer día de mandato. Es verdad que las elecciones municipales, quizá menos en Barcelona, son muy en clave personal y local.

--En Barcelona se está promoviendo una agrupación electoral, integrada por partidos catalanistas, entre ellos el PDECat, para intentar evitar la reelección de Colau.

--En Barcelona hay una situación de descontento, es obvio. También la había hace dos años y Colau acabó renovando con todos los cambalaches posibles. Habrá que buscar alguna solución, propuesta, diferente que se plantee realmente como una alternativa relevante. Uno de los problemas de ERC es que se diferenciaba en cuanto a las siglas, pero en el proyecto político más allá del identitario, ERC había pactado una serie de iniciativas impopulares con la alcaldesa Colau. Por tanto, no acabó siendo una alternativa. Por parte del PDECat, la gente de Barcelona ya está trabajando en esa alternativa.

--En las últimas elecciones catalanas la situación estaba muy polarizada y el PDECat no obtuvo representación. Ahora que hemos entrado en una nueva etapa con menos tensión, ¿les puede beneficiar?

--Seguro. Las últimas elecciones al Parlament no nos fueron nada bien. Seguramente hubo cosas que no hicimos bien. La campaña fue buena, pero faltaron 20.000 votos, mientras que hubo 700.000 personas que en 2017 votaron a JxCat o a ERC y que en esta ocasión no fueron a votar. Por tanto, no lo hicimos bien, si no movimos 20.000 votos entre esa abstención. Pero el espacio político existe, hoy no lo ocupa nadie. Por eso Àngels Chacón está dispuesta a seguir liderando un proyecto, que sí tiene representación en el Congreso, en todas las diputaciones, en muchos consejos comarcales, en más de 170 ayuntamientos. Y eso es sobre lo que hay que trabajar, en un proyecto ambicioso a nivel nacional, pero realista.

--Usted procede de las Terres de l’Ebre, que forma parte de la Cataluña vacía. ¿Qué se puede hacer?

--La pandemia nos ha cambiado la perspectiva y abre una ventana de oportunidades en zonas como las Terres de l'Ebre, donde hay una alta calidad de vida. Estuve viviendo en Barcelona, pero cuando construí mi proyecto empresarial y personal en Tortosa, es porque valoro eso. Pero hay algunos pasivos que se deben resolver, como falta de oportunidades para crear proyectos empresariales. Y en eso, las infraestructuras son básicas. Las tecnológicas obviamente, pero las logísticas, carreteras, ferroviarias… también. Cuando se vacía un territorio no es porque la gente no quiera seguir viviendo allí, sino porque no se les ofrecen las oportunidades que se dan en entornos metropolitanos, como el de Barcelona, que es muy potente. Debemos conseguir que la gente se gane dignamente la vida y la iniciativa privada puede hacer una parte, pero la pública también es importante. Si tiene sentido el sector público, es para corregir esas desigualdades. El teletrabajo permite regresar a esas zonas. Un país es mucho más rico si está en red, vertebrado, que no centralizado. Pero eso tiene que ser una opción de país a diez años vista como mínimo.

--Ustedes apoyaron los últimos presupuestos de Pedro Sánchez. Y negociaron inversiones para Cataluña.

--Abortar los presupuestos de entrada, políticamente, no tiene sentido. Hace caer el Gobierno. Hace unos meses no, pero en estos momentos, sería favorecer un Gobierno de PP y Vox. No se trata de hacer política de peix al cove, que se ha estigmatizado, sino de ser pragmáticos. En la vida aspiras a ser Premio Nobel, pero mientras, no puedes dejar de trabajar e intentar ir quemando etapas. Que no renunciemos a nada no impide que trabajemos para conseguir mejoras. Esto lo hemos hecho siempre. Yo llegué a Madrid con la mayoría absoluta de Mariano Rajoy. Aquello fue difícil, pero intentamos negociar y llegar a acuerdos con temas puntuales. Luego propiciamos la moción de censura. Y también intentamos llegar a acuerdos con las fuerzas de la oposición. Esta semana se aprobó la ley de fraude fiscal, gracias a un acuerdo de todas las fuerzas políticas menos PSOE y Unidas Podemos. Y nosotros hemos logramos introducir una enmienda para retrotraer el impuesto de matriculación al que había el 31 de diciembre. La política es esto, negociar con unos y con otros.

--Así es, pero venimos de una etapa del “cuanto peor, mejor”.

--En algún momento puntual lo puedes entender, pero no puedes hacerlo estructural. El septiembre y octubre de 2017 todos tuvimos una opción que entendemos que era la mejor para forzar un referéndum en una situación complicada, para que el Estado reaccionara y pudiésemos negociar. Llegó el 1 de octubre, y eso no se produjo. Sabes que el Estado tiene una reacción y Cataluña también, por una cierta ingenuidad. Aquella situación respondía a una coyuntura muy específica, no renunciamos a nada, pero no podemos mantenerla. Y así se ha visto.

--El PP insiste en que el independentismo “ho tornarà a fer”.

--El PP está claramente instalado en el cuanto peor, mejor. También habrá alguien en Cataluña, pero a nivel del Estado, es de una irresponsabilidad absoluta. Lo de Vox lo puedo entender, no creo que vaya a gobernar nunca una institución, pero el PP es la alternativa de Gobierno al PSOE. Y no puede hacer lo que hace con los indultos, que es lo que hizo con el Estatut. Utiliza a Cataluña como elemento de desgaste del Gobierno de turno. Agrava un problema sin presentar alternativa. ¿Cuál es la alternativa del PP para Cataluña? ¿Que no pase nada? Sabes que hay un par de millones de personas que no están de acuerdo. Algunos no están de acuerdo con la independencia, pero muchos coinciden en que eso no puede ser. El PP está desprestigiando a los empresarios catalanes, a los obispos catalanes, a la sociedad civil catalana. Quizá se lo deberían hacer mirar. No sé si el PSOE dará una solución, pero pondrá algo encima de la mesa.