El líder de ERC, Oriol Junqueras, y el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont

El líder de ERC, Oriol Junqueras, y el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont EUROPA PRESS

Política

ERC y Junts escenifican su pulso en el Congreso para investir a Sánchez

  • El socialista logra sentar en la mesa de la gobernabilidad a los dos partidos, que llevan desde otoño de 2017 en una guerra sin cuartel por conquistar su hegemonía en el independentismo
  • Ahora que ambos han recuperado la influencia en Madrid, la competencia que se ha visto en la calle y en el Parlament se trasladará a la Cámara Baja
15 noviembre, 2023 00:00

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Pedro Sánchez ha logrado la cuadratura del círculo sentando en la mesa de la gobernabilidad de España tanto a ERC como a Junts, partidos que llevan desde otoño de 2017 en una guerra sin cuartel por conquistar y afianzar su hegemonía en el independentismo.

Los neoconvergentes llevan años acusando golpes por parte de ERC. Primero, por haber pactado con el Gobierno de España mientras el expresident de la Generalitat Carles Puigdemont se reivindicaba como “exiliado” en Bruselas. En segundo lugar, por haber tolerado desde la Mesa del Parlament la inhabilitación de Quim Torra como diputado.

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en rueda de prensa para explicar los detalles del acuerdo de investidura con el PSOE

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en rueda de prensa para explicar los detalles del acuerdo de investidura con el PSOE EP

Después, por haber mirado para otro lado tras la suspensión de Laura Borràs como presidenta de la Cámara autonómica con motivo de su imputación --y posterior condena-- por corrupción. Y, finalmente, según ellos, por haber menospreciado la mayoría independentista del 52% en el Parlament, apostando el president, Pere Aragonès, por continuar “gobernando solo y a cualquier precio” --reprochan desde Junts--, incluso pactando los presupuestos con el PSC.

La competencia se traslada al Congreso

Desde el otro lado, ERC también recuerda una interminable lista de agravios por parte de los de Puigdemont, entre los que destacan el boicot a Aragonès o Junqueras en las dos últimas Diadas y, sobre todo, las constantes acusaciones de “traición” y botiflers, que han hecho mella entre parte de la base independentista y lastrado su mandato al frente de la Generalitat.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, se fotografía con dos mujeres en la Diada del 2023

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, se fotografía con dos mujeres en la Diada del 2023 ALBERTO PAREDES EUROPA PRESS

Ahora que ambos partidos han recuperado la influencia en Madrid, especialmente en el caso de Junts, que lleva años en el ostracismo y con escaso protagonismo político en las instituciones, la competencia que se ha visto en la calle y en el Parlament se trasladará al Congreso de los Diputados.

Amenaza de inestabilidad

Así, serán habituales los reproches entre ambas formaciones por ver quién ha sido más duro en sus negociaciones con el PSOE para investir a Sánchez. O, lo que es lo mismo, quién ha obtenido mayores prerrogativas para los ciudadanos de Cataluña y, especialmente, para el movimiento independentista.

Neoconvergentes y republicanos, expertos en la narrativa política tras una década de procés, amenazarán con apretar las tuercas a Sánchez si no se cumplen los acuerdos alcanzados en las últimas semanas, hasta tal punto de generar inestabilidad y complicarle la legislatura cuando se acerque el horizonte de las elecciones catalanas.

La amnistía, un camino lento

Pero, por ahora, serán nubarrones sin tormenta. Y es que la amnistía a buena parte de los dirigentes políticos catalanes no será inmediata y puede tardar lo suficiente como para que Junts y ERC no quieran allanar el camino a un adelanto electoral que podría tumbar todo lo pactado con los socialistas.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y el líder del PSC, Salvador Illa (d), firmando el acuerdo de Presupuestos de la Generalitat para 2023 el pasado febrero

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y el líder del PSC, Salvador Illa (d), firmando el acuerdo de Presupuestos de la Generalitat para 2023 el pasado febrero EFE - Andreu Dalmau

Así, las amenazas no serán más que el reflejo de una competencia descarnada en Cataluña por ver quién se hace con el Palau de la Generalitat, aunque sea el PSC quien tenga más números para gobernar. Con ERC reprochando a Junts que haya tardado cuatro años en sentarse a negociar y a hacer política y con los neoconvergentes vendiendo que su pacto ha sido decisivo para el movimiento indepe y que, a ellos, nadie les toma el pelo.