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Y ahora, ¡a patearse Europa!

Ramón de España
4 min

Teníamos muy olvidado a Xavier Vendrell, ese político de ERC calvo, con cara de skinhead y menos luces que un candil que en su juventud flirteó con Terra Lliure, aunque sin llegar al extremo de explotar con su propia bomba, que era la especialidad de la casa: Terra Lliure, tengámoslo siempre presente, es el único grupo terrorista en la historia que se ha disuelto por su propio bien, dada la torpeza inverosímil de sus militantes. Pero hace unos días el amigo Vendrell salió de la sombra, se plantó en TV3 --¿dónde, si no?-- y nos comunicó su última ideaca para contribuir a la independencia de Cataluña: una marcha a pie a través de toda Europa para informar a todo el mundo de lo mal que nos tratan los españoles (fue un gran día en la nostra: por el mismo precio, pudimos ver a Quico Sallés diciendo que Halloween se inventó en la Plana de Vic, concretamente en Gurb; para mí que se lo había dicho el gran Cucurull). Ese mismo día, Agustí Colomines --que es el discípulo más zote de Maquiavelo y, por consiguiente, el Ideólogo Supremo del prusés-- dijo que estaba de manifestaciones y marchas hasta la coronilla, que no servían para nada y que lo que había que hacer era incordiar a Europa todo lo posible por país interpuesto, España. Pero no creo que nadie le haga caso, pues si algo les gusta a los indepes, es lanzarse a la calle, irse de excursión o subir al Puigsacalm: todo lo que sea gastar la suela de la chiruca es bienvenido. Sobre todo, si no entraña ningún riesgo y no sirve para nada. En ese sentido, la iniciativa de Vendrell es impecable.

Yo solo le encuentro algunos problemas logísticos. No es lo mismo montar un Corro de la Patata el 11 de septiembre en una carretera que recorrer a pie el camino entre, digamos, Barcelona y Vladivostok. Aunque no lo parezca, hay mucho indepe obligado a trabajar para ganarse el sustento. Y los jubilados, que se apuntan a lo que haga falta para no aburrirse, pueden tardar meses en concluir la caminata, si es que no revientan algunos por el camino. O sea, que este nuevo homenaje a Forrest Gump puede complicarse notablemente sin necesidad de que el CNI envíe francotiradores a organizar emboscadas a lo largo del trayecto. Para colmo de males, Vendrell lanza su idea cuando empieza a refrescar: ya sabemos lo mal que les sienta el frío a los jubilators en general. Eso sí, con su magnífica idea de bombero, Vendrell ha demostrado que no es el único líder independentista en alumbrar conceptos brillantes, como pretendía hacernos creer Chis Torra con su Consejo de la República y su Comité Asesor para la creación de un Forum que lleve a un Proceso Constituyente que redacte la constitución de la Republica Catalana Imaginaria y bla, bla, bla. ¡Ahí hay ideas a cascoporro, amigos!

Tiene razón Colomines cuando dice que no sirven para una mierda, pero sus planes petardistas son mucho más dementes y peligrosos, aparte de revelar un profundo desconocimiento de la psique de sus compatriotas.

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¿Quién es... Ramón De España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

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