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Todos los partidos políticos acusan, sin excepción, al PSOE de Pedro Sánchez de ser el culpable del hartazgo por las elecciones de 10 de noviembre, las cuartas generales en cuatro años. Tienen razón, pero sólo los que le acusan de haber mareado la perdiz desde abril.

Creo que nadie puede rasgarse las vestiduras, porque todos son hipócritas: desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, salvo los separatistas. No lo digo para faltarles porque ellos, peleados, tienen claro que su objetivo no lo verán ni sus nietos. Hace falta ser muy ingenuos, porque se creen sus mentiras.

Pero es cierto que unos son más culpables que los otros. Entiendo a Pedro Sánchez, que ha hecho el paripé y se ha buscado mil excusas para no pactar con Pablo Iglesias, porque con él no se puede pactar ni las letras del abecedario.

Yo, desde luego, no pactaría. No porque la banda de Podemos acuse a los socialistas de ser rehenes del Ibex 35 y los bancos, sino porque ese pacto político iba a provocar el caos institucional del Estado y de España, y la eliminación del PSOE para una buena temporada.

La intransigencia de Podemos, con tal de conceder el derecho de autodeterminación de Cataluña, no se la permitirían los militantes ni votantes del PSOE. Porque el órdago separatista ningún Estado democrático se lo puede permitir, y acabaría políticamente con el presidente del Gobierno en funciones.

El culpable no es Pedro Sánchez, ni Pablo Casado, ni Vox, ni Podemos. El culpable es Albert Rivera, que ha convertido a Ciudadanos en un partido presidencialista que hace lo que a él le da la real gana.

La abstención puede subir muchos puntos, no sólo en la izquierda, sino también en derecha (el centro no existe). Aunque el sentimiento de España es de centroizquierda.

A los socialistas les tiemblan las piernas, la camisa se les quedará corta. El PP subirá, porque Albert Rivera sufrirá una hostia que le congelará la sonrisa helada. La calentará Malú. Si no pacta con Sánchez, el fotogénico será Albert el Breve. En abril tenía que haber pactado, esa factura la pagará cara.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.