Vecina molesta por el ruido excesivo de unas obras en una vivienda y quiere denunciar al vecino

Vecina molesta por el ruido excesivo de unas obras en una vivienda y quiere denunciar al vecino

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Ya es oficial: se puede denunciar a un vecino por el ruido excesivo de las obras de su casa, según la Ley de Propiedad Horizontal

El resquicio legal que te permitirá denunciar a un vecino por el ruido excesivo de las obras y recuperar la paz en casa

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Tener que soportar el martilleo constante, las vibraciones y el ruido excesivo de materiales cuando estás en tu propia casa es una situación desesperante que pone a prueba la paciencia de cualquiera.

Por suerte, la normativa estatal ampara de manera directa a los residentes que sufren el impacto acústico derivado de las reformas en las viviendas colindantes, buscando frenar los excesos, fijando los baremos técnicos y las consecuencias económicas para quienes incumplan las reglas básicas de convivencia.

El respaldo de la normativa

El marco jurídico que regula el día a día en las comunidades de propietarios establece límites muy claros a lo que se puede hacer dentro de cada inmueble.

El artículo 7 de la legislación prohíbe de forma expresa desarrollar actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas que perjudiquen a los demás ocupantes del edificio.

La ley reconoce, que todos tenemos derecho a actualizar y reformar nuestras viviendas, siempre que no dañen los elementos comunes del edificio ni alteren su seguridad estructural. Pero, cuando estas tareas generan un ruido excesivo y rompen la tranquilidad, la junta de propietarios queda legitimada para intervenir.

Los criterios de valoración

Las autoridades competentes y los tribunales de justicia no van a intervenir por el simple ruido excesivo de un taladro, sino que analizan factores muy específicos para determinar la infracción de un vecino.

Los expertos examinan la intensidad de los decibelios alcanzados, la duración temporal de la alteración y la frecuencia diaria con la que se repiten los ruidos molestos. El horario en el que se ejecutan los trabajos resulta determinante a la hora de calificar la gravedad de la situación.

Para que la reclamación prospere de forma efectiva por la vía administrativa o judicial, resulta fundamental aportar pruebas objetivas y concluyentes, como informes periciales o actas de medición acústica.

El impacto de las sanciones

Las consecuencias jurídicas para los infractores que deciden omitir los avisos comunitarios pueden llegar a ser muy severas y acarrear importantes costes económicos para su bolsillo.

Cuando se acredita que las molestias superan los límites permitidos y alteran gravemente la convivencia, la normativa permite ordenar la interrupción de las reformas y activar las multas previstas en las ordenanzas municipales sobre contaminación acústica.

En este ámbito, las infracciones leves conllevan sanciones de hasta 150 euros, las graves pueden llegar a los 450 euros y las catalogadas como muy graves alcanzan cuantías de hasta los 1.500 euros.

La contundencia de estas penalizaciones pretende responder a una realidad cada vez más frecuente en los edificios residenciales, donde el aumento de las reformas debe convivir con la necesidad de garantizar el descanso y el bienestar de quienes comparten un mismo espacio comunitario.

Además, en los casos más extremos y de probada reincidencia, la sentencia judicial puede decretar la prohibición del uso de la vivienda por un periodo de hasta tres años y en el caso que el infractor resida en régimen de alquiler, puede extinguir de forma inmediata el contrato de arrendamiento y ordenar su desalojo.

Qué puedes hacer ahora

Si sufres de forma continuada un quebranto en tu descanso por las reformas de un vecino, inicia de inmediato un registro detallado indicando los días, las horas exactas y el tipo de molestia padecida.

Intenta entablar un diálogo previo con la persona responsable de las reformas para comunicarle el problema antes de formalizar cualquier denuncia.

En caso de que la vía del diálogo no resulte, solicita formalmente al presidente de tu edificio que envíe un requerimiento por burofax para que quede constancia legal del aviso. Si el problema persiste fuera de las horas permitidas por la ordenanza de tu municipio, avisa a la policía local para que vayan y midan los decibelios y levante el atestado oficial.