Un fotomontaje con un Policía Nacional de espaldas, el logo de Kustody y unas imágenes de la sede de la compañía

Un fotomontaje con un Policía Nacional de espaldas, el logo de Kustody y unas imágenes de la sede de la compañía Crónica Global

Vida

Julio C., el inspector de Policía Nacional al servicio de los banqueros del narcotráfico

El agente utilizaba su cargo para dar cobertura al entramado financiero encargado de lavar los millones de la red del exjefe antiblanqueo Óscar Sánchez Gil

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El pasado 2 de julio, agentes de la Policía Nacional desmantelaron la presunta red criminal que se escondía tras Kustody: una empresa de cajas de seguridad que, según los investigadores, actuaba como la "cámara acorazada" del crimen organizado.

Según las conclusiones de la 'operación Marco', a las que ha tenido acceso este medio, dicha sociedad, dirigida por Manuel Aitor M. y Sandra I., está acusada de cooperar con organizaciones dedicadas al narcotráfico. Concretamente, de blanquear el dinero que obtenían del tráfico de cocaína.

La explotación del caso supuso la detención de 14 personas —entre ellas dos agentes del propio cuerpo—. Uno de los apresados, pieza necesaria para que el engranaje funcionara, es el inspector Julio C., miembro de la Unidad Central de Seguridad Privada.

Un funcionario público que, siempre según la investigación, habría aprovechado su condición para facilitar información reservada, realizar consultas injustificadas en bases de datos oficiales y asesorar a los cabecillas sobre la mejor forma de eludir la acción de la Justicia.

'Operación Marco'

La caída de la red se produjo porque convergieron dos líneas de investigación distintas y simultáneas.

Por un lado, Asuntos Internos estaba investigando la relación entre el inspector y presunto narcotraficante Óscar Sánchez Gil —detenido en noviembre de 2024 tras el hallazgo de cerca de 20 millones ocultos en el interior de su vivienda— y Salvador F., el hombre de máxima confianza de varias organizaciones dedicadas al tráfico de cocaína y cofundador de Kustody.

Encuentro entre Salvador F. y Manuel Aitor M., dos de los investigados

Encuentro entre Salvador F. y Manuel Aitor M., dos de los investigados Sumario

Paralelamente, la UDEF recibió alertas del SEPBLAC (inteligencia financiera) sobre movimientos millonarios y compras masivas de criptomonedas sin justificación económica, vinculadas a Manuel Aitor M. y Sandra I., los fundadores de la empresa en cuestión.

Al cruzar los datos, se dieron cuenta de que Kustody era el punto de unión. Asimismo, detectaron que dos policías, el inspector Julio C. y el subinspector Óscar V., habían hecho varias consultas sospechosas en las bases de datos para presuntamente favorecerles.

Cooperador necesario

La investigación rápidamente puso el foco en Julio C. Las escuchas y los seguimientos físicos demostraron la importancia del inspector de la Policía Nacional para que los líderes de la red de blanqueo pudieran operar con impunidad.

El agente les filtraba avisos de bases de datos restringidas, aportaba cobertura legal para su 'banco clandestino' y escolta para evadir controles fronterizos.

Su implicación fue tal que, según la investigación, el policía ayudó a Sandra I., que tenía una orden de búsqueda, detención y personación, para poder entrar en España tras un viaje a México sin ser detenida en el aeropuerto. Los agentes corroboraron que se desplazó a Francia con su vehículo personal para recogerla a ella y a su pareja, Manuel Aitor M.

El mando policial se jactó de haber orquestado la maniobra. En una llamada interceptada con su pareja, Marta M., reconoció su papel como asesor para burlar a las autoridades: "Bueno, ya le expliqué yo lo que tenían que hacer".

Auditoría a medida

Además de ejercer de chófer, Julio C. se valió de su puesto en la Unidad Central de Seguridad Privada para dar apariencia legal al negocio. El agente realizó una supuesta inspección técnica de los sistemas de seguridad de Kustody.

El inspector Julio C. entrando en las instalaciones de Kustody

El inspector Julio C. entrando en las instalaciones de Kustody Sumario

Las escuchas revelan cómo contactó con la empresa de alarmas para identificarse oficialmente y exigir la desactivación en remoto. "Mira, soy el inspector XXXXX. De Policía Nacional. Estamos verificando, por favor, ¿puedes entrar en el sistema y desarmarlo?", ordenó el investigado.

La cúpula de la red era plenamente consciente de la farsa. Uno de los socios fundadores, Juan M., llegó a admitir por teléfono que el policía simplemente "ha hecho el paripé" para simular que todo estaba en orden.

Regateo del soborno

Lo más llamativo es cómo los líderes de la trama mercantilizaban sus favores. A sus espaldas, los delincuentes debatieron si debían pagarle 1.500 o 5.000 euros por los servicios prestados. Acordaron entregarle una gratificación oculta en un sobre porque "se lo ha currado".

No obstante, los informes policiales encontraron rastros bancarios. En escuchas posteriores, Juan M. —el contable de Kustody— confirma que le han enviado el dinero calculando "1.500 por cabeza" (7.500 euros en total).

La UDEF descubrió que, efectivamente, la empresa Kustody realizó una transferencia bancaria de 7.500 euros a Marta M. y ella, acto seguido, le transfirió la mitad exacta (3.750 euros) a la cuenta personal del inspector Julio C.

Un 'expediente X'

Para evitar dejar rastro documental, el agente colocó presuntamente a su novia como testaferro en la empresa. La mujer figuraba como titular de 8.000 participaciones, aunque la investigación demostró que nunca llegó a aportar capital real.

Imagen incluida en el sumario, en la que aparece uno de los investigados

Imagen incluida en el sumario, en la que aparece uno de los investigados Sumario

El ritmo de vida delataba los presuntos ingresos ilícitos del funcionario. En una charla intervenida, la mujer presumía de lucir un reloj Omega valorado en 6.000 euros que le había regalado el policía.

Al ser preguntada por el origen del dinero, admitía entre risas que se trataba de "un expediente X" y de "misterios paranormales"

Acceso a información confidencial

Pese a que carece de relación con el tema, las escuchas captaron otro ejemplo de mala praxis del inspector Julio C. Accedió, mediante un compañero, un subinspector llamado Ángel, al expediente médico de una joven china fallecida.

Lo hizo por interés personal, pues, según él reveló en una conversación, lo que le había contado la madre de la chica "le estaba dejando loco".

Utilizó a un tercero para acceder a unos datos a los que creía que no tendría acceso, accedió a informes médicos confidenciales y, posteriormente, reveló esta información a su pareja, Marta M.

Relación con Sánchez Gil

El inspector de la Policía Nacional fue detenido el pasado 2 de julio por orden del Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, en el marco de la investigación que arrancó en 2024 tras la detención de Óscar Sánchez Gil.

De hecho, fue precisamente la caída del inspector Sánchez Gil la que permitió abrir esta segunda investigación.