Rodri Hernández celebra una victoria de España en el Mundial

Rodri Hernández celebra una victoria de España en el Mundial EFE

+Economía

Rodri Hernández (30): "Con 10 años, si jugaba un partido y no lo hacía bien, no podía hablar con mis padres en todo el día"

El niño que no hablaba tras perder un partido y la obsesión secreta por la excelencia de Rodri Hernández

Otras noticias: Nerea, 27 años, albañila española en Australia: "Ganar 32 euros la hora no está nada mal, y más importante: disfruto lo que hago"

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Detrás del capitán sereno que ha levantado la segunda Copa del Mundo de la historia de España hay un niño que se exigía muchísimo más de lo normal, un adolescente descartado por el Atlético de Madrid y un joven que, lejos de casa, llegó a pensar que su sueño se había terminado.

La historia de Rodri Hernández antes de convertirse en una de las grandes figuras del fútbol mundial está llena de sacrificio, disciplina y también de dudas.

Un niño que se lo tomaba todo demasiado en serio

Rodri Hernández Cascante nació en Madrid el 22 de junio de 1996, en una familia que siempre le exigió mantener los pies en el suelo y no separar el fútbol de los estudios.

Desde muy pequeño, el balón dejó de ser un simple juego para él. En un texto escrito para The Players' Tribune, contó cómo vivía cada partido: "Con 10 años, si jugaba un partido y no lo hacía bien, no podía hablar con mis padres en todo el día".

Su madre, según relató, no siempre entendía esa reacción, pero para Rodri el fútbol era ya mucho más que un pasatiempo.

Como reconoció en El País, "en mi casa estaban hartos de que yo viera tanto fútbol".

El golpe del Atlético y el salto a Villarreal

Su formación comenzó en el Rayo Majadahonda antes de entrar en la cantera del Atlético de Madrid, donde estuvo entre 2007 y 2013.

Allí vivió uno de los primeros varapalos importantes de su carrera, el club dejó de contar con él siendo todavía adolescente porque, físicamente, no encajaba con el perfil que buscaban en ese momento.

A los 17 años llegó el traslado a Villarreal, una etapa decisiva tanto a nivel deportivo como personal.

Lejos de casa y con una exigencia que en algún momento le superó, Rodri recordó después, en su discurso del Balón de Oro, uno de los momentos más duros de aquellos años, "Llamé a mi padre llorando y con la sensación de que todo había acabado". Su padre le respondió que, si había llegado hasta allí, no iba a tirar la toalla.

Estudiar y jugar, sin excusas

Ese episodio marcó también un pacto familiar, si quería perseguir el sueño del fútbol, tenía que seguir estudiando.

Estudió ADE en la Universitat Jaume I de Castellón y compartió piso mientras empezaba a abrirse camino en el fútbol profesional.

Entrenaba por la mañana, iba a clase por la tarde y, cuando sus compañeros de residencia le preguntaban por qué no salía, su respuesta era simple: "tenía entrenamiento al día siguiente".

Como la residencia quedaba demasiado lejos de la ciudad deportiva para ir andando, y tampoco podía permitirse un taxi cada día, iba en bici hasta el tranvía, subía la bicicleta y después volvía a pedalear hasta el entrenamiento.

Cuando le pidió a su padre un coche barato, apareció un Opel Corsa de segunda mano del que sus compañeros de equipo se reían. A él no le importaba, "Mis compañeros se burlaban de mí, pero a mí me encantaba".

Zidane, el ídolo que no jugaba en su posición

Curiosamente, el futbolista que más marcó a Rodri de niño no fue un mediocentro como él, sino una leyenda del ataque "Siempre he dicho que, aunque no jugase en mi posición, el jugador en el que me fijaba era Zinedine Zidane", ha explicado en varias ocasiones.

Con el tiempo, su carrera tomó un camino muy distinto al del francés. Empezó a fijarse en referentes como Sergio Busquets o Xabi Alonso para perfeccionar su rol en el centro del campo, aunque el recuerdo de Zidane, según ha contado, nunca desapareció del todo.

De la universidad de Castellón a la cima del fútbol mundial

Aquel joven que combinaba entrenamientos con apuntes de ADE terminaría debutando en Primera División con el Villarreal, regresando después al Atlético de Madrid y dando el salto definitivo al Manchester City en 2019, de la mano de Pep Guardiola.

Con los años llegarían la Champions League, varias Premier League, el Balón de Oro y, finalmente, la capitanía de una selección española que hoy es, de nuevo, campeona del mundo.