Imagen de la serie 'Un hombre mejor', creada por Thomas Torjussen

Imagen de la serie 'Un hombre mejor', creada por Thomas Torjussen

Cine & Teatro

‘Un hombre mejor’: caída y auge de un ‘incel’

'Un hombre mejor' aborda un tema de la más rabiosa actualidad: el odio excesivo que se detecta en el mundo contemporáneo y que a menudo obedece a motivos espurios y a insatisfacciones personales

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Tom (Anders Christiansen) lleva una vida muy triste en su apartamento de Oslo, donde se pasa el día enganchado al ordenador y cabreándose con todo lo que ve. “Incel” (célibe involuntario) de manual, su escasa relación con las mujeres lo ha convertido en un machista de extrema derecha que también detesta a los extranjeros y a los que considera políticos noruegos vendepatrias.

La única mujer con la que se relaciona (a través del ordenador) es una chica lituana que parece quererle y que asegura morirse de ganas de visitar Oslo y conocerle. Lamentablemente, no tiene ni un duro y depende de las generosas aportaciones económicas del badulaque de Tom, quien, cuando se entera de que está siendo víctima de un timo, monta en cólera, se emborracha y la emprende contra una monologuista feminista, Liev (Ine Jansen) vía Internet, a la que dice que acudirá a ver su último espectáculo y luego la violará.

Ahí empiezan las auténticas desgracias de Tom y también su camino hacia una posible redención, camino realmente peculiar y ligeramente inverosímil, pero muy eficaz a la hora de retratar a ese colectivo mundial de jóvenes sexualmente frustrados que odian a casi todo el mundo porque, como decían los romanos, Semen retentum venenum est.

Imagen de 0Un hombre mejor', creada por Thomas Torjussen

Imagen de 0Un hombre mejor', creada por Thomas Torjussen

Así empieza la excelente miniserie de Filmin (cuatro episodios) Un hombre mejor, creada por Thomas Torjussen y premiada el año pasado en Cannes como mejor serie de la temporada. Y lo que sigue es el largo y sinuoso camino del desgraciado de Tom en busca del olvido, primero, y de una cierta redención, después.

Cuando corre la voz de la salvajada que ha perpetrado, Noruega entera se echa encima de Tom. Algunos lo hacen por decencia y obligación moral, pero otros (léase, la prensa sensacionalista), por meros intereses comerciales: no siempre te cruzas con un monstruo tan evidente por las frías calles de Oslo. Cuando Tom se siente asediado en la tienda de ropa de su madre, recurre a un vestido y una peluca para pasar desapercibido. Y cuando observa que se siente mejor, menos atacado, más protegido, como mujer, opta por intentar una segunda vida como bienintencionada elle (la cosa está un tanto cogida por los pelos, pero más lo estaba en Emilia Pérez, donde no funcionaba de ninguna de las maneras).

Contacto humano

El recurso dura lo que dura, pero es lo único que se le ocurre a Tom (ahora Berti) para intentar recuperar su humanidad, procediendo a ejercer algo que ha tenido abandonado durante demasiado tiempo: la bondad. Así conseguirá echarle una mano a su atribulado vecino y padre reciente, que se siente ninguneado por su mujer y acaba entrando en una sauna gay para experimentar un poco de contacto humano (no sale muy contento, ya que lo drogan y se convierte en la víctima de una violación grupal).

Imagen de la serie 'Un hombre mejor', creada por Thomas Torjussen

Imagen de la serie 'Un hombre mejor', creada por Thomas Torjussen

Un hombre mejor aborda un tema de la más rabiosa actualidad: el odio excesivo que se detecta en el mundo contemporáneo y que a menudo obedece a motivos espurios y a insatisfacciones personales. La serie corre el riesgo, en su buenismo, de acabar incurriendo en el ridículo, pero lo evita siempre gracias a un guion perfectamente trazado en el que, en todo caso, uno ha echado de menos un poco más de humor para abordar lo que se nos cuenta.

En cualquier caso, Un hombre mejor es una propuesta cargada de buena intención cuyos protagonistas acaban siendo mejores personas de lo que eran al principio del primer capítulo: la bondad sobrevenida de Tom/Berti se acaba contagiando, incluso, a la humorista feminista un pelín woke y a la muerta de hambre lituana que propició toda la catástrofe.

En resumen, una serie estimulante y muy entretenida que aborda problemas actuales de Occidente sin dramatizar en exceso y revindicando el viejo eslogan hippy Love is the answer (El amor es la respuesta).