Imagen de la serie 'Disclaimer'

Imagen de la serie 'Disclaimer'

Cine & Teatro

‘Disclaimer’: un suntuoso dramón

'Disclaimer' es una historia que remite a la obra de excelentes autores británicos contemporáneos, como Julian Barnes e Ian McEwan, una serie excelente en la que el señor Cuaron brilla especialmente por su peculiar y emotiva manera de rodar, como ya dejó claro, sobre todo, en sus largometrajes 'Hijos de los hombres' y 'Roma'

También: Margo y sus problemas (de dinero)

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La escritora británica Renée Knight publicó en 2015 una novela titulada Disclaimer (Advertencia o Aviso legal, lo que se pone al principio de una novela o una película para afirmar, a menudo mintiendo, que el contenido no tiene nada que ver con la realidad: lo que viene siendo cubrirse las espaldas o controlar posibles demandas).

En España la publicó Salamandra y pasó totalmente desapercibida, tal vez porque se nos vendía como un thriller y no acababa de serlo., ya que la cosa era un drama humano de muchísimos bemoles con un cierto barniz criminal.

Diez años después, el cineasta mexicano Alfonso Cuarón ha convertido la novela en una miniserie de televisión (Movistar, siete episodios) que también corre el peligro de pasar inadvertida, tanto entre los devotos del thriller como entre los interesados por lo que Graham Greene llamaba El factor humano. Lo cual sería una lástima, ya que Disclaimer (una historia que remite a la obra de excelentes autores británicos contemporáneos, como Julian Barnes e Ian McEwan) es una serie excelente en la que el señor Cuaron brilla especialmente por su peculiar y emotiva manera de rodar, como ya dejó claro, sobre todo, en sus largometrajes Hijos de los hombres y Roma.

Una imagen de la serie 'Disclaimer'

Una imagen de la serie 'Disclaimer'

Kevin Kline (¡tiempo sin verle, welcome back!) es un viudo inconsolable cuyo matrimonio se fue al garete tras la muerte por ahogamiento de su hijo Jonathan en una playa italiana. Durante su larga agonía física y moral, su mujer, Nancy (la siempre brillante Lesley Manville), se encerró en el cuarto del difunto y redujo a casi nada la convivencia con su cónyuge, Stephen.

De hecho, este nunca volvió a pisar la habitación de Jonathan. Cuando Nancy falleció, Stephen encontró un manuscrito que su mujer había escrito sobre la muerte del hijo y los acontecimientos que la rodearon. Entre cartas, postales y fotos comprometedoras, Nancy llegó a la conclusión de que su niño adorado se había ahogado intentando salvar al hijo de una pelandusca que se lo había ligado en Italia (y en ausencia de su marido). Y se puso a escribir un libro para poner de vuelta y media a la malvada seductora.

En estado de gracia

Tras encontrarlo, Stephen lo autopublica con seudónimo y lo utiliza para acosar a la presunta culpable de la muerte de Jonathan, Catherine (Cate Blanchett de mayor y Leila George de joven, quien ya tiene experiencia en esas lides al interpretar a la joven Ellen Barkin en la estupenda serie Animal Kingdom), al marido de ésta y al vástago salvado de las aguas.

Lo que sigue es una pesadilla encaminada a la destrucción de todos los (presuntamente) implicados en la muerte del hijo de Nancy y Stephen.

¿Es fiable el texto de Nancy, propiciado por la rabia y el dolor? Eso es lo que tendremos que averiguar a lo largo de los siete capítulos de la serie, rodada entre Inglaterra e Italia por un Cuarón en estado de gracia (suyo es también el guion) que se marca un dramón monumental, tenso y carente de cursilerías que puede dejarte con muy mal cuerpo.

Tristeza y maldad

No es que haya que tener ganas de sufrir, sino una idea amplia de lo que puede ser el entretenimiento audiovisual. No estamos ante una feelgood comedy como Margo tiene problemas de dinero o un thriller intenso como Leyendas -por citar un par de casos recientes-, sino ante un drama tremendamente emotivo que, gracias al talento del señor Cuarón, te encoge el alma (si es que tienes) y se te mete hasta los huesos, pudiendo poner en fuga a espectadores que no estén para tanta tristeza, tanta maldad y tanta intensidad.

Disclaimer me atrapó desde el primer capítulo. Todo funcionaba: la historia, la adaptación, la dirección, los actores, los ambientes…Tal vez sería un buen momento para reeditar la novela de la señora Knight, publicada entre nosotros hace diez años con el título de Observada.