Mercado del Ninot

Mercado del Ninot WIKIPEDIA

Gastronomía

No lo sabías: este es el mercado de Barcelona donde compran los propietarios del restaurante Disfrutar

Los chefs y dueños, de este establecimiento culinario, afirman que ciertos productos y alimentos no lo ofrecen los supermercados

Otras noticias: Es cero turístico, pero se come de maravilla en este pueblo de 187 habitantes: "Cocina de subsistencia adaptada al entorno montañoso"

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A menudo se considera que los mercados representan el verdadero pulso culinario de una ciudad: cuando están activos, vibrantes y concurridos, reflejan una comunidad que apuesta por productos frescos, de temporada, y por una red de productores que cuidan con esmero lo que ofrecen.

Aunque los hábitos domésticos han cambiado y se cocina menos que antes, los mercados en Cataluña continúan desempeñando un papel esencial en la vida urbana. No se trata únicamente de hacer la compra diaria; acudir al mercado forma parte de la identidad colectiva, de una manera singular de entender el consumo y la gastronomía.

Alimentación en los mercados

Para comprender la evolución de una sociedad, resulta clave observar su alimentación: qué consume y cómo obtiene esos alimentos. La comida actúa como eje vertebrador, influyendo en la economía, el lenguaje, los horarios y las costumbres. En este contexto, visitar el mercado es una práctica profundamente arraigada en la tradición mediterránea y, de manera especial, en la catalana.

La importancia de estos espacios ha quedado también plasmada en su arquitectura. Grandes profesionales han concebido mercados como si fueran auténticos templos, otorgándoles un valor artístico destacado.

Ejemplos como el mercado de Sant Antoni, obra de Antoni Rovira i Trias y renovado por Ravetllat-Ribas, o el de Santa Caterina, transformado por Enric Miralles y Benedetta Tagliabue --reconocido con premios como el Ciutat de Barcelona o el EU Mies Award-- evidencian como estos edificios se han convertido en referentes patrimoniales de primer nivel.

Mercado de Sant Antoni

Mercado de Sant Antoni WIKIPEDIA

Función del mercado

Más allá de su función comercial, los mercados son espacios de aprendizaje y convivencia. En el trato cercano con los vendedores se descubre el ritmo de las microtemporadas: la llegada de las primeras sardinas, la dulzura de los guisantes recién cosechados o el estallido de color de las fresas. Este intercambio convierte la experiencia en una lección viva donde conocimiento y placer se entrelazan.

Además, el mercado es también una escuela de vida. La interacción con comerciantes y otros clientes fomenta la conexión social y permite conocer distintas realidades, perspectivas y saberes. Cataluña puede presumir de una amplia red de mercados --prácticamente uno por municipio--, mientras que Barcelona cuenta con cerca de 39, lo que equivale, aproximadamente, a uno por barrio. Un patrimonio cotidiano que sigue dando forma a la vida colectiva.

¿Dónde compran los del Disfrutar?

En el mercado del Ninot, los cocineros y propietarios del Disfrutar, Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, explican que la presencia del mercado fue determinante para escoger el espacio que sería su futuro restaurante. "Estábamos buscando local y aunque teníamos varias opciones, nos gustó mucho este en la calle Villarroel, frente al nuevo Ninot, que se estaba construyendo. Pensamos: tendremos la nevera y la despensa delante de casa", afirman en una entrevista a La Vanguardia.

Los cocineros celebran la cultura que tienen, sobre el producto, los comerciantes, y la vinculación que dan con el barrio y con la ciudad. "Eso no lo ofrecen los supermercados", subrayan, y hacen referencia a lo importante que es para ellos conocer el comercio local y las personas que son su motor.

Consideran que: "Ir al mercado es un acto social que nos representa mucho porque allí se ofrece cultura, barrio, producto e interrelaciones que, incluso, derivan en amistades. Es normal que el turista se sienta atraído, porque quiere comprendernos".