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El escritor Javier Cercas / CG

Javier Cercas

4 min

Ni se calla ni se va

Para una vez que en el FAQS les da por hacerse los ecuánimes, se arma la de Dios es Cristo, tan escasa es la paciencia de los espectadores de TV3 cuando aparece en sus pantallas alguien que no es de su cuerda. La presencia del escritor Javier Cercas en el programa que presenta Cristina Puig sacó de quicio al mundo lazi, súbitamente molesto (e intuyo que inquieto y hasta preocupado) ante las cosas que se veía obligado a escuchar, obscenidades tales como que España es un estado democrático o que la intervención del rey Juan Carlos fue fundamental para parar el golpe de Estado de febrero de 1981. ¡Pero si todo el mundo (lazi) sabe que España es una dictadura franquista y que el sucesor del Caudillo fue quien organizó el golpe y luego se echó atrás! Como Marta Ferrusola cuando se sentía víctima de un robo y de un atropello en tiempos del primer tripartito, el espectador medio del FAQS, acostumbrado a escuchar palabras relajantes en su programa favorito, se encontró de repente con un réprobo que le llevaba la contraria y, lo que es peor, al que se permitía hablar como si fuese una persona normal. Eso era, sencillamente, intolerable. De ahí que tantos patriotas de piedra picada se propulsaran a las redes sociales para manifestar su disgusto e indignación y cubrir de improperios a Cercas y a quienes le habían permitido poner en duda lo más sagrado.

La visita del escritor tenía un punto promocional absolutamente lógico, pues acaba de publicar una nueva novela, Independencia, y Àlex Rigola ha adaptado al teatro un libro anterior suyo, Anatomía de un instante, pero el espectador lazi solo acepta la promoción de los suyos: si Lluís Llach o Gerard Quintana sacan un libro, bienvenidos sean al FAQS o al Més 3/24, pero a Cercas que lo zurzan por botifler y españolista. La indignación se extendió a (presuntos) líderes de opinión del universo indepe, llegando a extremos previsiblemente miserables: el olvidado Enric Calpena comparó a Cercas con Karadzic (hace falta ser canalla); Josep Lluís Bozzo, el pesetero máximo de Dagoll Dagom, dijo que Cercas se tiñe el pelo; Pilar Rahola dijo que Cercas era el niño mimado del régimen (cuando ella es la cheerleader en jefe de SU propio y ridículo régimen). Hubo quien se agarró a un fragmento descontextualizado de un discurso de Cercas en su Extremadura natal para asegurar que el escritor nos quería enviar al ejército para zurrarnos la badana... Y todo porque en una televisión pública un señor había expresado unas opiniones que muchos compartimos pero que son anatema en el mundo independentista.

De todos modos, lamento informar a los indignados de que han pinchado en hueso. Cercas ha dicho que pretenden que se calle o que se largue y que no piensa hacer ninguna de las dos cosas. O sea, que van a tener que seguir soportándole en la ciudad de su infancia, Girona, en la de adopción, Barcelona, y hasta en Verges, donde tiene una casa en la que se encuentra muy a gusto y de la que, de momento, no ha intentado echarle ni Lluís Llach, gloria y orgullo de la localidad.