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Esta vez, ni siquiera hubo asado. Joan Laporta fracasó en su promesa electoral de renovar a Leo Messi tras las elecciones celebradas el 7 de marzo de 2021. Joan Laporta ha vuelto a fracasar en su objetivo de traerlo de vuelta al Camp Nou este verano. Entonces, fueron a comer juntos y brindaron por una renovación que no llegó. Esta vez, apenas han hablado dos veces y la historia ha terminado con una 'escenita' de Jorge Messi en el mismo domicilio de Jan. ¿Venganza? 

Hay muchos condicionantes, incluso culpables, que ayudan a explicar esta situación. Se puede hablar de Bartomeu --el único en conseguir que Messi quisiera marchar del Barça pero que logró retenerlo--, de Tebas, del Fair Play, de CVC y hasta de Florentino, pero es inevitable que se ponga en duda la palabra del presidente del Barça. Muchos creen a pies juntillas en Jan, pero es evidente que Messi no está entre ellos. Y eso que lo votó en las pasadas elecciones y le dio toda su confianza. 

Las palabras del astro argentino son reveladoras. Además de quebrar la versión de que las partes se habían reconciliado --"con el presidente Laporta he hablado una o dos veces como mucho"-- deja patente que no se fía del abogado. Ya no.  

Laporta tiene respuesta para todo 

Laporta, que es un carismático orador y domina el relato como pocos, ya sabe como argumentar este segundo fracaso. "Quien hace lo que puede, no está obligado a más", reconocía el otro día en un vídeo grabado por Culemanía. Hace dos años, unos días después de los lagrimones de Messi, llegó a soltar esto: "Podría haberse ofrecido a jugar gratis". El presidente siempre tiene una respuesta preparada para negar el fracaso. 

En agosto de 2021, Laporta rompió a Messi en pedazos. El club tenía reservado un importante restaurante de Sitges para celebrar su renovación a lo grande, según confesó el periodista Joan Poquí. Todo estaba previsto para armar una gran fiesta. Incluso las redes sociales del club tenían preparados montajes para anunciar su gran renovación. Aquellos montajes sirvieron para anunciar su marcha. 

Leo se despidió a moco tendido y, acostumbrado como está a tenerlo todo y salirse siempre con la suya, no supo encajar el revés. Quedó traumatizado. Tanto, que no quiere arriesgarse a otra decepción este verano. No se atreve. Tan solo la remota idea de que le vuelva a ocurrir lo mismo que entonces le estremece. 

Panorama desolador 

Tampoco le han ayudado a cambiar de opinión sus excompañeros, Sergio Busquets y Jordi Alba. Ambos han protagonizado tensiones con la junta directiva de Laporta. Se despidieron recientemente entre risas y honores, pero Alba estuvo a punto de llegar a las manos con el presidente. Se sintió traicionado cuando se filtró que se negaba a rebajar el salario. Ambos, como Piqué, quedaron señalados. 

Gerard Piqué saluda a Joan Laporta en la despedida de Sergio Busquets Quique García EFE Camp Nou, Barcelona

El Barça ha cerrado ya el capítulo Messi. Ahora, después de su negativa, se empieza a reconocer la dramática situación para inscribir nuevos jugadores. El año que viene se perderán 100 millones de ingresos por el traslado a Montjuïc y otros 40 millones por la venta de los derechos televisivos a 25 años. En un contexto de pérdidas ordinarias por valor de 220 millones de euros, la situación es crítica. Y eso que no viene Messi. 

¿Por qué Messi no y Ferran sí? 

Sin embargo, siguen quedando importantes preguntas sin respuesta: ¿Cómo se explica, dos años después, que no se pudiese renovar a Messi por un salario de 50 millones brutos y a los cinco meses se terminase fichando a Ferran Torres por 55 millones más 10 en variables? ¿Por qué era tan necesario invertir 58+7 millones en Raphinha? ¿Por qué ese empeño en traer a Rubén Neves, jugador al que Xavi no quiere? ¿Por qué esa apuesta tan decidida por Limak para el Camp Nou? ¿Por qué incrementó Laporta los pagos a Negreira en su anterior mandato? 

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