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Rocío Carrasco y su hija, Rocío Flores, en una imagen de archivo / EP

Rocío Carrasco guardó silencio para que sus hijos "crecieran con la figura de su padre intacta"

La hija de Rocío Jurado asegura que la influencia de Antonio David alejó a los niños de ella, pero que rechazó actuar como su exmarido por su bien

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El noveno capítulo de Rocío, contar la verdad para seguir viva analizó el después de la paliza que recibió Rocío Carrasco de su hija, Rocío Flores. Un trágico episodio que la llevó a temer por su vida y que inició una serie de encuentros familiares en los juzgados.

Los documentos que facilitó la hija de Rocío Jurado para analizar el caso fueron los informes periciales psicosociales del juzgado de menores, los cuales corroboran su versión acerca de la influencia de Antonio David Flores sobre sus hijos. Una persona a la que no puede ver, ni a él ni a los que estén a su alrededor, pese a asegurar que el silencio de estos 20 años ha sido para que los niños "crecieran con la figura de su padre intacta".

Los expertos avalan su testimonio

El perito psicosocial concluyó que Antonio David Flores llevaba el peso de las respuestas que daban Rocío y David Flores, y que tanto él como Olga Moreno demostraban tener "muy buena complicidad y relación entre ellos". Sin embargo, recalcó que la sevillana solo se pronunciaba cuando se hablaba del "mal ejercicio como madre" de Rocío Carrasco.

Además, Rocío Flores hablaba de su madre como una mujer maltratadora --de hecho, ese era el objeto de la investigación-- hasta que se profundizó en el tema. En ese momento, la niña "cambió su hilo argumental" y tachó a su madre de "una mujer víctima de los malos tratos" de Fidel Albiac, pese a que Rociíto no presentaba "ninguno de los signos". De hecho, descartaron esa posibilidad.

La influencia de Antonio David Flores

El informe también enfatiza en que Rocío Flores considera a Olga Moreno su "madre" y que es ella la que cuida de su hermano "porque a su madre se le olvida". Un discurso que los peritos consideraron que ella misma "se quiso aprender influida por la opinión mediática".

Además, el documento expone que Antonio David Flores reconoció que su hija necesitaba tratamiento, pero que "cuesta 300 euros y es una cantidad que no me puedo permitir pagar". Después de todo eso, a Rocío Flores se la condena por "un delito de maltrato habitual durante tres años, maltrato puntual, falta de injurias y falta de amenazas" a 60 horas servicio social. "Esta sentencia sale en base a unos hechos probados", pero la niña no cumplió con la sentencia: "el padre y la niña se niegan y se le cambia por seis meses de libertad vigilada".

El motivo del largo silencio de Rociíto

"Es ella la que nunca ha querido tener ningún tipo de contacto conmigo. Pero yo no he intentado ponerme en contacto con ella, no puedo. El que quiera entenderlo, que lo entienda. El que no, que no lo entienda. No puedo tener contacto con una persona que tiene a la otra persona al lado y que ha intentado meterme en la cárcel", asegura Rocío Carrasco sobre todo este asunto, pese a lo mucho que la quiere.

"¿Cómo no la voy a querer? ¿Por qué llevo 20 años sin hablar y sin decir absolutamente nada? ¿Por que me gusta sufrir? No, lo he hecho por ella y por él --Rocío y David Flores--. No lo he hecho por otra cosa. Rocío ha pasado a ser verdugo, pero antes ha sido víctima y todo el mundo se lo ha permitido. Antonio David tenia que haberse encargado de que su hija se apartara de todo esto, de que su hija fuera de otra manera, de que tuviera otra visión de la vida, de que tuviera a la figura de su madre intacta... se tendría que haber encargado de tantas cosas... Yo lo estoy contando hoy, que una tiene 24 años y el otro 22. Pero yo he procurado que crecieran con la figura de su padre intacta", señala Rocío Carrasco.