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Huawei explica el paso del 5G al 6G en el Mobile World Congress / EP

Las tecnológicas ponen fecha al despegue del 6G en el MWC

El siguiente salto en conectividad carece todavía de aplicaciones comerciales, pero las compañías ya trabajan en el sucesor del 5G

5 min

Cuando apenas se han instalado redes autónomas de 5G, la industria tecnológica ya planea el siguiente paso en conectividad. Huawei ha desvelado en un evento en el Mobile World Congress (MWC) algunas de las claves del futuro despliegue del 6G, que por ahora solo es una posibilidad teórica que se espera como muy pronto en 2030. De hecho, este sistema inalámbrico carece de un marco normativo y ni siquiera cuenta con un calendario claro de desarrollo y estandarización.

Mucho menos de opciones de comercialización. El directivo de la compañía china Mohamed Madkour ha reconocido que "aún no sabemos los servicios que necesitaremos para impulsar el 6G". "Para pasar del 3G al 4G solíamos hablar de crecimiento y capacidad. Del 4G al 5G, lo que hicimos fue fortalecer y mejorar el 4G siempre que las empresas lo necesitarán. Creo que con el 6G sucederá esto, será añadido cuando el mercado esté desarrollado", ha explicado.

Promesa de hipervelocidad

Pese a esta falta de concreción, las compañías auguran otra revolución tecnológica. En principio, la sexta generación de transferencia de datos logrará acortar las conexiones a los milisegundos y aumentará el pico de descarga hasta los terabits por segundo, frente a los 20 gigabits por segundo del 5G. Además, ofrecerá una conectividad estable incluso con movimientos de 1.000 kilómetros por hora, lo que facilitará el acceso a Internet en transportes como el avión.

Unas presaciones que ya han movilizado el esfuerzo inversor de las principales economías globales. En el transcurso del encuentro, Dick van Schooneveld, portavoz del pabellón holandés en el congreso, ha detallado que EEUU ya ha movilizado 600 millones de dólares; Japón, 380 millónes; Corea del Sur, 200 millones, y la Unión Europea, un total de 900 millones durante un periodo de seis años. Holanda participa en este proyecto y confía en que la colaboración público-privada logre materializar esta promesa de hipervelocidad.

Hoja de ruta al 6G presentada en el Mobile World Congress (MWC) / CG

 

 

Hoja de ruta al 6G presentada en el Mobile World Congress (MWC) / CG

Derrumbando mitos

El contrapunto al escepticismo sobre el desarrollo del 6G lo ha dado Peter Jarich. El responsable de inteligencia de la GSMA, la entidad organizadora del salón de móviles, ha desmontando algunos de los lugares comunes que envuelven las discusiones sobre este salto tecnológico. En primer lugar, el directivo ha argumentado que el paso al stand-alone en 5G --así se denominan a las redes independientes que no comparten 4G--, culminará en los próximos años.

Además, ha rebatido lo que ha llamado el "mito del ciclo de diez años", en referencia al lapso de tiempo que históricamente ha mediado entre cada nueva generación de datos. Jarich ha justificado con cifras sus palabras: el millón de usuarios en 3G se logró en cinco trimestres, el de 4G, en tres años, pero el millón de clientes enchufados al 5G se ha alcanzado en apenas seis meses. Una variedad de ritmos de adopción que no justifica, para Jarich, la idea de que el 6G llega demasiado pronto.

El falso mito de los ciclos de diez años entre cada generación de conectividad / CG

 

 

El falso mito de los ciclos de diez años entre cada generación de conectividad / CG

2030, ¿año del 6G?

Un abanico de opiniones más o menos prudentes que comparten una idea: el 6G se aplicará siempre y cuando lo requieran las propias necesidades de las empresas. Hans Neff, directivo de ZTE, ha apuntado a la integración entre usos terrestres, marítimos y aeroespaciales como un ámbito por explorar en el futuro.

En cualquier caso, el sucesor del 5G no se espera hasta dentro de nueve años. Madkour ha comentado que este horizonte será más "político" que tecnológico, en el sentido de que el 6G contribuirá a los objetivos de desarrollo sostenible y equitativo y deberá ir acompañado de una colaboración estrecha entre los distintos gobiernos para asumir un "reto global". Una esperanza compartida sobre el escenario que, hasta que la tecnología lo permita, se quedará por el momento en un deseo.