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El taller Julià 911, el centenario garaje de Porsche que se irá de Barcelona por la política anticoche de Ada Colau / CG

Una tienda Porsche de 1920 deja Barcelona por las políticas de Colau

El centenario taller Julià 911 se traslada con sus 10 mecánicos fuera de la Ciudad Condal porque las multas contra los coches contaminantes le dejan sin clientes

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100 años y ni uno más. Una tienda de Porsche abierta en 1920 dejará Barcelona en las próximas semanas por las políticas contra el coche de Ada Colau. Julià 1911, un taller centenario especialista en el automóvil de la marca alemana, abandonará la Ciudad Condal con sus 10 mecánicos porque las multas contra los vehículos antiguos le han dejado sin clientes. El establecimiento, que han llevado cuatro generaciones de la misma familia, se marcha de la capital catalana lamentando al "falta de flexibilidad" del Ayuntamiento.

Así lo ha verbalizado su gerente, Jan Egui, en conversación con este medio. "Cuando aprobaron la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) decidimos marcharnos. Tratamos de negociar con el Ayuntamiento. Pedimos permisos especiales puntuales para rodar los automóviles de los clientes durante un rato al día. Son coches clásicos que no se utilizan habitualmente. Nos dijeron que no, que debíamos ceñirnos al horario de la ZBE --de 07:00 a 20:00 horas--, lo que provoca que nos quedemos sin la mayoría de clientes. No nos dejan más alternativa que irnos", explica. 

Traslado con 10 mecánicos

Julià 911, un histórico del Eixample barcelonés --"estamos en la calle Provenza 127, pero es que durante años nos ubicamos en la esquina", rememora Egui-- ha hallado un espacio de cerca de 1.500 metros en Montgat (Barcelona), donde atenderá a sus clientes. "No es lo mismo, claro. Estamos acostumbrados a servir a los propietarios de Porsche en el centro de la ciudad. Ello facilita la labor porque muchos coleccionistas son extranjeros que vienen a Barcelona en sus automóviles antiguos y necesitan algún retoque. Si nos vamos a Montgat --a 13 kilómetros de la Ciudad Condal-- no será lo mismo", lamenta el directivo.

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Imagen del cartel de despedida de Julià 911, un centenario taller de mantenimiento y reparación de Porsche clásicos / CG

Pero, ¿por qué se van? "Porque la mayoría, por no decir casi todos, los coches que nos traen para arreglar o poner a punto no pasan el corte de la Zona de Bajas Emisiones. Son Porsche clásicos y claro, no tienen las etiquetas ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT). Tratamos de negociar una exención de la ordenanza de multas por contaminar para los vehículos de colección pues, como decía, no son utilitarios que se usen cada día. Son objetos de coleccionista que hace 200 kilómetros al año. No hubo manera. El ayuntamiento se negó", lamenta Egui.

"Más talleres cerrarán"

El apasionado del motor advierte de "la elevada inversión" que supondrá para el pequeño comercio el traslado a Malgrat, a más de 60 kilómetros de Barcelona. "Estamos hablando de adecuar las nuevas instalaciones, poner coches de cortesía para los clientes y demás", enumera. "Nosotros perdemos una excelente ubicación en mitad del Eixample, sí, pero, ¿qué pierde Barcelona? Un taller histórico de 1920 que hemos llevado cuatro generaciones de la misma familia. Para que ahora nos obliguen a cerrar y abran un súper o una franquicia impersonal de cafetería", lamenta apenado. "Estamos a favor de las políticas contra la emergencia climática, sí. Pero es que hay que transitar paulatinamente hacia ellas. No se pueden imponer sin ayudas a los pequeños. De lo contrario son perjudiciales", apostilla Egui.

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Interior de Julià 911, el taller de reparación y mantenimiento de Porsche clásicos que se marcha de Barcelona / CG

Cabe recordar que Julià 911, especialista en Porsche, es la última víctima de las políticas contra el automóvil de las concejalías de Barcelona en Comú. El partido de Ada Colau ha sido el promotor de la Zona de Bajas Emisiones, una ordenanza de multas por contaminar que se niega a retrasar pese a la crisis económica. Además, el gobierno municipal ha implementado los polémicos cortes de calle por el medio ambiente, primero, y para ayudar --supuestamente-- al desconfinamiento, después. En el mismo sentido, el Ejecutivo local ha encarecido las zonas verde y azul y ha declarado la guerra a las motos que aparcan en las aceras, pese a la insuficiente oferta de plazas en superficie y subterráneas.