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Imagen de un grupo de millennials en el trabajo

Duda ante el teletrabajo: el 70% de los millennials prefieren el presencialismo

Los más jóvenes creen que trasladar la oficina al salón es un “desafío”, frente al 55% de los “baby boomers” que prefieren teletrabajar

Paula Boira Nàcher
7 min

En una época marcada por el teletrabajo, el 70% de la generación Z (nacidos a partir de 1997) y un 60% de los millennials (nacidos entre los 80 y los 90) considera un “desafío” el trabajar desde casa. Esta cifra contrasta con el 55% de los baby boomers (1946-1964) que ven el abandono de la oficina como algo positivo.

Estos datos, extraídos de una encuesta realizada por la inmobiliaria Cushman & Wakefield a 40.000 trabajadores, van en contra de la teoría de que las generaciones Z y millennial son las más tecnológicas hasta la fecha. O, lo que es lo mismo, las que mejor deberían haberse adaptado al teletrabajo.

El estudio enfatiza las peculiaridades de cada generación y que dejan al descubierto los motivos por los que los más jóvenes apuestan por el presencialismo.

Sin espacio propio

El director de Bussiness Space de inmobiliaria Cushman & Wakefield, Javier Bernades, hace hincapié una cuestión, de entrada, física. “La gente joven que no tiene un piso habilitado para poder teletrabajar”, ya que es usual entre las personas de esta edad compartir casa para reducir gastos.

Según los últimos datos del Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud de España, las personas de entre 16 y 29 deben destinar el 94,4% de su salario para afrontar el coste de una vivienda en solitario. Hace 10 años este porcentaje se situaba en el 57,4%. Estos datos empujan a los más jóvenes a buscar viviendas con otras personas de su edad, lo que desemboca en espacios reducidos y muchas distracciones.

Pertenecer a un grupo

Bernades también considera que “la gente joven tiene necesidad de estar dentro de un grupo, de sentirse parte de algo”. Es por eso que, en su opinión, acudir de forma diaria a la oficina y relacionarse físicamente con sus compañeros puede ser un aliciente que decante la balanza hacia la presencialidad.

La identidad propia construida fuera del entorno familiar es asimismo importante. Tanto millennials como miembros de la generación X (1964-1980) y baby boomers suelen tener personas a su cargo en casa. 

Trabajadoras 'millenials' / UNSPLASH
Trabajadoras 'millenials' / UNSPLASH

Por un lado, esta realidad puede motivar las ganas de escapar del domicilio para desprenderse por un rato del rol de “cuidador”, pero al mismo tiempo también actúa como ancla a la hora de permanecer en el hogar para hacerse cargo de los niños y personas dependientes. La balanza, según la encuesta, se decanta a favor de trabajar desde el domicilio familiar. 

Ausencia de corte diario

Otro de los aspectos que ejercen presión hacia la presencia en oficinas es la ausencia del denominado corte diario. Es decir, el del trayecto entre la casa y el trabajo que actúa como una transición natural entre la vida doméstica y privada y la laboral.

Esta tendencia puede impactar de forma negativa en el bienestar mental y físico del trabajador, según advierten los expertos. Además, tampoco existe separación física entre ambos espacios.

El teletrabajo es imparable

Pese a las reticencias generacionales, el 73% de los encuestados considera que las empresas deben adoptar políticas de flexibilización laboral.

“El mercado ha dado un paso de gigante en muy poco tiempo, y las tendencias que se preveían para dentro de cinco o 10 años son una necesidad real a día de hoy”, señalan los socios fundadores de la consultora de inversión inmobiliaria Laborde Marcet, Miquel Laborde y Gerard Marcet, sobre el teletrabajo.

Reducir costes

Bernades apunta a que algunas empresas “usan el teletrabajo para reducir costes y hacer frente mejor a la crisis económica”. Medidas como, por ejemplo, reducir el espacio destinado a oficinas.

“Es por eso que el Gobierno ya trabaja en la regulación del teletrabajo. Lo más probable es que se acuerde que una parte del coste lo debe asumir la empresa”, advierte Bernades.

Así pues, las empresas se enfrentarán ahora a otro tipo de gastos derivados del teletrabajo, como la compra de equipos para que sus empleados puedan desempeñar sus funciones de la mejor manera posible desde el escritorio de su casa. “La Covid-19 acelerará todo el proceso de transformación del modelo de trabajo, que hasta ahora ha ido avanzando muy lentamente”, vaticina el ejecutivo.

La productividad no baja 

“Las empresas se dan cuenta de que sus empleados son igualmente productivos si trabajan desde casa que de forma presencial”, asegura la directora del departamento de locales de Laborde Marcet, Ángela Sánchez.

De hecho, entre los aprendizajes clave extraídos de la encuesta de Cushman & Wakefield destacan el hecho de que la concentración individual durante el teletrabajo se haya mantenido alta y que la colaboración entre los diferentes equipos implicados en las tareas diarias esté “en su punto álgido”.

Un ecosistema complejo

La nueva normalidad traerá consigo un “ecosistema complejo por lo que respecta a los espacios de trabajo”, apunta Bernades. Con todo, no se atreve a especular sobre cómo afectará el coronavirus en el presencialismo.

Según la encuesta realizada por su empresa, mantiene que lo más probable es que existan varias localizaciones y que la oficina no desaparezca.

La gran diferencia es el propósito de estos espacios, cuyo objetivo principal será “proporcionar localizaciones inspiradoras que refuercen la conexión cultural, el aprendizaje, la comunicación con compañeros y clientes, y el impulso de la creatividad y la innovación”, según los datos que maneja la firma inmobiliaria.

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