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Francisco González vivió bajo sospecha interna los últimos seis meses como presidente de BBVA

Así fueron los seis meses convulsos de FG como ‘presidente investigado’ en BBVA

Las filtraciones sobre los trabajos de espionaje contratados al excomisario Villarejo provocaron que se precipitara la sucesión en la presidencia del banco, dejando González paso a Torres Vila

19.01.2019 00:00 h.
6 min

Francisco González (FG) tenía la intención de agotar su mandato y permanecer al frente del BBVA hasta marzo de 2020, cuando la junta de accionistas refrendara las cuentas del ejercicio 2019, el año en el que cumplirá 75 años. El 19 de octubre, para ser exactos. 

Un aumento de la edad de jubilación que el propio FG había promovido en diciembre de 2011, cuando el consejo del banco modificaba el reglamento del órgano de gobierno de la entidad, al objeto de que sus integrantes pudieran mantenerse en el cargo durante un lustro más.

En mayo todo se precipitó

Pero en mayo de 2018 todo se precipitó. A finales de ese mes, las primeras filtraciones periodísticas ponían en evidencia la existencia de una relación contractual entre BBVA y Club Exclusivo de Negocios y Transacciones (Cenyt), la empresa dirigida por el excomisario José Manuel Villarejo, dedicada a realizar todo tipo de trabajos para la obtención de información sensible contratada por sus adinerados y poderosos clientes.

Y que, en virtud de ese acuerdo, el banco habría abonado 242.000 euros al polémico policía por trabajos realizados entre junio de 2016 y diciembre de 2017. Curiosamente, un mes después de que, en noviembre, Villarejo fuera detenido acusado de delitos de organización criminal, blanqueo de capitales y cohecho.

Transferencias con Villarejo ya en la cárcel

Los pagos se realizaban a través de cuatro transferencias de 60.500 euros cada una. La primera, el 7 de noviembre --dos días después de que Villarejo ingresara en la prisión madrileña de Estremera-- y las tres siguientes el 5 de diciembre de 2017 y los días 3 y 7 de enero de 2018.

Había sido el propio excomisario el que, según lo publicado entonces, habría hecho llegar la documentación relativa a este contrato al juzgado de instrucción 6 de la Audiencia Nacional.

Presidente e investigado por el propio banco

Desde ese momento, González se convirtió en el ‘presidente investigado’ del BBVA, como hace unos días reconocía Carlos Torres Vila, el nuevo presidente de la entidad, tras la nueva remesa de informaciones periodísticas, en las que se ponía de manifiesto que esa relación entre el banco y el excomisario no se limitaba a esos trabajos realizados entre 2016 y 2017, sino que se habían mantenido, de manera más o menos ininterrumpida, desde principios de 2005, cuando se produjo el intento de asalto al banco por parte de la constructora Sacyr.

Aquella operación en la que, como acaba de comentar Manuel Conthe, entonces presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), se montó “una manipulación total y absoluta por parte de una triangulación perturbadora entre la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, la Cadena Ser y el vicepresidente de la CNMV”, dejando en evidencia a Miguel Sebastián, director de la Oficina Económica, y a Carlos Arenillas, su segundo en el organismo supervisor.

Triángulo perturbador

Una triangulación perturbadora que pretendió respaldar el intento de la constructora Sacyr Vallehermoso, presidida por Luis del Rivero, de hacerse, con el apoyo de algunos empresarios como Juan Abelló, con el 4% del capital del BBVA y desbancar a FG.

Y es este contexto en el que la presión interna sobre González, con las investigaciones del propio banco, sume a la entidad en una situación irrespirable.

Alta tensión interna

La que, a finales de septiembre, provocaba que el consejo de administración de BBVA acelerara la aprobación del plan de sucesión, para que FG cesara en el cargo el pasado 31 de diciembre y que su sustituto fuera el consejero delegado, Torres Vila.

Desde que en junio de 2018 el banco comenzara a investigar los pormenores de los contratos con Villarejo, de puertas hacia fuera tocaba dar sensación de total normalidad, aunque ya con las responsabilidades ejecutivas de FG un tanto limitadas.

Agenda institucional

Así, el banquero de Chantada iba y venía, cumpliendo con los compromisos institucionales programados. En octubre se trasladaba a Bali (Indonesia) para asistir a la reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, y, en diciembre, participaba en Nueva York en un caso de éxito de BBVA sobre gobierno corporativo, elaborado por el IESE.

Sin ir tan lejos, en julio participaba en el primer Values Day, una jornada en la que los 132.000 empleados del Grupo BBVA tuvieron la oportunidad de interiorizar sobre los valores del banco, o también en octubre se dirigía en Madrid a un foro de emprendedores en el marco del BBVA Open Summit. Asimismo, viajaba a Barcelona para visitar el nuevo modelo de oficinas bancarias de la entidad o acompañaba a la reina Letizia en la entrega de los X Premios Integra BBVA.

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