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Sede social de Ernst&Young en Barcelona / EY

Registran la sede de Ernst&Young en Barcelona

El juez ve indicios de delitos de descubrimiento y revelación de secretos de empresa, como denunció KLB Group Spain

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Registro en la sede social de Ernst&Young (EY) en Barcelona. El magistrado del juzgado de Intrucción número 32 de la Ciudad Condal entró en el bufete de abogados, así como el domicilio de los empleados a los que la consultora fichó en una compañía de la competencia, ante la existencia de indicios de delitos de descubrimiento y revelación de secretos de empresa denunciados por KLB Group Spain, quien asegura que esos ya ex trabajadores le sustrajeron hasta nueve clientes generando un perjuicio económico multimillonario.

El juez autorizó el pasado 22 de marzo a la Policía Judicial la entrada y registro tanto en la sede social de la multinacional como en los domicilios de los dos trabajadores fichados de KLB que ostentan ahora mayor responsabilidad en Ernst&Young, para poder "acceder, visualizar y examinar todos los dispositivos informáticos" y de almacenamiento que "puedan contener información relacionada con los delitos investigados".

Querella por "captación en masa"

El grupo, que representa el bufete Durán&Durán, presentó una querella contra la consultora en julio de 2018 por la "captación en masa" de varios trabajadores a quienes habría ofrecido un empleo a cambio de que se llevaran consigo clientes y revelasen los métodos, procedimientos para servirse de ellos.

Conforme explica el auto de entrada y registro, "puede sostenerse la existencia de suficientes indicios de criminalidad contra los titulares de los domicilios afectados", pues en estos dos casos, ambos trabajaban en KLB, rescindieron voluntariamente su contrato en enero de 2018 "y pese a la cláusula de no competencia que les afectaba, comenzaron a trabajar en idéntica actividad con una empresa de la competencia, Ernst&Young, ofreciendo los mismos servicios a los clientes de KLB".

"Información confidencial"

Además, el documento sostiene que correos electrónicos corporativos dejan en evidencia que "tras la dimisión" algunos trabajadores "mantuvieron contactos con clientes que pudieron haber captado para pasar a la competencia y con el socio de E&Y, quien solicitaba datos para cumplimentar contratos que constituirían información confidencial". 

El juez apunta que además, el examen del contenido de los ordenadores de KLB que usaban los trabajadores ahora investigados "pone de manifiesto que se descargó, modificó o eliminó gran cantidad de archivos con información sensible". Lo que, para el magistrado, sustenta "la existencia de indicios de la comisión de un delito relativo al mercado".