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Oscar Camps, presidente de Open Arms, en una comparecencia de prensa / EFE

Open Arms dispara gasto en publicidad y se 'pule' 340.000 euros al año

La fundación de Òscar Camps se agiganta hasta ingresar 3,5 millones al año, aunque reposa sobre una red de 170 voluntarios

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Open Arms es una máquina bien engrasada. La fundación del empresario de salvamento marítimo Òscar Camps ha quintuplicado su presupuesto en publicidad y relaciones públicas, hasta rozar los 340.000 euros anuales. El grupo se ha agigantado y ha pasado del voluntarismo --tenía cero asalariados en 2016-- a ser una suerte de pyme del sector filantrópico: ingresa 3,5 millones al año y gana 467.000 euros

Son los datos de las últimas cuentas de Open Arms depositadas ante el Registro de Fundaciones de la Generalitat de Cataluña, y que se pueden consultar en este enlace. A la espera de los números de 2020, la oenegé de Camps declaró en 2019 unos ingresos de 3,5 millones, un beneficio neto de 467.466 euros y admitió, sin decirlo, su profesionalización: emplea a 34 personas y gestiona dos centros. 

Quintuplica el gasto en publicidad

Preguntado sobre el destino del excedente anual, la fundación no ha contestado a ninguna de las preguntas de este medio. Open Arms deberá reinvertir esos beneficios en sus actividades de ayuda al refugiado, por cuanto se rige por la Ley 01/2002 de Asociaciones que le obliga a ello. 

Esa condición no será óbice para reparar en que uno de los crecimientos más importantes de la oenegé de Camps es el de márketing. La entidad sin ánimo de lucro destinó 339.343 euros a "publicidad, propaganda y relaciones públicas" en 2019. La cifra es cinco veces mayor a la del año anterior, 2018, cuando Open Arms gastó 68.093 euros a dar a conocer su labor. En 12 meses, Camps y sus socios han disparado el gasto en este campo. 

Una 'pyme' de la filantropía: 34 empleados

Lo que también ha crecido son los asalariados de Open Arms, que ya suman 34 personas en nómina, por 21 el año anterior. Cuando la oenegé comenzó su labor de salvamento en el Mediterráneo en 2015, tenía a cero empleados y apenas un cuartel general. 

Compartía Open Arms su sede con Pro Activa Serveis Aquàtics, la empresa de socorrismo y salvamento en la que participaba Camps y que le generó conflictos laborales y hasta una condena por vulneración de derechos fundamentales.  

170 voluntarios

Muchos de los socorristas que trabajaban para Pro Activa eran también voluntarios de Open Arms. Ya no. Empresa y fundación se han separado hasta físicamente: Open Arms continúa operando desde el puerto de Badalona (Barcelona), pero la firma de socorrismo se ha mudado a una nave industrial de la calle Juan de la Cierva, sita en Vilassar de Mar (Barcelona). 

Por su parte, Open Arms organiza sus labores de salvamento marítimo desde la tercera ciudad catalana. Es desde allí donde la oenegé se nutre de donaciones privadas, que copan el 80% de sus ingresos, según declara la plataforma en su página web