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David Madí / CG

Madí, el hombre al que el empresariado patrio se rifó para medrar en Cataluña

El político pasó una etapa especialmente larga en Endesa pero también trabajó para Telefónica y Deloitte en la década que va a cerrar con su detención

7 min

Hubo tiempo, nada lejano por cierto, en que el nombre de David Madí sonaba casi más en Madrid que en Cataluña. No es extrañar si se tiene en cuenta que a mediados de la presente década, que va a terminar de una forma tan penosa para él, trabajaba simultáneamente para lo más granado del empresariado español. Madí era, al tiempo, el hombre de Telefónica, de Endesa y de la consultora Deloitte en Cataluña. Y aun así, en su puerta no dejaban de sonar impactos a golpe de nudillo influyente.

Dicen que la vena empresarial de David Madí i Cendrós (Barcelona, 1971) procede de su abuelo Joan Baptista Cendrós, empresario del sector cosmético cuyo padre fue el artífice, entre otros productos, del célebre bálsamo facial Floid. Pero sus primeros pasos fueron en el mundo de la política, donde destacó por su precocidad.

Un precoz jefe de gabinete de Mas

Con apenas 25 años y sólo tres después de afiliarse a Convergència Democrática de Catalunya (CDC), Madí ya era jefe de gabinete de un, por entonces, conseller de Economía llamado Artur Mas, del que seguiría cerca cuando ascendió a conseller en cap, mano derecha de Jordi Pujol.

Madí pasó entonces a ocupar la Secretaría de Comunicación y Estrategia del Govern y poco después ya era miembro de la ejecutiva de Convergencia i Unió. En 2010, tras liderar tres campañas electorales, encabezar no pocas polémicas por sus críticas a los adversarios políticos, especialmente el PSC y ERC y dejar a Mas al frente de la Generalitat, Madí abandonó la política para dedicarse a la actividad empresarial.

Salió de la política profesional empujado por el escándalo de la manipulación de las encuestas que pagaba la Generalitat. Tuvo que renunciar ante la comisión parlamentaria que investigaba la alteración de los sondeos desde la oficina que él mismo dirigía.

Nubul Consulting

De forma inmediata fundó la consultora Nubul Consulting e inició una meteórica carrera que le llevó a ser el hombre más buscado en Madrid para defender intereses en Cataluña, cuyo patio político conocía como nadie.

Sin duda, su actuación más destacada fue en Endesa. El entonces presidente de la eléctrica, Borja Prado, crea una red de consejos asesores de la compañía en las comunidades autónomas más importantes y se fija en Madí para liderar el de Cataluña. Ese mismo año empieza a trabajar también para Deloitte y los resultados no tardan en llegar.

David Madí llega a su despacho acompañado de la Guardia Civil para registrar su despacho / PABLO MIRANZO
David Madí llega a su despacho acompañado de la Guardia Civil para registrar su despacho / PABLO MIRANZO

La conexión Colomer para Telefónica

El número de contratos que la consultora comienza a conseguir de parte de la Generalitat no pasa desapercibido en Madrid, donde Prado tampoco escatima en elogios para un hombre cuya fama de conseguidor se extendía por todos los rincones del “foro”.

No se resistió a la tentación de contar con él ni el mismísimo César Alierta, por entonces presidente de Telefónica. Se lo recomendó su íntimo Carlos Colomer, por entonces consejero de la operadora y que años atrás había fundado Beta Capital junto a Alierta. Colomer conocía muy bien a Madí y al entorno de la familia Cendrós. La suya, la de los Colomer, había estado íntimamente ligada a ellos en el negocio de la cosmética.

Devaneos independentistas

Días y años de vino y rosas para Madí que, sin embargo, comenzaron a torcerse en la segunda mitad de la década. El relevo de Alierta en Telefónica supuso una progresiva salida de la vieja guardia en la operadora que terminó con la aventura de Madí, cuyo perfil no convenció a José María Álvarez-Pallete. Antes ya había dejado de trabajar para Deloitte, aunque donde realmente había echando raíces era en Endesa.

La caída en desgracia de Borja Prado en Italia (Endesa tiene como socio mayoritario a la eléctrica pública transalpina Enel) coincidió con la suya. El entonces jefe de la eléctrica se vio obligado a deshacer el entramado de consejos asesores que costaban demasiado dinero y con ello se acabó la aventura de Madí en Madrid, de una forma un tanto abrupta e inesperada.

El epílogo en Aigües de Catalunya

De vuelta en Cataluña y sin dejar nunca el ámbito político, cada vez más enfocado hacia posiciones independentistas al lado de antiguos compañeros de correrías de juventud como Jordi Sànchez, Madí fue reclutado por el presidente de Aguas de Valencia, Enrique Calabuig, con quien le une una profunda amistad, para ocuparse de su filial Aigües de Catalunya y aprovechar sus contactos políticos para ser un actor de referencia en las concesiones del sector hídrico, en dura pugna con gigantes como Agbar o Aqualia, entre otros.

Pero el objetivo no se cumplió. La capacidad de Madí para abrir puertas parecía haber menguado de forma significativa. Un descenso de los cielos al suelo con trazas de aterrizaje forzoso y que, ahora, se antoja toda una bajada a los infiernos.

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