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La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Economía, Nadia Calviño (en primer término), y la ministra de Hacienda y portavoz, María Jesús Montero, dando cuenta de las previsiones de deuda pública / EP

La crisis condena a España a dos décadas con deuda superior al 100% del PIB

El Estado tendrá que hacer un ajuste fiscal superior a los 110.000 millones de euros hasta 2030 solo para evitar que el endeudamiento público crezca más

8 min

La economía española deberá acostumbrarse a estar lastrada por una deuda pública cómodamente situada por encima del 100% de su Producto Interior Bruto (PIB). La crisis derivada de la pandemia del Covid-19 y el hecho de que el Estado no haya aprovechado los últimos años para completar los deberes de la consolidación fiscal prolongarán este escenario al menos durante las dos próximas décadas. Aunque lo más probable es que vaya mucho más allá si se tiene en cuenta el enorme esfuerzo de ajuste que tendrían que llevar a cabo los próximos gobiernos para evitar que la situación se prolongue durante el menor tiempo posible.

Si el Gobierno ya dibujó la pasada semana un panorama más que complicado para 2020 en el nuevo cuadro macroeconómico, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha ido más allá con su informe sobre el Plan de Estabilidad que el Ministerio de Economía remitió a la Comisión Europea. Además de considerar demasiado optimistas las estimaciones de recuperación económica del Ejecutivo para 2021, el organismo esboza un panorama desalentador sobre los efectos de la crisis a más largo plazo, especialmente en lo referido al desequilibrio de las cuentas públicas y la deuda.

186.000 millones más de deuda hasta 2021

En sus estimaciones, la Airef contempla que esta última variable llegará al 115% del PIB al cierre del presente año, en linea con la previsión del Gobierno (115,5%). Sin embargo, discrepa en lo concerniente a 2021. Aunque Moncloa no ha facilitado previsiones para 2021 en este capítulo, la vicepresidenta tercera y ministra de Economía, Nadia Caviño, aseguró que el endeudamiento se reduciría. En su escenario más optimista, el organismo independiente lo sitúa en el 117% del PIB. En el más pesimista, que incluye la hipótesis de un rebrote de la pandemia el próximo otoño, la cifra se eleva hasta el 124%.

Aun con el pronóstico más benévolo, el Estado incrementaría su deuda pública en términos absolutos en 186.000 millones de euros durante el presente ejercicio y el próximo. Con ser grave, la verdadera amenaza llega de las elevadas posibilidades de que este escenario se perpetúe.

Más ingresos que gastos durante diez años

En el citado informe, la Airef realiza simulaciones para la ratio deuda/PIB a largo plazo bajo un supuesto a medio camino entre los dos posibles escenarios que contempla (en el que la deuda cerraría 2021 en un 121% del PIB y el déficit público en un 8,5%). Pues bien, sólo para evitar que la proporción de endeudamiento no fuera a más a lo largo de la década de los 20, el Estado tendría que llevar a cabo un ajuste fiscal que la autoridad independiente calcula en un 0,9% del PIB cada año.

Es decir, un esfuerzo de consolidación traducido en que hasta 2030 el Estado ingresara en torno a 110.000 millones de euros más de los que gastara. Bajo este supuesto, España podría alcanzar el equilibrio presupuestario que la Ley de Estabilidad contemplaba para este 2020, aunque la deuda se mantendría en el entorno del 120% del PIB.

No abandonar el equilibrio

Cerca de otros diez años llevaría la tarea de enjugar el endeudamiento público hasta poder alcanzar las cotas anteriores a la llegada de la pandemia, es decir, el 95,5% del PIB con el que cerró la deuda el ejercicio 2019. La cifra ya era muy elevada de por sí pero la tendencia era a la baja tras superar levemente el 100% y alcanzar un récord histórico en la segunda legislatura del Gobierno liderado por Mariano Rajoy.

Para que esto fuera posible, la economía española tendría que ser capaz de no dejar la senda del equilibrio presupuestario durante toda la década de los 30, en el supuesto de que se hubiera alcanzado tal punto al finalizar la de los 20. A la vista de las estimaciones, no haría falta frivolizar para llegar a la conclusión de que la herencia de la crisis del Covid-19 deberá ser asumida por las dos próximas generaciones en España.

Subirá el coste

Una circunstancia que pasará factura en forma de coste de financiación. Cabe tener en cuenta que el actual panorama de tipos de interés históricamente bajos en la zona euro alivia un tanto la situación, aunque las tensiones registradas en los mercados de renta fija ya están encareciendo las emisiones adicionales que el Tesoro Público está llevando a cabo con el fin de financiar las medidas adquiridas para paliar los efectos de la crisis a muy corto plazo. Sin embargo, no es probable que este entorno pueda extenderse durante tanto tiempo. Las alzas del precio oficial del dinero elevarán la factura de arrastrar de forma tan prolongada una deuda tan alta.

Al margen de los cálculos a futuro, la estimaciones de la Airef llamaron a atención por las notables diferencias en relación con las del Gobierno en algunos apartados. En su presentación del informe a los medios de comunicación, el organismo consideró que las previsiones del Ejecutivo para 2021 eran demasiado optimistas debido a que aún ser observan demasiados riesgos tanto en relación con la duración de la pandemia como al comportamiento de la economía.

Previsiones sin renta mínima

Ese optimismo se concreta especialmente en las previsiones de ingresos, en las que las diferencias entre las cifras del Gobierno y la Airef se sitúan en torno a los dos puntos porcentuales.

No fue lo único que ha llevado a la perplejidad al organismo independiente. Su presidenta, Cristina Herrero, explicó que el modelo de la Airef no incluía la renta mínima cuya aprobación ultima el Gobierno porque éste tampoco lo había hecho en sus previsiones. “Sorprende que una medida como la renta mínima no haya sido incluida en la actualización del Plan de Estabilidad”, admitió Herrero. Precisamente, un factor que repartirá tanto en la deuda como en el déficit.