Marc Puig, presidente ejecutivo de la empresa Puig

Marc Puig, presidente ejecutivo de la empresa Puig EUROPA PRESS

Confidente VIP

La perfumista Puig, un gigante empresarial opaco

La compañía ha ocultado sistemáticamente el sueldo y las operaciones internas con sus accionistas

12 abril, 2024 00:00

El grupo de perfumería y moda Puig, de L'Hospitalet de Llobregat, está a punto de dar un magno salto a la bolsa. La operación entraña un pelotazo sideral, de los mayores que se han propinado nunca en Cataluña. Los cálculos preliminares otorgan al grupo una valoración de entre 10.000 y 12.000 millones de euros. Aun así, esa suma se ha desinflado a marchas forzadas, porque hace pocos meses, cuando anunció los primeros tanteos a los inversores, se dijo que su tasación rondaba los 15.000 millones.

‘Petardazo’ en la lonja

La familia prevé colocar el 25% del capital mediante una doble operación. Consiste en una oferta pública de suscripción y una oferta pública de venta. Por la primera, entrarán en la caja de Puig alrededor de 1.250 millones. Por la segunda ingresará una suma similar, pero en las cuentas particulares de la saga propietaria.

Obligaciones

El estreno en el parquet está previsto para primeros de mayo. A partir de ahora, en Puig van a cambiar muchas cosas, pues la corporación se verá obligada a un ejercicio de transparencia insólito en sus anales.

Las servidumbres que impone la Comisión de Valores no son pocas. De entrada, el estado mayor de la perfumera habrá de abandonar de forma inmediata el ocultismo de que ha hecho gala perennemente.

Remuneraciones y partes vinculadas

Las cuentas anuales omiten de forma reiterada las retribuciones y otras percepciones, tanto de su consejo de administración como de la alta dirección.

Los balances tampoco reflejan los trasiegos con las partes vinculadas, es decir, los negocios que se realizan entre Puig y sus accionistas. Se sabe que existen, pero se desconoce la cuantía que revisten.

Los llamativos “olvidos” han merecido cada ejercicio el reproche del auditor mediante las reglamentarias salvedades en su informe.

La familia Puig está integrada por 14 miembros. Todos ellos son accionistas por medio de sociedades patrimoniales.

Gestores

El multitudinario consejo de administración está integrado por 14 miembros. Lo preside Marc Puig Guasch, quien también ejerce de consejero delegado. Manuel Puig Rocha, principal accionista con el 24%, es vicepresidente. Asimismo figuran en el órgano de gobierno Xavier y Jordi Puig Alsina; amén de José Oliu, presidente de Banco Sabadell, que luce la representación de una de las instrumentales pertenecientes a la estirpe.

Secretismo histórico

Conviene subrayar que las elusiones informativas de la plana mayor de Puig no son de ahora, sino que vienen arrastrándose de mucho tiempo atrás.

Cuando el grupo estaba liderado por los cuatro hermanos Puig Planas, integrantes de la anterior generación, el consorcio tampoco publicaba semejantes pormenores.

Transparencia

Pero ese oscurantismo se acabó. Cuando se estrene en las pizarras bursátiles, Puig habrá de realizar un estriptis completo y absoluto. Además, hará bien en no hurtar información a los mercados, porque de lo contrario podría verse inmersa en lances como los ocurridos en Grífols, cuya cotización se mueve en un tobogán siniestro.

Accionistas vapuleados

Este laboratorio catalán de plasma sanguíneo es un ejemplo elocuente de mala praxis. El resultado de su deficiente gobernanza ha sido un desplome atronador de la cotización. Y los paganos del desastre son la miríada de ahorradores privados que compraron las acciones de Grífols en bolsa. Más de uno pensará que le dieron gato por liebre.