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Jorge Miarnau, presidente de Comsa Corporación / CG

Comsa entierra las concesiones y abre una nueva etapa como constructora

El grupo de los Miarnau y los Sumarroca consigue cinco años más de oxígeno económico, tiempo en el que debe superar los 950 millones de facturación

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Comsa cierra su etapa como una de las grandes concesionarias catalanas de servicios para retomar su trayectoria como constructora. Una firma de obra civil especializada en el sector ferroviario, tanto en ingeniería civil como industrial (la especialidad de la extinta Emte), con una cuenta de resultados mucho más saneada y sin un volumen de deuda que ponía en riesgo su continuidad. Ahora, el total de la deuda corporativa se sitúa en 724 millones de euros y se ha conseguido refinanciar 182 millones.

Han rubricado la operación financiera Banco Santander, Caixabank, Banco Sabadell, BBVA, Unicaja y Bankinter. Implica dar cinco años más de oxígeno económico a la compañía de los Miarnau y los Sumarroca para acabar de aplicar el plan estratégico que ha entrado en vigor este ejercicio y que vence en 2025, un año antes de que caduque el acuerdo de financiación.

950 millones de facturación

El principal compromiso de la dirección es elevar la facturación de los 820 millones que se esperan alcanzar a finales de 2021--en 2019 perdieron 16,5 millones-- hasta los 950 millones. Las entidades implicadas en la operación prevén que en esta ocasión no se falle a los compromisos económicos adquiridos por la mayor estabilidad del negocio.

De hecho, se espera un despegue de la obra civil en España gracias a la llegada de los fondos Next Generation. Por lo que se prevé carga de trabajo en el mercado nacional, que actualmente está casi al mismo nivel que el internacional. En cuanto a las concesiones que aún quedan vivas, como Cedinsa o el Metro de Málaga, es en una posición minoritaria y de la mano del fondo de inversión Mirova, del banco galo Natixis. No se prevé cambiar este perfil ni a medio ni a largo plazo, informan fuentes de la compañía.  

Desembolso de 10 millones

La novación del crédito sindicado de la banca implicará que los propietarios del grupo se deban rascar el bolsillo. Han reeditado las condiciones de devolución de los 724 millones, pero, a cambio, las dos familias que se reparten el capital deberán desembolsar otros 10 millones en aportaciones de capital.

Del resto de la operación, un total de 133 millones se pagarán con “fondos provenientes de las operaciones” del plan estratégico. Comsa, además, se compromete a continuar con la desinversión de activos y, si no se alcanza la cifra deseada, se le da luz verde para acceder al mercado con la emisión de bonos. El último tramo de la novación incluye 27 millones y el devengo de un bullet (el pago de los intereses solo durante la vida del crédito y el principal se abona al vencimiento) a 30 de junio de 2026.