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Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España / EP

El Banco de España cree posible que la deuda baje del 100% del PIB en 2030

El supervisor insta a aplicar una férrea disciplina fiscal, muy alineada con el Plan de Estabilidad y Crecimiento de la UE, y hacer “ambiciosas reformas estructurales”

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La economía española sería capaz de acortar de forma significativa las dos décadas de deuda por encima del 100% del PIB que le aguardan a partir de ahora, de acuerdo con la mayoría de estimaciones. El Banco de España considera que con una férrea disciplina fiscal, aplicada una vez que se estabilice la situación tras la pandemia del coronavirus, la deuda en términos relativos volvería a las cotas previas a la crisis en 2030.

En su informe anual 2019 publicado este martes, dedicado de forma monográfica a las consecuencias de la expansión del Covid-19 y los posibles escenarios de recuperación, el supervisor estima que el inevitable incremento de la deuda pública como consecuencia del incremento del gasto para paliar los efectos de la pandemia debería tener como respuesta un mayor esfuerzo de consolidación fiscal con el fin de evitar que el excesivo endeudamiento público se convierta en un problema estructural.

Hasta el 125% del PIB

El Banco de España considera que con una política fiscal neutra a partir de 2022, cuando teóricamente la economía española recuperaría sus volúmenes de producción anteriores a la crisis, la deuda pública no sólo no se reduciría de forma paulatina sino que se incrementaría de forma progresiva debido a que “el crecimiento del PIB nominal no es lo suficientemente alto como para compensar el elevado déficit primario que se registra año tras año”.

De este modo, las estimaciones apuntan a que la deuda pública se situaría en 2030 en cotas de entre un 115% y un 125% del PIB, en función de los dos posibles escenarios que ha diseñado el Banco de España en sus estimaciones sobre la evolución de la crisis (recuperación temprana y recuperación gradual, respectivamente).

Déficit cero cuanto antes

Este situación sería notablemente diferente si, en lugar de una política fiscal neutra, los gobiernos adoptan medidas para la corrección del déficit público, en línea con los objetivos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento fijados por la Unión Europea, con la meta de alcanzar el déficit cero en el menor tiempo posible.

De acuerdo con los cálculos del supervisor bancario, un esfuerzo que se tradujera en un aumento del saldo estructural primario en 0,5 puntos porcentual del PIB por año hasta alcanzar el citado equilibrio presupuestario permitiría a la economía española recuperar en 2030 el escenario de endeudamiento previo a la crisis, en torno al 95% del PIB.

Con reformas, por debajo del 90%

No obstante, la receta del Banco de España permite incluso ir más allá si a esta fórmula se le añade la puesta en marcha de “reformas estructurales ambiciosas que aumentaran el potencial de crecimiento de la economía”.

En tal caso, en función del calado de las reformas y sus efectos en el dinamismo económico y la ampliación de las bases impositivas, la deuda pública podría incluso bajar del 90% para 2030.

Contraste con la Airef

Las estimaciones del Banco de España contrastan con las publicadas por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que en su informe sobre la actualización del Plan de Estabilidad y el cuadro macroeconómico que el Gobierno remitió a la Comisión Europea a finales de abril apuntaba que la situación sobrevenida por la pandemia del coronavirus condenaba a España a dos décadas de deuda por encima del 100% del PIB incluso aunque se aplicara una notable disciplina fiscal.

La Airef atribuía esta situación al hecho de que España no había aprovechado los años de bonanza que siguieron a la anterior crisis financiera (con un crecimiento global del PIB nominal del 16% en los últimos cuatro años) para completar la necesaria consolidación fiscal. Un punto en el que también ha incidido en repetidas ocasiones el propio Banco de España y su gobernador, Pablo Hernández de Cos, que ha asociado el fuerte impacto de la crisis en el incremento de la deuda al hecho de no haber terminado de cerrar la brecha del déficit público pese a que se había dado un escenario propicio para ello.