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Imagen de Encamp, una de las parroquias con más gente, con 13.000 habitantes, en Andorra / CG

La banca de Andorra sufre un deterioro de salud “acelerado”

El Instituto de Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada alerta de que los errores en la gestión han comprometido el camino del sistema hacia los estándares europeos

30.03.2019 17:12 h.
5 min

La banca de Andorra está inmersa en los últimos años en un proceso para superar su etapa de paraíso fiscal y cumplir con los estándares europeos, pero no ha conseguido sus objetivos. Así lo indica el Instituto de Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada en un comunicado divulgado este sábado en el que advierte de que el estado de salud del sistema es delicado.

Esta organización, que fiscaliza la actividad económica del Principado a una semana de sus elecciones, asegura que las incertidumbres que persisten “amenazan su futuro”. Su vicepresidente, Jesús Sánchez Lambás, manifiesta que los poderes públicos andorranos no han ayudado a superar los retos a los que debían hacer frente las entidades en el proceso de transformación de su particular sistema de banca privada. Es más, señala que la actuación de las instituciones ha derivado en un “empeoramiento acelerado” de la situación.

Pérdida del 15% de los beneficios

Basa esta conclusión en los resultados de las entidades en 2017, los últimos que se han publicado. Los beneficios netos agregados alcanzaron los 131 millones de euros, cifra que implica que perdieron el 15,5% de las ganancias en 12 meses. Todo ello, frente a unos recursos gestionados casi estables. Se mantuvieron en los 46.201 millones, el 1,5% más que en 2016.

La actividad bancaria supone el 21% del PIB del país vecino y genera el 5% de los empleos del territorio, por lo que resulta vital para el futuro del Principado. El instituto destaca que las campañas del actual Gobierno, el de Antoni Martí (DA), sobre los presuntos éxitos de los cambios en la regulación y la normativa vigente no han conseguido contrarrestar los “puntos negros” de sus políticas.

Intercambio de información automático

Andorra ha abandonado la lista negra de los paraísos fiscales por decisión de los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE), pero no ha conseguido hacerse con la confianza de los inversores internacionales. El fin del secreto bancario, la gran ventaja del sistema, implicó que muchos de los clientes “abandonaran sus depósitos” en el país antes del 1 de enero de 2017. Fue entonces cuando entró en vigor el intercambio automático de información entre más de 50 países, incluida España. Sólo se requería un convenio de transparencia.

El caso BPA que estalló en 2015 y la gestión de la intervención de la entidad ha marcado el conjunto del sistema financiero. El instituto aprecia una “nefasta gestión política y administrativa” que Martí no supo reconducir.

Demasiadas entidades

Todo ello, en una plaza con un “manifiesto sobredimensionamiento del sector”. Andorra es un país pequeño en que viven poco más de 70.000 habitantes, pero cuenta con cuatro bancos tradicionales y Vall Banc. El Gobierno de DA creó esta entidad con el fin de traspasarle los activos sanos de BPA, aunque también ha dejado una gestión criticable.

La migración del negocio financiero está bajo la lupa judicial por la pérdida de beneficios y sólo un grupo financiero pujó por su gestión, fue el fondo buitre JC Flowers. El Ejecutivo del Principado firmó la cesión, pero tres años después este grupo estadounidense ya trabaja en trocear Vall Banc y hacer caja con las unidades de negocio que lo permitan.

El análisis del instituto alerta de las “disfunciones” de las autoridades bancarias andorranas y del poder político del territorio. Muestra su preocupación por el futuro del sector y reclama un apoyo “más decidido y eficaz” con el conjunto de la banca del Principado.

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