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Elementos como el aluminio y el paladio, que han disparado sus precios en el mercado, son básicos para elaborar semiconductores / EP

Aluminio (+34%), paladio (+45%), trigo (+20%): los otros efectos de la guerra en Ucrania

Además del petróleo y el gas natural, otras ‘commodities’ con mucho impacto en la vida cotidiana de Occidente se han disparado por la tensión bélica que ha desembocado en la invasión rusa

7 min

La invasión de Ucrania por el ejército ruso y el clima prebélico que se ha vivido durante meses han hecho temblar los mercados de materias primas, en especial en lo referido al petróleo y al gas natural. Sin embargo, otros efectos que pasan desapercibidos afectan igualmente al día a día de los ciudadanos de Occidente y, sobre todo, a los disparados precios de la cesta de la compra. La marcha de la cotización de metales como el aluminio y el paladio y de cereales como el trigo y el maíz tiene mucho que ver.

En los mercados internacionales no sólo se negocian contratos de contado y futuro sobre materias primas como el crudo y el gas, o metales preciosos como el oro y la plata; por mencionar un ejemplo casi extremo, existen brokers incluso de piñones, apenas media docena en toda Europa y que, por supuesto, están notablemente cotizados.

Empleos muy variados

Pero al margen de la extensa casuística, el clima de tensión que se vive hace tiempo en la frontera entre Rusia y Ucrania ha contribuido a elevar de forma notable los contratos de futuros de otros activos que no aparecen todos los días en las portadas de lo periódicos pero cuyo efecto es igualmente devastador, o incluso más, en los precios de los bienes que se consumen de forma habitual.

Uno de los más evidentes es el aluminio. No en vano, los dos países en la contienda son grandes productores del metal, cuyo empleo para actividades de construcción es muy extendido pero también para productos empleados infinitamente en la vida cotidiana, como envases de alimentos y fármacos, electrodomésticos, ordenadores, transporte, etc.

Igual que el petróleo

Desde finales del pasado año, cuando el clima prebélico adquirió definitivamente tintes preocupantes, el precio del aluminio ha subido nada menos que un 34%. Desde los días previos al inicio de la invasión, la inquietud en los mercados ante un posible bloqueo de la producción o las ventas ha generado tensiones extras que se han traslado a los contratos sobre el metal.

Para hacerse una idea, su evolución ha sido similar a la del barril de crudo tipo Brent, el que se emplea mayoritariamente en Europa, en ese mismo periodo. Esta variable ha tenido en vilo a las principales bolsas internacionales ante el temor de que la inflación lastre el ritmo de la recuperación económica que suponía acabar la fase más virulenta de la pandemia de Covid. 

Paladio, un desconocido muy familiar

Aún más desconocida que la del aluminio es la trayectoria en los mercados del paladio. Un metal igualmente más ignorado, pero cuyo abanico de usos es sorprendente. Sin ir más lejos, algo que sí ha ocupado muchas páginas de periódicos y mucho espacio en TV, radio e Internet ha sido el colapso en el mercado de semiconductores, que tiene patas arriba a industrias como la de los ordenadores y los automóviles.

Vladimir Putin, presidente de Rusia, en una comparecencia / EP
Vladimir Putin, presidente de Rusia, en una comparecencia / EP

Pues bien, el paladio es uno de los mejores conductores que la naturaleza ha dado y su empleo en este tipo de productos es fundamental. Pero también en otros componentes de la industria del automóvil como los catalizadores que hacen más eficientes los motores de gasolina, el instrumental quirúrgico y odontológico y la joyería.

Alimentos básicos

Las tensiones geopolíticas han disparado un 45% los precios de los contratos de futuros sobre el paladio a corto plazo. En su caso, existe otro factor que agudiza aun más esta tendencia, como es su escasez. Cualquier circunstancia anómala distorsiona su comportamiento en los mercados de forma radical, y la guerra en Ucrania lo es. 

Uno los impactos más evidentes en lo tocante a la subida de la cesta de la compra ha sido el encarecimiento de determinados alimentos de primera necesidad, que no entran precisamente en la categoría del lujo. Su evolución se ha relacionado con las tensiones en los mercados de la energía y de materias primas, que han contribuido a elevar costes como los del transporte.

Maíz, cacao, azúcar...

No hay duda de la influencia de estos factores pero todo se entenderá mucho mejor si se observa que en las últimas semanas la cotización de los futuros sobre el maíz ha subido nada menos que un 22%; los del trigo ha corrido una suerte parecida, con revalorizaciones en torno al 20%.

La producción de alimentos se reduce a cada vez menos cultivos, como el del trigo, la soja o el maíz
Un campo de trigo

Materias primas como el cacao y el azúcar han tenido un comportamiento más moderado, pero también han mostrado una evolución fuera de lo normal en tan corto espacio de tiempo. Reportan avances de entre el 10% y el 15% en sus cotizaciones.

Efectos de la globalizacion

Se trata de mercados que, en condiciones normales, no protagonizan fluctuaciones considerables más allá de situaciones específicas relacionadas con los territorios en los que se concentra la producción.

No obstante, los expertos también apuntan a que el creciente proceso de globalización genera un cierto efecto de interconexión entre estos mercados, que cada vez son más sensibles al comportamiento de variables que antaño apenas les afectaban.