El despacho de Gerard Romy en Barcelona, expresidente de Imagina-Mediapro salpicado por el 'caso sobornos' / CG

El despacho de Gerard Romy en Barcelona, expresidente de Imagina-Mediapro salpicado por el 'caso sobornos' / CG

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El 'refugio' del expresidente de Imagina-Mediapro mientras EEUU le reclama

Gerard Romy se recicla como gestor de su 'family office' cuando la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York le considera "fugitivo"

25 agosto, 2021 00:00

Es el refugio del expresidente de Imagina-Mediapro en Barcelona mientras avanza el caso sobornos en Estados Unidos, país en el que la Fiscalía está interesada en hablar con él por el proceso judicial que investiga los pagos ilegales. Gerard Romy, exsocio de Jaume Roures y Tatxo Benet en el grupo audiovisual, se ha reciclado como gestor de family office en un despacho con intereses en diversos sectores tras dejar la compañía. 

Contactada por este medio, Mediapro no respondió ayer a las preguntas sobre cómo interpreta el avance del caso sobornos, pese a que el testigo clave, Reynaldo Vázquez, se ha declarado culpable esta semana, y el acusado ha implicado a una filial del grupo, Media World, en al menos un pago ilegal vía Panamá. En la calle Trafalgar de Barcelona, donde trabaja ahora Gerard Romy, tampoco nadie respondía. Es en esta dirección donde el alto directivo, cofundador del todopoderoso conglomerado audiovisual, culmina su carrera profesional de forma discreta. 

Un despacho en el 'Chinatown'

Romy sería escasa noticia --dejó Mediapro en enero de 2016, según el Registro Mercantil--, pero el caso sobornos en Estados Unidos le persigue. La Fiscalía del Distrito Este de Nueva York acaba de acreditar que parte de su teoría de que la filial Media World formaba parte de una estructura corrupta. Lo ha hecho por boca de uno de los testigos de cargo, al que la oficina de Jacquelyn M. Casullis, fiscal jefe en funciones, acusa de "corromper" una estructura formada por empresas y órganos de gobierno del fútbol suramericano. 

Romy, según dos escritos de la Fiscalía de agosto de 2020, está imputado, primero, y "fugado" de Estados Unidos, después. Huido o no, Gerard Romy está en Barcelona. Trabaja en la planta 12 de un de los edificios de la calle Trafalgar de Barcelona, en la frontera del Chinatown de la capital catalana. En esta dirección está domiciliado el grupo Nueva Darsena, una empresa inmobiliaria de la que penden media docena de sociedades. Participan en las mismas familiares de Romy --es administrador único-- y él mismo. "Tiene despacho aquí", confiman vecinos de la finca. 

Sociedades familiares

El Registro también lo dice. Nueva Darsena, domiciliada en esta dirección, facturó solo 1,9 millones en 2019, pero se anotó un beneficio bruto de 1,02 millones. Un ebitda del 50% de los ingresos. Con 23 millones de activo y un patrimonio neto de 21 millones. El resto de sociedades tienen poca actividad o no han presentado cuentas. Salvo Mediavideo o Daspi Gestió, con un patrimonio cercano a los 30 millones. Destaca también la entrada en el negocio de la restauración de uno de los familiares del empresario. 

Con estas sólidas cifras, la nueva empresa de Romy opera con discreción, pero clase. Ocupa un piso en las últimas plantas del Edificio Fábregas, el que fuera el primer rascacielos de Barcelona en 1936. El apartamento está blindado con cámaras de seguridad y dispositivo de huella biométrica para el acceso. 

Vecino de Diego Torres del 'caso Nóos'

"Es un buen entorno para hacer negocios. Entras y sales de un edificio icónico. Por aquí se le ve a menudo, es un hombre educado", explican residentes del lugar, pues el Edificio Fábregas compagina oficinas y viviendas. "Llevan 20 años aquí, por lo menos. A Gerard Romy le conocemos por lo que ha salido en las noticias, es famoso claro", admiten los vecinos. ¿Hay más famosos? "En otra de las escaleras. En el 16 de la calle Jonqueres --la más alejada del despacho de Romy-- se situaba el despacho de Diego Torres", recuerdan

El empresario y exsocio de Iñaki Urdangarin condenado por malversación en el caso Nóos ya no comparte edificio con Gerard Romy, expresidente de Imagina-Mediapro. Se mudó. 

El 'caso sobornos' se complica

El nuevo refugio de Gerard Romy en Barcelona tras dejar Mediapro estaba ayer tranquilo. Era el día en el que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, por medio de la Fiscalía de distrito de Nueva York, vinculó a uno de sus inquilinos con el Fifagate, un escándalo mundial. El ministerio público, por cautela procesal, se refirió en todo momento a una "empresa de derechos audiovisuales", en referencia a Media World. Esta firma la representó Romy en el pasado. Ahora la vinculan con pagos ilegales a altos directivos del fútbol latinoamericano. 

Ello es una pequeña derivada del caso sobornos que instruye la fiscalía con la tutela de la juez Pamela K.Chen. La oficina que dirige la fiscal Casullis ha imputado a 17 personas, incluido Gerard Romy. El equipo de la letrada admite que penden sobre algunos acusados órdenes de extradición, mientras que otros son ciudadanos libres sin la amenaza de esos escritos. Romy es uno de ellos. El exempresario del audiovisual, que presume en las redes sociales de haber "cofundado y creado la mayor empresa del sector audiovisual en España y una de las más grandes de Europa", dirige ahora su family office desde la calle Trafalgar de Barcelona. Ello, mientras el caso sobornos se ha complicado.