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Dos agentes de los Mossos d'Esquadra /EP

La trama de tráfico de drogas en los Mossos se amplía con otros dos investigados

La justicia imputa a los agentes por vender presuntamente la marihuana incautada en el mercado negro

4 min

El juzgado de Instrucción número 1 de Santa Coloma de Farners ha imputado a otros dos agentes de los Mossos d'Esquadra por formar parte presuntamente de una trama dedicada al tráfico de drogas, concretamente de marihuana. Con estas imputaciones, la justicia ya está investigando a seis personas, cinco de ellas miembros del cuerpo policial.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha informado de que la causa está abierta por los delitos contra la salud pública, organización criminal, descubrimiento y revelación de secreto, tenencia ilícita de armas y falsedad documental cometida por funcionario público. Los otros cuatro investigados, entre ellos un cabo y dos agentes de los Mossos, se encuentran en prisión provisional.

Epicentro en Santa Coloma

Según fuentes judiciales, los dos Mossos que ahora han sido citados a declarar ante la División de Asuntos Internos (DAI) en Barcelona, lo harán también próximamente ante el juez que lleva el caso en Santa Coloma.

La investigación a varios agentes de la comisaría de este municipio de Girona empezó a principios de año, tras la denuncia de un traficante encarcelado con el que tenían supuestamente tratos.

Vendían droga incautada

Según la información obtenida por la División de Asuntos Internos, la trama de los policías compinchados con vendedores para sacar al mercado droga incautada empezó a funcionar en 2006. La denuncia del traficante se produjo después de que, tras cerrar presuntamente un trato con los agentes, sintió que no le habían protegido.

Al principio, la DAI creyó que el preso mentía y lo hacía por venganza, pero, al contrastar las llamadas y datos que ofrecía, comprobó que se habían falseado los atestados y que se vendía el material incautado.

Pinchazo de los teléfonos

Ante la presencia de indicios claros de la comisión de delitos, la DAI llevó el caso al juzgado y a fiscalía a principios de año y el juez acordó la intervención de los teléfonos, balizas de seguimiento e instalación de micrófonos en los vehículos oficiales utilizados por los imputados.

A pesar de que usaban un doble lenguaje e iban con cuidado para no ser descubiertos, las escuchas permitieron saber sus movimientos e, incluso, las cantidades que sacaban por la droga, que luego se repartían. Las medidas adoptadas permitieron obtener pruebas de su actividad ilícita, entre ellas imágenes sacando sacos de marihuana incautada del camión donde la guardan en la comisaría.

Cinco agentes detenidos

Esto llevó a que se centraran los esfuerzos en detener a los tres agentes sobre los que había más pruebas de sus actos delictivos, aunque la investigación apuntaba desde un inicio a más agentes.

Uno de ellos es uno de los dos nuevos imputados, mano derecha del cabo, y al que el traficante situó en los encuentros en los que trataban el reparto de dinero y los temas del tráfico de marihuana. El otro agente ahora investigado por el juzgado ha aparecido en el caso fruto de las escuchas telefónicas.