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Sanitario del Hospital Clínic Barcelona, en Cataluña, equipado para luchar contra el coronavirus / CG

Cataluña veta la ayuda del médico que denunció los recortes de CiU

La Generalitat ficha a 570 estudiantes contra la pandemia, pero rechaza el apoyo de Manuel Galiñanes, cirujano cardíaco con 35 años de experiencia

7 min

Vendetta en toda regla en la sanidad pública catalana. El Govern ha vetado la ayuda contra la pandemia del virus SARS-CoV-2 del médico que denunció los recortes de CiU en salud. La Generalitat ha rechazado el ofrecimiento de apoyo de Manuel Galiñanes, excirujano cardíaco con 35 años de experiencia en el sector y conocimiento de cuidados de pacientes críticos. El Ejecutivo de Quim Torra ha desdeñado la mano tendida del especialista para realizar "cualquier labor" pero, en cambio, sí ha echado mano de médicos en formación (MIR) y estudiantes del último curso de Medicina. Un buen número de ellos han desempeñado labores en primera línea de la trinchera contra el patógeno, en las unidades de críticos (UCI).

Lo han explicado fuentes del sector sanitario, que han recordado que "la Consejería de Salud ha pedido ayuda a MIR, estudiantes universitarios y médicos jubilados, pero han vetado a Galiñanes por denunciar los recortes que hizo CiU en la sanidad catalana". Preguntadas por la cuestión, fuentes sindicales han confirmado el extremo apuntando, por ejemplo, al Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, donde Galiñanes fue jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca hasta que el Govern le cesó en 2015 por denunciar muertes vinculadas al aumento de las listas de espera. "Es una venganza en toda regla. No le quieren. En plena crisis en los hospitales, rechazar la ayuda de un profesional con 35 años de experiencia por motivos ideológicos es propio de la mafia. O eres de los suyos o no te quieren", han denunciado.

El médico: "Es una pena que se rechace el talento"

Planteada la cuestión al afectado, el doctor Galiñanes, mucho más comedido, ha admitido que "se puso en contacto con los principales entes sanitarios al principio de la pandemia, para ayudar en lo que hiciera falta". El excirujano, a quien Vall d'Hebron jubiló forzosamente en 2018 después de que éste les diera un revolcón en los tribunales, anulando su cese, precisa que "envió su currículum a los correos electrónicos de emergencia del Colegio de Médicos de Barcelona (COMB); al Instituto Catalán de Sanidad (ICS); al Servicio Catalán de Sanidad (CatSalut) y a otros hospitales y organismos".

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Manuel Galiñanes, ex jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca en Vall d'Hebron, que lo echó, pero él les ganó en los tribunales / CG

Jamás nadie le llamó, pese a que Salut ha incorporado a 1.600 médicos "extranjeros, jubilados o estudiantes", detalló la consejera Alba Vergés el 10 de abril. De éstos, una cifra que se desconoce correspondía a "profesionales jubilados"; otros 222 eran estudiantes de enfermería; 351 estudiantes de Medicina o médicos en formación (MIR) y 237 eran "médicos comunitarios o extracomunitarios" a quien se les certificó por la vía rápida para apoyar al sistema. En otras palabras: más del 30% de sanitarios de refuerzo eran estudiantes, pero nadie en Salut reparó --o sí, y lo descartó-- en Manuel Galiñanes, que se había ofrecido desde el principio. "Es una pena porque además de cirujano cardíaco estuve 30 años haciéndome cargo de los postoperatorios. Tengo amplia experiencia en pacientes críticos", ha señalado el galeno.

Médicos MIR a menos de 1.000 euros

Así las cosas, mientras las UCI catalanas triplicaban capacidad y se situaban bajo una presión extrema, los gestores de la sanidad catalana preferían tirar de personal propio, médicos en formación o incluso estudiantes antes que contar con los servicios de un cirujano cardíaco que ha trabajado en Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, entre otro países. ¿Quién le vetó? Una portavoz del Colegio de Médicos de Barcelona ha precisado que el ente colegial "abrió una bolsa de trabajo" con la pandemia. "Pero es una bolsa abierta a los hospitales y el Departamento catalán de Salud. Nosotros ni hacemos cribaje alguno ni contratamos. Eso es algo que hacen los centros o la Consejería", ha subrayado.

Por su parte, ni el ICS ni el CatSalut han contestado a este medio sobre por qué nadie se molestó en coger el teléfono, llamar y contratar a Galiñanes cuando en las UCI de la región se cubrían turnos con MIR e incluso con estudiantes de Medicina. Ocurrió, por ejemplo, en el hospital público Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona), donde MIR estuvieron cubriendo turnos en críticos. Con un salario que roza los 1.000 euros, el estipulado por su categoría. ¿y en Vall d'Hebron, el hospital que echó a Galiñanes tras su denuncia pública? El mayor complejo sanitario catalán desplegó 200 camas adicionales de UCI, abriendo hasta diez unidades nuevas de críticos. tampoco aquí nadie llamó a su ex jefe de Cirugía Cardíaca, pese a los turnos impuestos de 12 horas que, de momento, se mantienen de cara a un posible rebrote.