Menú Buscar
Una persona sin hogar en un banco de la ciudad de Barcelona / Fundació Arrels

El precio de la vivienda impide reducir el número de personas sin hogar

Casi 1.000 ciudadanos se ven obligados a pasar la noche en las calles de Barcelona, un 45% más que hace 10 años

18.04.2019 12:52 h.
4 min

El número de personas que duermen en las calles de Barcelona sigue enquistado. Los datos de 2018, recogidos por la Fundación Arrels, muestran que 956 ciudadanos se hallan sin vivienda y se ven obligados a pernoctar al raso. Se trata de un 45% más de los que había hace 10 años. No obstante, desde la ONG prevén que el dato de este vaya en la misma línea a causa del “aumento del precio de la vivienda”.

En su memoria de 2018, Arrels destaca haber prestado asistencia a 2.369 personas durante 2018, un 24% más que el año anterior y un 74% por encima del último lustro. “El problema principal es que la vivienda se está encareciendo”, lamenta el director de la Fundación, Ferrán Busquets, en declaraciones a Efe. "Esto hace que estas personas no puedan salir de la calle y, a la vez, otras acaben en ella cada año".

Se mantienen las cifras

Desde la ONG no esperan un incremento de las cifras de personas sin hogar, pero tampoco un descenso. Prevén una cifra “alrededor de 1.000”. Asimismo, en lo que respecta a 2018, desde Arrels destacan que, entre quienes demandaron atención, más de 1.000 personas acudían por primera vez al centro. De hecho, por el centro pasaron 1.963 ciudadanos, el 94% más que hace cinco años.

El equipo de calle, que cuenta con 380 voluntarios y que recorre regularmente seis zonas de Barcelona -Eixample, Ciutat Vella, Sants-Montjuïc, Gràcia, Sant Martí y Sant Andreu-, ha visitado a 528 personas sin hogar en 2018, 100 más que el año anterior. "Hay que romper con el estigma de que las personas sin hogar viven en la calle porque quieren", afirma Busquets, que puntualiza que "ganarse la confianza de estas personas para que acepten ayuda es un proceso lento".

Críticas a los albergues municipales

El director de la ONG se muestra crítico con los albergues municipales, que “están muy lejos del centro de la ciudad y muy masificados”. Esto implica que “algunas personas se sienten más seguras, protegidas y con más intimidad en la calle”. "Ahora las personas se adaptan a los servicios, cuando son los servicios municipales los que deberían adaptarse a las personas", detalla Busquets.

De todas las personas sin techo que han visitado durante el 2018, se ha conseguido alojar a 239 de ellas en una vivienda estable, ya sea en pisos compartidos o individuales, aunque lo más importante, según Busquets, es que "las viviendas que ofrecemos son para un tiempo indefinido", lo que supone una diferencia respecto a la mayoría de recursos públicos, "que son temporales"

Piso Cero

"Evidentemente, pagan un precio por debajo del precio de alquiler", pero "es necesario que paguen para que ganen autonomía y responsabilidad", aclara Busquets. La entidad ha constatado que el Piso Cero, un espacio de baja exigencia ofrecido por Arrels, es una solución efectiva para el porcentaje de personas más vulnerables.

"Pedimos más espacios de proximidad, como el Piso Cero, mientras no llega la vivienda o para los que aún no quieren acceder a ella", y también "respeto hacia las personas que duermen en la calle por parte de la gente y de la Guardia Urbana”, sentencia Busquets.