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Lourdes Benería y Lina Gálvez, en el debate sobre Economía feminista en el Colegio de Periodistas / CG

La economía feminista contra el ‘hombre económico’

Las expertas Lina Gálvez y Lourdes Benería debaten sobre cómo se pueden establecer unas nuevas relaciones económicas que no lo moneticen todo

26.03.2019 00:00 h.
6 min

El Homo economicus, el hombre económico, no responde con precisión a lo que ocurre realmente en la economía, en la economía real y doméstica. La economía feminista, justo cuando las movilizaciones de las mujeres en los dos últimos años han provocado un debate político sobre si existe o no un feminismo liberal o sobre quién se lo quiere apropiar, pretende un cambio en las relaciones económicas que ponga en cuestión la ortodoxia, la “monetización de todos los comportamientos”. Con esas premisas, las expertas Lina Gálvez y Lourdes Benería debatieron este lunes en el Colegio de Periodistas, en un acto organizado por los Amics de la UAB, en el que colaboró Crónica Global.

La idea es clara. El feminismo liberal busca dejar a un lado un modelo, el propio de la teoría neoclásica, según el cual todo debe cuadrar a partir de un axioma: nos comportamos de forma racional para maximizar todas nuestras relaciones y acciones. ¿Pero eso responde a la realidad? ¿Las mujeres que se dedican al cuidado de su familia, de los mayores, de sus hijos, las que cuidan a sus maridos, maximizan sus acciones desde el punto de vista económico? ¿Se recoge eso en el PIB?

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Lourdes Benería y Lina Gálvez

Desigualdes de género y ecologismo

Lourdes Benería es profesora emérita en el Departamento de Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Correll. Ha experimentado la evolución de muchas teorías y da cuenta, de forma pedagógica, de cómo a partir de los años ochenta se tienen en cuenta los trabajos académicos que investigan esas relaciones. La economía feminista se centró en cinco grandes áreas: la visibilización y denuncia de las desigualdades de género en sus múltiples aspectos socioeconómicos; la crítica a la economía ortodoxa, conectada con el capitalismo neoliberal; la construcción de una visión alternativa de la economía; las cuestiones de género conectadas con el desarrollo y la globalización, y la participación en el análisis y en la construcción de alternativas al sistema económico dominante desde el ecologismo.

Una manifestación de feminista para pedir la igualdad / EFE

Una de las manifestaciones feministas

Con ello, como corrobora Lina Gálvez, el feminismo liberal no se entiende si no se tienen en cuenta “las condiciones materiales previas”. Es decir, ¿se puede ser liberal, como feminista, dejando de lado que el género sí es determinante en las relaciones laborales, en los salarios, o en las oportunidades para tener una mejor educación?

Hasta el amor desaparecerá

En el debate planeó, por tanto, la definición de Inés Arrimadas, la líder de Ciudadanos, del feminismo liberal, que se contrapone al feminismo a secas que, a juicio de los partidos de centro-derecha, se ha apropiado la izquierda.

Inés Arrimadas presenta su propuesta de "feminismo liberal" / CG

Inés Arrimadas

Lina Gálvez, catedrática de Historia e Instituciones Económicas, exconsejera de Conocimiento y Universidades de la Junta de Andalucía, y número cuatro en la lista del PSOE a las elecciones europeas --lo anunció durante el acto--, precisó que la economía feminista lo que pretende es “una transformación social, en la que la maximización de nuestras acciones no sea el objetivo, porque entonces no habría nada, tampoco existiría el amor”. Es decir, la voluntad de un fenómeno que se marca ya la agenda política en España es reorientar las relaciones económicas para que el género no sea importante, para que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades y sepan ejercer diferentes laborales sociales.

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Lourdes Benería, en el acto en el Colegio de Periodistas

¿Y las tareas de cuidado?

Las mujeres que defienden ese feminismo liberal, según Benería, “lo que hacen, de forma legítima, es defender el liberalismo imperante, que, en realidad, es el neoliberalismo”.

Con sociedades cada vez más envejecidas, que precisarán de cuidados permanentes, Lina Gálvez insistió en la cuestión del tiempo. Si son las mujeres las que se dedican, volcadas en esa tarea, como ha ocurrido hasta ahora, también se fuerza a que renuncien a muchas otras tareas, que les pueda permitir, precisamente, formarse o garantizarse una autonomía financiera. “Debemos decidir como sociedad cómo distribuimos todo ese trabajo, pagado o no pagado, y cómo entre todos, al margen del género, nos organizamos, porque el cuidado será necesario”.