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Imagen del acceso al Hospital de Mataró, parte del Consorcio de Salud del Maresme (CSM) / CG

El Govern auxilia con una fundación un hospital al que debe 30 millones

La Generalitat usa Eurecat para dar material contra el coronavirus al centro sanitario de Mataró, con el que mantiene un deuda histórica que no ha pagado

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El Gobierno catalán ha presumido de aportar material contra el coronavirus para los sanitarios a un hospital al que debe 30 millones de euros. Los partidos que gobiernan la Generalitat de Cataluña se están jactando de la aportación de la fundación público-privada Eurecat al Hospital de Mataró, parte del Consorci Sanitari del Maresme (CSM), pese a que la administración autonómica mantiene una deuda histórica con este complejo médico.

La propia Eurecat se jactó el viernes, 24 de abril, de haber entregado "4.000 guantes, 500 protectores de calzado, batas, mascarillas y gafas de protección al Hospital de Mataró". Lo hizo el ente público-empresarial para "ayudar a paliar la falta de material sanitario para hacer frente al coronavirus". La solidaridad de la fundación, cuya vicepresidenta primera es la consejera catalana de Empresa y Conocimiento, Àngels Chacón, llegó desde el centro de Eurecat en el municipio.

Agujero de 30 millones

Internautas de la órbita del nacionalismo catalán celebraron la aportación desinteresada de la fundación al Hospital de Mataró. Lo que olvidaron citar los navegantes es que el Gobierno catalán mantiene una deuda histórica con este consorcio, que incurre en déficit año a año por la racanería del Servicio Catalán de Sanidad (CatSalut).

El problema presupuestario es tal que el déficit financiero del Consorcio Sanitario del Maresme (CSM) alcanza los 30,8 millones de euros. La deuda del ente aumentó en cuatro millones en 2017 y en otros 3,7 millones en 2018, a la espera de la liquidación del presupuesto de 2019, que aún no está disponible en la página web de transparencia del CSM [consultar aquí].

El Ayuntamiento ha pedido una solución

Cabe recordar que el problema financiero es tan grave que la propia Generalitat intervino en 2015 el Consorci Sanitari, suspendiendo su autonomía financiera. Pese al rescate del complejo sanitario, que da servicio asistencial a más de 220.000 personas en la zona de Mataró y conurbación, las obligaciones del consorcio no paran de aumentar.

En abril de 2018, todos los partidos políticos de Mataró exigieron a la Consejería de Salud un plan director sanitario del Maresme Central que solventara las dificultades financieras de la ciudad sanitaria. Antes, la misma corporación ya había rechazado la intervención del complejo médico y había apremiado al Ejecutivo catalán a "resolver los problemas estructurales" del Hospital, algo que el Govern, hasta ahora, no ha hecho.