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Un grupo de jóvenes se lleva la comida a la playa en verano

Cómo no engordar en verano

El sedentarismo y la ingesta de alimentos más calóricos son las causas principales del aumento de una talla y media de pantalón a finales de agosto

7 min

Las vacaciones de verano traen buen tiempo, playa y días de descanso en los que se abandonan las actividades habituales. Para muchos, julio y agosto son los meses de desconexión total y con ello la práctica de ejercicio disminuye a favor del aumento de las comidas, las cervezas con los amigos y los tentempiés entre horas.

El 54% de los españoles asegura que cambia su dieta en verano. La media de aumento de peso oscila entre los dos y los tres kilos. Aun así, el 26% confiesa que durante las vacaciones engorda más de cinco kilos. Con el calor y el buen tiempo, el chiringuito se convierte en el lugar favorito de la mayoría y los gimnasios o las mañanas de deporte quedan pospuestos para septiembre.

Además de la ingesta excesiva de alimentos ricos en nutrientes, y también en calorías, el sobrepeso estacional puede ser provocado por la operación bikini que muchos realizan durante los meses previos al verano y que, en ocasiones, causa un efecto rebote.

Dietas milagro

Los dietistas y nutricionistas desaconsejan la práctica de estas dietas milagro para hacer frente a la báscula. Comer sano todo el año y hacer ejercicio son fundamentales para mantener el peso ideal los 12 meses, sin tener que pasar por grandes sacrificios antes de lucir cuerpo en la playa.

Jordi Saura, nutricionista especializado, asegura que en el aumento de peso juegan varios factores. Destaca la poca fiabilidad de estas dietas milagrosas que prometen una pérdida de cinco o diez kilos en cuatro semanas. Saura explica que la mayoría de estas dietas "conllevan una gran pérdida de agua, es decir, de líquidos corporales, pero no reducen la grasa del individuo o aumentan la masa muscular."

Por eso cuando el individuo vuelve a comer de forma habitual "recupera esos líquidos que al final son esos falsos kilos que había perdido" y añade: "Y si, además, come más de lo que necesita y no se realiza ejercicio de forma habitual ganará más peso del que había perdido".

Saura explica que "también existe el conocido ya lo haré en septiembre", una excusa muy utilizada para aquellos que quieren disfrutar de los mejores platos del verano sin remordimientos. Además, señala que "la oferta alimentaria está preparada para ser un estímulo organoléptico, es decir, para estimular los sentidos y aumentar el deseo de comer" y añade: "Los restaurantes quieren cautivar todos nuestros sentidos con sus platos y el hecho de que salgamos con amigos y familiares hace que comamos más de lo que realmente necesitamos". 

Clara Muñoz, dietista y nutricionista, coincide con Saura y explica que el peso tiene una gran relación con las buenas elecciones que se hagan a la hora de comer. Empezar con ensaladas o parrilladas de verduras para luego comer un segundo siempre es una buena opción. Además, destaca que se deben priorizar las cocciones suaves como al vapor, la plancha, al horno y evitar al máximo las frituras y los rebozados.

Recomendaciones a la hora de sentarse en la mesa

Las recomendaciones de los nutricionistas se repiten cada año, pero siempre son las más efectivas. Ambos destacan la importancia de la fruta y las verduras en una dieta de verano. Sentirse lleno no es algo apetecible cuando las temperaturas sobrepasan los 35 grados a la sombra. Comer ligero puede ayudar a disminuir la sensación corporal de calor y también de agotamiento.

Saura explica: "Si empezamos nuestras comidas con verduras, no comeremos tanto en los segundos platos porque nuestro estómago ya está algo lleno". Del mismo modo, sucede con el desayuno, en el que recomienda que se empiece con frutas. El melón, la sandía, los melocotones y los mangos son muy refrescantes y aportan líquidos para hacer frente a la deshidratación que sufre el cuerpo ante el calor.

Muñoz, por su parte, explica también que las comidas copiosas producen una sensación de cansancio que incita al usuario a querer dormir y destaca: "Si estamos llenos no tenemos por qué acabarnos la comida, se puede pedir para llevar a casa". Otro truco destacado para controlar la ingesta de alimentos no muy saludables es siempre "pedir las salsas aparte". "Así nosotros mismos controlamos la cantidad que ponemos, ya que muchos establecimientos usan grandes cantidades para dar más sabor a la comida".

¿Qué deportes son más efectivos?

Según los especialistas, ninguno es mejor o peor. Moverse es el objetivo final y evitar el sedentarismo es clave para mantener la salud durante esos días de descanso. Saura destaca que practicar deporte bajo altas temperaturas no es recomendable, pero concreta que "el amanecer o el atardecer, cuando el sol afloja, puede ser un buen momento para hacer algo de ejercicio". Su recomendación es realizar ejercicios de fuerza ya que "son más cortos, pero también más intensos" aunque aclara que "todo depende de los objetivos de cada uno".

Muñoz añade otro tipo de deportes que también se pueden realizar en verano y son más apetecibles que el gimnasio. Desde algo tan simple como nadar en el mar o en la piscina hasta hacer kayak, surf, jugar a palas, o un partido de voleibol. Asegura que "todo lo que sea moverse es bienvenido, lo importante es mantenerse activo". 

En definitiva, los expertos concluyen que el verano es una época más del año. El único inconveniente es que requiere un poco más de voluntad para hacer ejercicio y un poco más de autocontrol para comer menos.

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