Juicio Helena Jubany
Fiscalía pide 26 años de prisión para Santiago Laiglesia por el asesinato de Helena Jubany
El Ministerio Público pide el sobreseimiento provisional de Francisco Javier Jiménez y Anna Echeguibel
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Casi 25 años después del crimen de Helena Jubany, la causa acaba de dar el paso judicial más importante de las últimas décadas.
La Fiscalía Provincial de Barcelona pide sentar en el banquillo de los acusados a Santi Laiglesia por asesinato y detención ilegal, mientras solicita el sobreseimiento provisional para Francisco Javier Jiménez y Anna Echeguibel, los otros dos investigados que seguían bajo el foco judicial.
El escrito, fechado el 6 de mayo y al que ha tenido acceso Crónica Global, supone un auténtico giro en una investigación marcada durante más de dos décadas por archivos, reaperturas, pruebas controvertidas y múltiples incógnitas.
Según la tesis del Ministerio Público, en un momento previo a la madrugada del 2 de diciembre de 2001, “una o varias personas” suministraron benzodiacepinas a Helena Jubany para anular su capacidad física y psíquica y evitar que pudiera huir o defenderse. Después, siempre según la acusación, fue trasladada hasta la azotea del edificio de Sabadell desde el que terminó siendo arrojada al vacío.
La Fiscalía sostiene que Santi Laiglesia “participó activamente” en todos o algunos de esos actos y remarca que tuvo “en todo momento la capacidad de no realizarlos o impedir” tanto la sedación como la precipitación mortal de la víctima.
Foto de archivo de la Audiencia de Barcelona EFE
26 años de prisión
Por ello, el Ministerio Público le atribuye un delito de asesinato con alevosía y otro de detención ilegal y reclama una condena total de 26 años de cárcel: 20 años por el crimen y seis por la privación de libertad de la joven bibliotecaria.
También solicita órdenes de alejamiento respecto a la familia de Helena Jubany y fija indemnizaciones de 200.000 euros para cada progenitor y de 100.000 euros para cada uno de sus hermanos.
La decisión llega apenas dos meses después de que la familia de la víctima reconociera públicamente que esperaba “luz verde” judicial para poder formular acusación y llevar finalmente el crimen a juicio. Entonces, el entorno de Helena ya situaba a Laiglesia como principal sospechoso mientras las demás líneas de investigación seguían abiertas.
Helena Jubany, en archivo
Las notas anónimas y el inicio del misterio
Meses antes de su desaparición y muerte, Helena Jubany ya había recibido una serie de mensajes anónimos que marcarían el inicio de uno de los grandes misterios criminales de Cataluña.
Durante los meses previos al crimen, alguien le hizo llegar varias notas acompañadas de bebidas y alimentos. Primero fue una horchata; después, un zumo adulterado con benzodiacepinas que le provocó somnolencia y malestar. Aquellos episodios nunca llegaron a esclarecerse completamente, pero acabaron convirtiéndose en una de las piezas centrales de la investigación.
Las notas, escritas a máquina y firmadas con mensajes ambiguos, fueron analizadas durante años por los investigadores y derivaron en múltiples informes caligráficos y periciales incorporados al sumario.
Sobreseimiento para Jiménez y Echeguibel
La otra gran novedad del escrito afecta directamente a Francisco Javier Jiménez y Anna Echeguibel, dos nombres históricamente vinculados al caso desde los primeros compases de la investigación.
La Fiscalía pide ahora el sobreseimiento provisional para ambos al considerar que “no ha quedado suficientemente acreditado” que sus conductas constituyeran infracción penal.
Los tres —Laiglesia, Jiménez y Echeguibel— formaban parte de la Sección Natura de la Unió Excursionista de Sabadell, el entorno donde la víctima mantenía relación con varios de los investigados y que quedó bajo el foco policial desde prácticamente el inicio de las pesquisas.
Juicio Helena Jubany
El peso del ADN
El procedimiento dio un vuelco definitivo tras los últimos avances forenses y las pruebas de ADN practicadas sobre el jersey de Helena Jubany. Precisamente, dos días antes de que el crimen prescribiera para los investigados, Laiglesia fue citado nuevamente a declarar y terminó ingresando en prisión provisional sin fianza.
En paralelo, las nuevas diligencias también sirvieron para descartar definitivamente la participación de Montse Careta, la profesora que fue encarcelada por el caso en 2002 y que apareció muerta meses después en la prisión de Wad-Ras, donde siempre defendió su inocencia.
De hecho, la propia Fiscalía incorpora en su escrito documentación relativa a la muerte de Careta y a las declaraciones que prestó antes de fallecer.
Ahora, casi un cuarto de siglo después, el asesinato de Helena Jubany encara por primera vez un posible juicio con jurado popular contra uno de los investigados históricos del caso.