CastIllo de Salses

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Ni Irún ni La Jonquera: este es el castillo del siglo XV que marca la frontera histórica entre España y Francia

La fortaleza desempeñó un papel clave en la defensa española frente a las ambiciones expansionistas galas

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Una de las fronteras más conocidas entre Francia y España es La Jonquera o incluso Irún, pero hay más pasos. Antes, en cambio, algunos castillos se convertían en lugares que delimitaban esas separaciones.

Uno de ellos es el castillo de Salses, conocido en francés como Château de Salses-le-Château, que fue clave mucho antes de que los mapas modernos establecieran los límites actuales en la cordillera de los Pirineos.

Lo más curioso es que todavía está en pie. De hecho, se ha convertido en un símbolo de ese tiempo y de ese límite histórico entre el Reino de Francia y la Corona de Aragón.

Durante siglos, antes de que el Tratado de los Pirineos de 1659 redibujara las fronteras modernas, esa fue una de sus principales funciones, además de la defensiva.

Papel clave

No pertenece a España, sino que se encuentra en la actual comuna de Salses-le-Château, en el departamento francés de Pirineos Orientales. Pero luce como lo que fue: una auténtica fortificación.

Más allá de eso, el castillo desempeñó un papel clave en la defensa catalana frente a las ambiciones expansionistas galas.

Dónde está

Aunque hoy se encuentra en territorio francés, su construcción y uso reflejan la pugna por el control de los pasos naturales entre el mar Mediterráneo y las montañas.

La fortaleza actual es el tercer castillo en la historia de Salses, sucesor del Castell Vell y del Castell Reial.

Vistas del Castillo de Salses

Vistas del Castillo de Salses

Su edificación se llevó a cabo entre 1497 y 1503 por orden de Fernando el Católico, quien buscaba reforzar la frontera norte de Cataluña, tras el saqueo francés del enclave anterior.

Inspirado en la tradición castellana, su diseño incorporó innovaciones renacentistas adaptadas a la artillería emergente, como murallas gruesas de mampostería y tapias inclinadas para desviar proyectiles.

Posición estratégica

Más allá de eso, su posición estratégica, en un paso obligado entre llanuras costeras y relieves montañosos, lo convirtió en un objetivo prioritario.

En 1503, tropas francesas intentaron su toma sin éxito, demostrando la solidez de sus defensas. Asimismo, durante la Guerra de los Treinta Años resistió asedios hasta caer en manos galas en 1639, para ser recuperado brevemente por los catalanoaragoneses y perdido definitivamente en 1642.

La decadencia

El Tratado de los Pirineos desplazó la frontera unos cincuenta kilómetros al sur, reduciendo su relevancia militar y relegándolo a prisión, guarnición de apoyo y centro logístico francés.

Por último, el mariscal Vauban, inicialmente partidario de su demolición por su ubicación al pie de la montaña, optó por mejorarlo, prolongando su utilidad hasta la Guerra Civil española, cuando sirvió de refugio.

Hoy, la estructura conserva elementos que ilustran su función defensiva. El gran patio de armas actúa como núcleo central, flanqueado por torres y murallas diseñadas para resistir cañones. También incluye una enfermería, una cárcel y una capilla, espacios que evocan la vida cotidiana de sus ocupantes.

En cualquier caso, la fortaleza funciona ahora como parte del Museo de Historia de Salses. Sus paredes invitan a recorrer sus dependencias, donde se aprecia la transición de la arquitectura medieval a la renacentista, combinando eficacia bélica con toques estéticos.

Castillo sin conquistar

A diferencia de otros castillos catalanes, como el de Rocabertí en La Jonquera, famoso por su inexpugnabilidad topográfica pero centrado en disputas internas, Salses marcó la línea divisoria entre dos grandes potencias.

Tampoco fue conquistado nunca de forma permanente durante su apogeo. Los expertos aseguran que, en este caso, no fue por su ubicación, sino por su diseño.

Vistas del Castillo de Salses

Vistas del Castillo de Salses

Cómo es

La construcción del castillo de Salses anticipó las guerras de artillería: las tapias de hasta cinco metros de espesor absorbían impactos, los ángulos muertos protegían los flancos y el foso seco disuadía escaladas.

Esta ingeniería, unida a su guarnición leal, frustró asaltos directos hasta que los cambios geopolíticos lo hicieron obsoleto, no la fuerza bruta enemiga.

Cómo llegar

Hoy, accesible al público, el castillo abre de 10:00 a 18:30 entre abril y septiembre, y con horario reducido en invierno. Y lo mejor de todo: está a un paso de Cataluña, a poco más de una hora y cuarto de Girona y a dos de Barcelona.

El trayecto, en ambos casos, es el mismo: se va por la AP-7, se cruza la frontera con Francia, enlazando con la A9 francesa. A unos 15 kilómetros, se toma la salida 40 hacia Salses-le-Château, destino al que se accede en menos de cinco minutos por una carretera local.