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Una manifestación ultra en plaza Artós, a las que acudía P.S. / Cedida

Un ultra catalán dura una semana combatiendo en Ucrania

La extrema derecha catalana repatría a P.S., exfalangista voluntario, tras quedar acorralado entre bombardeos rusos en Zhitómir

8 min

Un ultraderechista catalán ha regresado a España tras apenas una semana luchando como voluntario en la guerra de Ucrania. La extrema derecha regional ha traído de regreso a P.S., un exfalangista que combatía como voluntario en la legión extranjera, después de que éste quedara atrapado entre bombarderos rusos en Zhitómir, una ciudad que hace de corredor hacia Kíev, capital del país. 

Alertan de ello fuentes policiales. Los mismos interlocutores recuerdan que P.S. partió junto con otros voluntarios catalanes a la neonata milicia internacional creada por el Gobierno ucraniano de Volodímir Zelenski, como explicó este medio en exclusiva. El alistamiento no ha funcionado, pues la virulencia del conflicto ha espantado al extremista, que ha regresado en las últimas horas al país. 

Problemas logísticos...

El caso de P. es uno de los que ejemplariza los fallos de la legión extranjera creada por el Ejecutivo ucraniano, unas carencias que han expuesto antes medios como Sky News o The Economist. Si las dos plataformas anteriores afloraban problemas de reclutamiento o contratos dudosos, en el caso del catalán los problemas han sido otros. 

Combatientes de Ucrania en una sesión de entrenamiento / ROMAN PILIPEY - EPA
Combatientes de Ucrania en un entrenamiento / ROMAN PILIPEY - EPA

"Desde fuera de Ucrania, aseguraban que pagaban 3.000 euros al mes por enrolarse y luchar, cuando resulta que son 300 euros. Prometían material y equipos y solo se dan fusiles ametralladores y poco más", explican las voces policiales a este medio. 

...y presión rusa

"La guerra no es un juego. Algunos combatientes voluntarios españoles, como P.S., se alistaron en Madrid, marcharon en furgoneta, cruzaron la frontera polaca y se enrolaron. Fueron destinados por Ucrania a la defensa de Zhitómir, pues esta ciudad opera de enclave estratégico para tomar Kíev", relatan. "El problema es que la artillería rusa no le da respiro y la bombardea con mucha frecuencia. Las milicias ucranianas, también la internacional, apenas tienen un momento de respiro. No pueden ni dormir", ilustran. 

La defensa de Ucrania, pues, se ha tornado en una pesadilla para algunos soldados novatos. "Sin experiencia militar no hacen nada. Ante ello, se activó desde España un dispositivo para traer de regreso a P.S. una semana después de que se marchara", agregan desde el círculo de inteligencia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (FCSE).

Videos sobre la resistencia de Kiev / EP

No es delito (por ahora)

P.S., y quizá más súbditos nacionales, regresaba estos últimos días a Barcelona por la vía de la frontera francesa, un viaje que ponía fin a la pesadilla. Por ahora, no hay mimbres para perseguir judicialmente a los ciudadanos con pasaporte español que hayan combatido en Ucrania, como explicó este medio. Desde diversos estamentos judiciales se recuerda que el hecho de que Ucrania haya emitido decretos gubernamentales para alistar a extranjeros veta, por ahora, la persecución penal en los países de origen. 

Ello contrasta con casos anteriores de nacionales en el mismo país. En 2015, la Policía Nacional detuvo a varios españoles que regresaron de la zona separatista del Donbás, donde habían luchado con las milicias prorrusas, avanzó El País. En aquel caso, se trataba de militantes de la izquierda extrema. 

Un 'habitual' de Artós

Aquello fue en 2015. Ahora, siete años después y, según explican fuentes policiales, el extremismo está dividido ante la agresión bélica de Rusia en Ucrania. "Se dividen entre los que apoyan al Gobierno de Zelenski, y más concretamente el regimiento ultraderechista Azov, y los que expresan simpatías por el régimen de Vladimir Putin", aclaran desde la inteligencia policial. La división sobre con qué bando ir ha frenado el alistamiento español en Ucrania. 

El caso de P.S. es anecdótico. El regreso a Ucrania para combatir es un fenómeno circunscrito prácticamente a los ciudadanos originarios de ese país que viven en Cataluña. Son los que se ha movilizado de forma masiva para enrolarse a las milicias o para proveer apoyo logístico. La extrema derecha también se ha movilizado en el mismo sentido, pero con una fuerza mucho menor y con la división sobre a quién apoyar. En el caso del ultra repatriado, se trata de un activista exfalangista, señalan fuentes policiales, situado en lo que se conoce como cuarta posición. Es decir, el nacionalsindicalismo patrio. "Se le veía habitualmente en las marchas ultras de la plaza Artós o las contraprotestas en la avenida Meridiana de Barcelona", precisan estas voces. ¿La última? En febrero de 2021 en una concentración contra los altercados antisistema en Barcelona tras el encarcelamiento de Pablo Hásel.

Malestar de Exteriores

Más allá de este caso, la participación española en la guerra de Ucrania es muy minoritaria. Ello no quita que, como avanzó este medio, en el caso de Cataluña los Mossos d'Esquadra hayan desplegado antenas entre los círculos radicales autonómicos para cerciorarse de quién viaja al país agredido a combatir. Se trata de una labor rutinaria del cuerpo policial en el campo de la inteligencia cuando hay fenómenos que galvanizan los círculos políticos más extremistas, aclaran la fuentes consultadas. No es una investigación formal y al uso. Al menos, por ahora. 

José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores / EP
José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores / EP

Sí es más intenso el malestar del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. El departamento de José Manuel Albares respira incomodidad manifiesta intramuros por el hecho de que la embajada ucraniana en Madrid y los dos consulados en Barcelona y Málaga se hayan convertido en centros de reclutamiento de soldados al aire libre y a plena luz del dìa. En la Ciudad Condal, como explicó Crónica Global, se registra un degoteo de expatriados ucranianos, soldados de fortuna y otros individuos que acuden dispuestos a coger las armas por un país extranjero. Todo ello, a metros de la avenida Diagonal, una de las zonas business de la capital catalana.