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Imagen de Helena Catt, experta en procesos electorales que estuvo en Cataluña durante el 1-O, declarando ante el Tribunal Supremo

La responsable de los observadores del 1-O admite que cobraron del Diplocat

Helena Catt, que estaba al frente de los expertos que visitaron Cataluña de septiembre a octubre de 2017, dice que recibió por transferencia unos 8.000 euros por su trabajo

27.03.2019 17:56 h.
7 min

“Sí, nos pagó el Diplocat por transferencia bancaria”. Ha sido la tajante respuesta que ha ofrecido en el juicio del procés Helena Catt, responsable del grupo de 12 expertos internacionales que estuvieron presentes en Cataluña entre el 4 de septiembre y el 6 de octubre de 2017 y que, según la Fiscalía, se desplazaron en calidad de observadores con el objetivo de legitimar el referéndum del 1-O. Ella misma, ha reconocido, percibió unos 8.000 euros en honorarios de la entidad que el ministerio público considera dependiente de la Generalitat, a pesar de que su exsecretario general manifestó en su día ante el tribunal que se trata de un ente independiente en un intento de echar por tierra la presunta comisión de un delito de malversación.

La afirmación de Catt, cuya comparecencia se esperaba con expectación en el Tribunal Supremo, ha tardado en llegar pero finalmente la testigo ha acabado por entrar en el terreno de las cantidades a preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal. No sólo eso. La testigo ha confesado que, una vez elaborado el informe en torno a lo acontecido esos días, lo envió a Rosa Navarro, integrante del Diplocat.

El exdiputado alemán Felix Von Gründberg había declarado bajo juramento unos minutos antes que lo pagó todo de su bolsillo y que su informe fue a parar a la dirección del SPD y, quizá, a facebook.

Observadores con independencia

Sobre este extremo se ha mostrado más incisiva que en otras ocasiones la abogada del Estado, Rosa Seoane, centrada en conocer con quién acordó sus honorarios. “No había dinero involucrado en eso”, ha sido la breve respuesta de Catt, lo que ha llevado a la letrada a recordarle que tan sólo un instante antes ha reconocido haber cobrado del Diplocat. La testigo ha manifestado que parte de las conversaciones las mantuvo con “John” --antecesor en su cargo-- y con Rosa Navarro. No obstante, ha precisado que el acuerdo contemplaba que el grupo gozaría de “independencia” en sus conclusiones y que el Diplocat “no podría supervisar nuestro trabajo”.

Ha sido a preguntas del abogado de Vox cuando Catt ha ofrecido detalles sobre la cantidad que cobró, la misma, ha afirmado, que se les abonó a cada uno del resto de integrantes del grupo. “Cada uno de ellos recibió la misma remuneración semanal aunque trabajaron semanas distintas”, ha apostillado. Las cantidades fueron percibidas ese mismo mes de octubre.

Los gastos

En concreto, el ministerio público postula que la Generalitat designó, bajo la dirección de Catt, a un grupo de 12 especialistas internacionales, todos ellos profesionales de las consultas electorales, ocho como investigadores y cuatro de apoyo administrativo. Su misión, legitimar el referéndum del 1-O, en palabras de los fiscales. La Fiscalía precisa que los gastos de su estancia fueron abonados por el Diplocat, dependiente de la Consejería de Asuntos Exteriores, y ascendieron, en concepto de honorarios, a un total de 114.592 euros, mientras que en relación con el alojamiento y los viajes los gastos se elevaron a 62.712.

La propia Catt ha manifestado que el propósito del grupo “era muy amplio” y que inicialmente no se sabía si habría votación y cómo se iban a desarrollar los acontecimientos. Aunque, en una declaración difusa en la que Madrigal se ha visto obligada a arañar datos prácticamente a cuentagotas, ha recordado que el grupo sabía que la ley que regulaba la consulta había sido suspendida por el Tribunal Constitucional y “éramos conscientes de todas las órdenes que se habían emitido a tales efectos”, Catt ha señalado tajante que “no nos contrataron para hacer un informe del referéndum sino para realizar un informe investigador”.

“No era una misión de observación”

“Nuestro propósito era estudiar todo lo que acontecía en Cataluña en un contexto social, económico y político y, puesto que el referéndum fue una de esas cosas que sucedió, lo incluimos en nuestro informe”.

En el turno de las defensas, el abogado de Oriol Junqueras ha buscado desvirtuar las acusaciones de la Fiscalía. “¿Podría calificarse su trabajo como una misión de observación internacional?”, le ha inquirido. "No, en absoluto. Era un proyecto de investigación. El principal objetivo de una misión de observación es elaborar un informe final acerca de si la votación ha sido justa y si el resultado es válido, pero a nosotros en ningún momento se nos pidió que elaboráramos una validación del resultado. El hecho de que presenciáramos el referéndum no convierte nuestro trabajo en una misión de observación”, ha sentenciado.

Los votantes

En el compás final de su declaración, Catt ha echado un capote a las defensas. Tal y como vertió en su informe, ha recordado que la actitud de los ciudadanos el día de la votación “fue muy positiva, con una fuerte voluntad y deseo para llevar a cabo la votación”. “Había mucha gente involucrada en hacer que las votaciones salieran adelante, incluso 24 horas antes de las votaciones. Había un tono festivo en general”.

Sin embargo, la pregunta del letrado de Jordi Cuixart, Benet Salellas, sobre si se incluyeron en el documento alusiones sobre la presunta vulneración de derechos humanos durante la jornada electoral por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil ha provocado la reacción del presidente del tribunal Manuel Marchena: “Va a ser el tribunal quien decida eso con el esfuerzo probatorio. No entremos en debate”. Tras esta advertencia ha puesto fin al interrogatorio.

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